Moche brasileño

Veremos si, como promete Dilma Rousseff, en Brasil se cuecen las habas de la corrupción de distinta forma que en México.

En todas partes se cuecen habas, reza el dicho. Sólo que una vez cocidas, en cada país se comen de diferente manera.

¿Será el caso de Petrobras y el escándalo más grande de corrupción de Brasil? La Operación Lava Jato tiene a la que era la joya de la corona de América Latina y a la presidenta Dilma Rousseff en jaque.

El tema explotó en marzo del año pasado con la detención de Paulo Roberto Costa, director de Refinación de Petrobras de 2004 a 2012, quien dio a conocer que en los contratos de la paraestatal se desviaba 3% de su valor para ser depositados a políticos para financiarlos y para sus campañas.

A partir de entonces se abrió la caja de Pandora que tiene imputadas a 39 personas, entre ellas algunos de los mayores empresarios constructores del país.

Entre los detenidos está Alberto Youssef, quien era uno de los principales actores de los moches brasileños. Ante la amenaza de pasar 20 años en prisión, Youssef ha preferido colaborar con la justicia y es el delator que da a conocer los detalles de la corrupción en Petrobras.

Hasta ahora se saben datos como la compra de una refinería en Pasadena, Texas, en 2006, por la que Petrobras pagó 47 veces más que lo que dos años antes, en 2004, pagó la petrolera belga Astra Oil.

Las pérdidas por corrupción están siendo investigadas aún y, ante esta falta de claridad en el impacto a Petrobras, la empresa no está pudiendo recaudar dinero de los mercados internacionales de capital. Esto ha hecho que el valor de la paraestatal se desplome.

Petrobras valía 145 mil millones de dólares en 2010. El año pasado valía 2.3 veces menos: 42 mil millones de dólares. Así, la que era la mayor empresa pública de América Latina, hoy es la más endeudada y menos rentable del mundo gracias a la corrupción de sus directivos y de los políticos implicados.

La diferencia en Brasil es que este escándalo parece marcar un hasta aquí a la corrupción. Hoy, además de los tres exdirectivos de la empresa y los empresarios detenidos, hay un veto a 23 empresas sospechosas de estos moches para que vuelvan a tener negocios con Petrobras.

Como varios de los implicados tienen inmunidad por sus puestos políticos, los casos los va a manejar el Supremo Tribunal Federal a partir de este mes de febrero.

Veremos si, como promete Dilma, en Brasil se cuecen las habas de la corrupción de distinta forma que en México. A ver si allá hay un auténtico castigo para este escandaloso caso de moches.

APOSTILLA: El domingo se instaló el periodo ordinario de sesiones en el Legislativo, al que fueron 295 de los 500 diputados y 82 de los 128 senadores. Era el primer puente del año, apenas a unos días de que concluyeran las vacaciones de diciembre.

Algunos legisladores salieron a explicar que habían pedido el día y que por ello les sería descontado de su dieta. No se dan cuenta que el tema no es de dinero, sino el mensaje que envían: que México no les importa y que sus intereses personales siempre van primero. Una lástima.

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