2015: democracia desfondada

Concentrados en sus intereses, los políticos abandona la agenda de los acuerdos o la usan como presión.

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Alberto Begné Guerra 09/06/2014 01:41
2015: democracia desfondada

El domingo 7 de junio de 2015, exactamente dentro de un año, habrá elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, y elecciones locales en 18 entidades federativas, de las cuales en nueve se elegirá gobernador. A marchas forzadas, como consecuencia del retraso en la aprobación de la legislación secundaria, la nueva autoridad electoral nacional prepara el proceso electoral, empezando por la integración de los órganos de dirección de los institutos y consejos locales, cuya designación —uno de los cambios más significativos de la reforma— es ahora facultad del Consejo General del INE. Los partidos, por su lado, ya perfilan estrategias y prospectos para la contienda más importante del sexenio, en virtud de la cual podría modificarse sustancialmente la correlación de fuerzas y, por lo tanto, las condiciones para el ejercicio de gobierno en la segunda mitad del mandato presidencial y para las elecciones de 2018.

La solvencia institucional y la capacidad operativa heredadas por el IFE ofrecen garantías para la adecuada organización de las elecciones, pero esto no implica necesariamente la eficacia de las nuevas normas en materia de gastos de campaña, fiscalización y equidad en la competencia. Este ha sido y seguirá siendo uno de los más graves problemas de nuestra democracia; un problema que afecta y a la vez trasciende el ámbito electoral, cuyas causas radican en la corrupción en todos los niveles de gobierno: el uso indebido de recursos y programas gubernamentales para fines partidistas; las prácticas corporativas y clientelares; las presiones irregulares y los sesgos informativos de medios de comunicación, y la coerción y manipulación sobre los segmentos más pobres de la población. Se trata de un duro círculo vicioso que sólo se romperá cuando el ejercicio del poder público se someta efectivamente a los principios de eficiencia, transparencia y rendición de cuentas, sobre la base de una ciudadanía exigente, crítica y participativa, como lo revela el Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, un sólido y revelador estudio que, realizado con el apoyo de El Colegio de México, en unos días presentará el INE.

Los partidos ya están inmersos en la preparación de la batalla. Concentrados en sus intereses, empiezan a abandonar la agenda de los acuerdos o la utilizan como instrumento de presión, con la irresponsabilidad y estrechez de miras habituales. Pero lo más inquietante es que arribaremos, como pocas veces, a una elección que no sólo pondrá en evidencia el distanciamiento de los partidos con la sociedad y su pérdida de legitimidad, sino también la profunda debilidad de una democracia sin sustento ciudadano o, como bien decía Fernando Escalante, con ciudadanos imaginarios: una democracia desfondada.

                *Socio Consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

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