DWEN: ganar-ganar-ganar

CIUDAD DEL CABO, SUDÁFRICA. Empresas y mujeres se juntan para lograr no un simple juego de ganarganar. Sino algo más completo. Es ganarganarganar. Es DWEN, Dell Women Entrepreneur Network, que se celebra por séptima ocasión en algún lugar del mundo en donde la empresa ...

CIUDAD DEL CABO, SUDÁFRICA.- Empresas y mujeres se juntan para lograr no un simple juego de ganar-ganar. Sino algo más completo. Es ganar-ganar-ganar. Es DWEN, Dell Women Entrepreneur Network, que se celebra por séptima ocasión en algún lugar del mundo en donde la empresa de tecnología de Michael Dell junta a mujeres emprendedoras de todo el mundo.

Arrancó con 100 mujeres; en esta séptima ocasión fueron casi doscientas. Todas ellas con ideas originales, interesantes y sobre todo aterrizadas de hacer negocios que durante dos o tres días se escuchan y escuchan entre sí.

Las mujeres seleccionadas para atender lo logran entre miles de aplicaciones al demostrar que tienen ya cinco millones de dólares en caja o listos para invertir en ellas; están orientadas al mundo tecnológico; tienen 50 empleados o más y un ritmo de crecimiento importante.

El evento es triple ganancia porque ganan las mujeres seleccionadas, ya que logran platicar y recibir consejos entre ellas. Es un mundo muy singular de mujeres con ideas interesantes e importantes que logran no sólo pensarlas, sino ponerlas en la práctica.

Estando ahí las neuronas se revolucionan buscando entre tanta genialidad encontrar esa necesidad que no tiene aún solución en el mundo y que de encontrársele se aportara y logrará una diferencia importante en el entorno y, porque no, en el mundo.

También, es una ganancia para la compañía, en este caso Dell, porque al generar este entorno tan productivo y amigable entre  las mujeres emprendedoras, cuando llegan las necesidades tecnológicas de las empresas, la primera puerta que tocan estas mujeres acaba siendo de esta empresa.

Y ¿qué empresa hoy en día no requiere tecnología para funcionar?

Entre las propuestas interesantes que escuché en esta ocasión estuvo desde I-Drop de Kate Thiers, que ha logrado simplificar el acceso a agua purificada en el sur de África y ahora está expandiéndose para hacer lo mismo en otras regiones del mundo.

También está Quantuvis, de Lisa Blair, que ha logrado transparentar y eliminar la corrupción tan grande que hay entre las empresas farmacéuticas y las farmacias o centros de salud que las venden al dar a conocer el valor real de la fabricación de  medicinas.

Y muy conmovedora fue la historia de Mikaila Ulmer, una pequeña emprendedora de sólo 11 años que después de sufrir dos picaduras de abeja en una semana, a los 4 años, convirtió esa mala experiencia en una enorme oportunidad: la creación de una limonada endulzada con miel de abeja que este año le significó un contrato de once millones de dólares con una sola cadena de supermercados.

Mikaila participó como parte del programa de Dell para niñas emprendedoras que busca animar a niñas de entre 9 y 16 años a acercarse a la tecnología y a no temerle al mundo del emprendedurismo bajo la falsa premisa de que es un mundo masculino.

Detrás de cada historia hubo momentos de fracaso que llevaron después a otros de éxito.

Ninguna ha logrado avanzar hacia el éxito en línea recta. Historias conmovedoras e inspiradoras.

La tercera ganancia es para el país y para el entorno. Los emprendedores generan empleos; generan recursos; generan bienestar. No están ahí nada más succionando recursos.

Triple ganancia que saben ver empresarios como Michael Dell en Estados Unidos y países como Sudáfrica.

Y México ¿cuándo? ¿Qué empresarios?

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