Reforma Energética: aciertos y retos
Durante más de un año y medio fueron planteadas las posiciones y propuestas de los diferentes partidos políticos...
La promulgación de las leyes secundarias en materia de energía marca el inicio de un cambio estratégico para México. Durante más de un año y medio fueron planteadas las posiciones y propuestas de los diferentes partidos políticos y actores de la sociedad, en un ejercicio abierto de análisis y deliberación que, conforme a los principios y procesos de una democracia representativa, nutrieron y moldearon las reformas constitucionales y los nuevos ordenamientos reglamentarios. Las naturales discrepancias en un asunto de tal relevancia para el futuro del país se manifestaron en un debate que no sólo enriqueció los procedimientos legislativos, sino que, además, evitó que las posiciones más ortodoxas y extremas se impusieran sobre las soluciones más equilibradas y moderadas, frente a la exigencia de un cambio de fondo en el sector energético, en torno a lo cual existía el más amplio consenso. Nadie puede decir, en efecto, que no hubo un debate exhaustivo, libre y plural, ni menospreciar la legitimidad de las decisiones adoptadas con el voto de más de dos terceras partes de los órganos legislativos. El balance, tanto sustantivo como democrático, arroja saldos positivos.
Entre los aciertos de las reformas destaca la preservación del dominio de la nación sobre los hidrocarburos; con ello se conserva la propiedad nacional de los recursos del subsuelo y la rectoría estatal sobre su explotación, así como su participación competitiva mediante Pemex y la CFE, ahora como empresas productivas del Estado, ya sin las cargas fiscales y los pasivos laborales que hacían inviable su capacidad de cambio, desarrollo y competencia, bajo criterios de eficiencia y productividad. En este marco constitucional, otro gran acierto es haber diseñado una fórmula equilibrada para la apertura del sector a la inversión y las tecnologías privadas, indispensables para el mayor aprovechamiento de los recursos nacionales no renovables, y para la generación y el desarrollo de fuentes de energía renovables y sustentables.
La implementación de la reforma plantea, sin duda, grandes retos. Además de la supervisión y el control sobre las empresas públicas y privadas con fines de transparencia y rendición de cuentas, destacan aquellos relacionados con la economía del conocimiento: formación de más capital humano calificado; vinculación y transferencia de conocimiento y tecnología entre las instituciones académicas y los sectores productivos; innovación y agregación de mayor valor en las actividades económicas ligadas al sector; y creación de alianzas y cadenas productivas entre empresas mexicanas para generar economías de escala y facilitar su acceso a recursos financieros y tecnológicos que incrementen su competitividad. No son retos menores. Pero la ruta trazada es acertada.
*Socio consultor de Consultiva
