Futbol y reformas: reglas del juego

Las modificaciones constitucionales de 2013 sentaron las bases para el cambio de los lineamientos en áreas estratégicas.

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Alberto Begné Guerra 16/06/2014 02:11
Futbol y reformas: reglas del juego

En la política, como en el futbol, las reglas del juego son tan importantes como el juego mismo, y lo cierto es que en todos los terrenos de la vida la evolución de las cosas tiene mucho que ver con las reglas, sea porque éstas sirven para promover cambios o porque los cambios se reflejan en ellas. Ahora que estamos en días mundialistas y, al mismo tiempo, atorados con la legislación secundaria de algunas de las reformas constitucionales más importantes de las últimas dos décadas, quiero poner un ejemplo futbolero del poderoso efecto de las reglas sobre la realidad.

Hasta mis 20 años jugué y vi futbol como ninguna otra cosa. Ha sido una de mis grandes pasiones, y si no fuera por algunas circunstancias que me llevaron por otros caminos, habría sido futbolista profesional. De la época en la que jugué a la actualidad, el futbol se ha transformado radicalmente. El signo más importante de esta transformación se sintetiza en una palabra: velocidad. Hoy el ritmo de juego es vertiginoso, los jugadores requieren condiciones atléticas, la especulación en la cancha enfrenta más restricciones. En suma, sin menospreciar el gran futbol de antes, creo que el de hoy es mejor y más espectacular. Basta ver un partido de hace 40 o 50 años para constatar el salto de la lentitud a la velocidad. Esto fue producto en gran medida del cambio de una sola regla: los porteros dejaron de poder recibir el balón de los pies de un compañero y tomarlo con las manos. Permitirlo era una suerte de proteccionismo del juego defensivo, debido a una regla que propiciaba la especulación y no ofrecía incentivos al juego ofensivo, abierto y dinámico.

Las reformas constitucionales de 2013 sentaron las bases para el cambio de las reglas del juego en áreas estratégicas para el desarrollo del país, sobre todo en materia de telecomunicaciones, competencia económica y energía, donde el ritmo en la cancha ha sido defensivo, cerrado y lento, producto de marcos reglamentarios que, lejos de incentivar la innovación y la competencia, han propiciado estructuras y prácticas monopólicas, opacidad, ineficiencia y grandes rezagos. Esta realidad mucho se parece a las imágenes televisivas en blanco y negro de un partido nocturno, por ejemplo, entre el Atlético Español y el Zacatepec, en un Estadio Azteca vacío, con defensas y porteros jugando a pasarse y devolverse el balón, una y otra vez, hasta el hartazgo, viendo más hacia atrás que hacia adelante, como quienes siguen pensando que tiene tintes patrióticos el juego defensivo de una economía cerrada, cuyas barreras benefician a unos cuantos e impiden el paso a nuevos y mejores jugadores. En nuestras canteras universitarias cientos de miles de jóvenes —que entienden mejor el mundo y sus exigencias— esperan que las reglas cambien para saltar a la cancha.

                *Socio Consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

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