Más le temo a la pobreza que al bacilo de Koch
Hoy más que nunca tenemos evidencias científicas de que la salud es el resultado de una historia presente, de una trama y de un tejido social
SALUD. La mayor parte de los problemas de salud están vinculados de una u otra manera a las condiciones socioeconómicas de la población que las padece. Sin embargo, en las políticas de salud han predominado las soluciones centradas en el tratamiento de las enfermedades sin incorporar adecuadamente sobre “la causa de las causas”. En el caso de nuestro país la mala salud de las personas más pobres y las enormes desigualdades sanitarias son provocadas por una distribución desigual del poder, los ingresos, los bienes y los servicios, así como por las consiguientes injusticias que afectan a las condiciones de vida de la población de forma inmediata y visible. Esta distribución desigual para la salud no es en ningún caso un fenómeno natural. El nivel de salud de nuestra población no depende sólo de los recursos sanitarios de que se dispongan, sino también de factores sociales que lo determinan, como la clase social a la que se pertenece, el trabajo desempeñado, el entorno en el que se habita; si se es hombre o mujer, si se es o no indígena, si se vive en una zona rural o urbana, pero con alta marginación y carente de servicios básicos tales como agua, drenaje, luz, pavimentación y transporte público. Para conseguir el más alto nivel de salud para la población la visión economicista de la salud y la derivación de mayores recursos hacia los servicios curativos debe replantearse nuevamente. Es menester que las políticas públicas presten mayor atención al entorno y los estilos de vida. Indeclinable no tomar en consideración todo lo anterior.
Os recuerdo que los múltiples Determinantes Sociales de la Salud (DSS), algunos de los cuales acabamos de citar, de continuo hay que tomarlos en cuenta y detectar otros que también tengan participación en el deterioro de la salud. El concepto de los DSS repuntó hace más de dos décadas en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha hecho suyo cuando en 2005 estableció una Comisión dedicada exprofeso a su estudio y al diseño de intervenciones convergentes entre los diferentes sectores de la economía y la sociedad. Pero el señalamiento inicial de los DSS (sin denominarlos todavía así) lo hizo el alemán Rudolf Virchow (RV) en el siglo XIX. RV fue político y destacado médico-patólogo, considerado como el padre de la Patología Moderna. Dos frases suyas son contundentes para poner énfasis sobre lo que los DSS influyen en los problemas de salud. “Más le temo a la pobreza que al bacilo de Koch” y “la medicina es una ciencia social y la política no es otra cosa que medicina a gran escala”. La atención médico–sanitaria debe ser un compendio de conocimientos de los determinantes que deterioran la salud y no únicamente preocuparse por la recuperación de ésta.
Os comento que los elementos que permiten a las personas mantener y mejorar su salud dependen más de los DSS en su vida, que de los servicios a que acceden cuando se enferman. Decía René Dubois que la salud era un espejismo y que hablar de ella era hablar de algo inasible, pues los factores externos e internos que la hacen posible siempre están en continuo movimiento y cambio. Tal vez esta aseveración sea correcta e inobjetable. Lo cierto es que hoy más que nunca tenemos evidencias científicas de que la salud es el resultado de una historia presente, de una trama y de un tejido social que desde el contexto macro hasta el micro está indisolublemente ligado a nuestra forma de vida, a nuestros conocimientos, creencias, saberes y costumbres.
TRES APOSTILLAS. Sigue siendo contrastante que en lo referente al estado de salud en los países de ingresos altos se observen diferencias de más de diez años en la esperanza de vida de distintos grupos, en función de factores como la etnicidad, género, la situación socioeconómica o la situación geográfica... Y en los países de ingresos bajos de todas las regiones del mundo los índices de mortalidad en la niñez difiere notablemente según el nivel de riqueza de cada lugar... Actualmente la OMS pone énfasis en tres recomendaciones principales respecto a la salud: 1) Mejorar las condiciones de vida. 2) Luchar contra la distribución iniquitativa del poder, del dinero y los recursos. 3) Medir la magnitud del problema, analizarlo y evaluar a fondo los efectos de las intervenciones que se hagan al respecto. Asimismo recomienda que los sistemas de salud se basen en los principios de Atención Primaria a la Salud en proporcionar cobertura universal que sería lo idóneo, pero aún no es una realidad como tampoco lo es lo de “Salud para Todos”. Que más bien sí parece un eslogan. SALUD Y SALUDOS.
