¿A usted, qué le dice la expresión “La Revolución Mexicana”? ¿Nada, como a mí?

¿Tiene conocimiento de las ideas que en lo económico tenía pensado Madero poner en práctica, una vez derrocado Díaz?

El 103 aniversario del principio de la “Revolución Mexicana”, pienso que es una buena oportunidad para averiguar, qué es lo que nos dice dicho movimiento a los mexicanos de hoy.

¿Usted, siente alguna identificación con lo que el discurso oficial ha dado en llamar “los ideales de la Revolución”? Es más, ¿sabe cuáles fueron y qué resultó de ellos? ¿Ha considerado, alguna vez, que la Constitución que nos rige —promulgada el 5 de febrero de 1917—, responde a las demandas y necesidades de los mexicanos de hoy y por supuesto, a las del país?

¿Tiene alguna idea acerca de lo que los que participaron exigían, más allá de la salida de Porfirio Díaz de la Presidencia de la República? ¿Sabe usted que don Francisco I. Madero, pertenecía a una de las familias más ricas de Coahuila? ¿Tiene conocimiento de las ideas que en lo económico tenía pensado Madero poner en práctica, una vez que fuera derrocado Díaz y él llegare a Presidente?

¿Sabe que Emiliano Zapata encabezaba a campesinos cuya idea central era, al participar en la Revolución, que las cosas no cambiaran? Por el contrario, ¿sabe que los caudillos sonorenses provenían de un sector económico más moderno, casi todos agricultores que producían ya para el mercado no para el autoconsumo?

¿Tiene idea que una buena parte de los cambios que la Revolución hizo posibles, se debieron, en mucho, a la visión modernizadora de los caudillos del norte donde las actividades económicas eran más avanzadas que en el sur?

¿Tiene usted claro que la visión —casi retrógrada— de los campesinos zapatistas de resistirse al cambio, es la que al final predominó entre la clase política que nos ha gobernado desde aquellos años a la fecha? ¿Se ha dado cuenta, no obstante los cambios estructurales e institucionales que la Revolución impulsó y concretó, que al final del día se anquilosaron porque, quienes nos gobernaron decidieron —como los campesinos zapatistas— no ir adecuando dichas instituciones a los cambios que el mundo iba logrando?

¿Está consciente que nuestra renuencia al cambio, es reflejo fiel de la gobernación que desde los años veinte hemos padecido en México?

¿Se ha preguntado por qué otros países que también tuvieron su revolución, sí evolucionaron y elevaron las condiciones de vida de sus habitantes? ¿Sabe que ahí, no se idolatra su revolución y tampoco al pasado, pues se han dedicado a construir el mejor de los futuros?

¿Se ha puesto a pensar, que en no pocos países —hayan tenido o no una Revolución así, con mayúscula—, desde hace mucho empezaron a ver al futuro, y no se aferraron como nosotros —cual campesinos zapatistas—, a la conservación incólume del pasado?

Está al tanto de que en la República Popular China, cuya revolución después de más de veinte años de guerra civil, hoy no es tema y menos guía de la acción gubernamental?

Si todo lo que aquí le he dicho reflejare objetivamente lo que hemos hecho —y lo que otros han hecho—, ¿por qué nuestra clase política insiste en mantener ese cuento de “La Revolución Mexicana y sus ideales”?

Lo que digo a continuación, no es una verdad axiomática pues es, simplemente, mi opinión acerca de por qué lo hacen; la razón es, simplificando para darme a entender, que sólo a ellos les ha ido increíblemente bien con la vigencia de ese cuento de “los triunfos y logros de la Revolución Mexicana”.

¿Está de acuerdo conmigo? De ser así, ¿por qué no empezamos —donde nos desenvolvemos—, a echarlo abajo? Peor no nos va a ir.

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