Niñas y niños sin celebración

Los datos de la Unicef y del INEGI no dan buenos motivos para celebrar en nuestro país.

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Alberto Begné Guerra 28/04/2014 03:44
Niñas y niños sin celebración

El próximo miércoles es el Día del Niño. Este año tiene un significado especial, pues se cumple el 25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989, con la finalidad de generar consensos y compromisos para garantizar los derechos de la infancia y, en efecto, mejorar sus condiciones de vida. Los datos de la Unicef y del INEGI, no obstante los avances en algunos indicadores relevantes, no dan buenos motivos para celebrar en nuestro país.

Cuarenta millones de mexicanos, poco más de 35% de la población, tienen menos de 18 años, de los cuales, 54% (14 millones de niñas, niños y adolescentes) vive en condición de pobreza y, entre éstos, más de cinco millones, en condición de pobreza extrema.

Los contrastes regionales siguen siendo muy acentuados: en el norte del país, la pobreza afecta a 40% de las niñas, niños y adolescentes, mientras en el sur-sureste, la proporción es de 70%. Esto se refleja en muy diversos indicadores, entre otros, en la tasa de mortalidad infantil que, si bien disminuyó entre 1990 y 2012, de 39 a 13% por cada mil nacidos vivos —un importante avance como promedio nacional—, se mantiene en altos niveles en entidades del sur como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, con un promedio de 17 por ciento. 

La pobreza alimentaria, por su parte, no ha sido superada. La desnutrición crónica en los menores de cinco años afecta a 14% de la población en ese rango de edad (1.5 millones), con efectos irreversibles en su desarrollo físico e intelectual.

El promedio de escolaridad es de 8.7 años; pero mientras en el Distrito Federal y Nuevo León se sitúa en torno a los diez años, en Oaxaca y Chiapas apenas supera los seis años. Por si fuera poco, más de seis millones de niñas y niños, de entre tres y 17 años, están fuera de la escuela.

En materia de trabajo infantil, donde está claro que las reformas normativas no bastan, los datos no dan lugar al optimismo: más de tres millones de niños y niñas de entre cinco y 17 años de edad trabajan.

En términos de violencia y maltrato infantiles, las cosas no están mejor: dos terceras partes de los niños y adolescentes mexicanos manifestaron en 2010 haber sufrido al menos una agresión física durante los dos años previos a la encuesta del INEGI, realizada ese año.

El aumento de la violencia criminal, asimismo, ha tenido un fuerte impacto sobre la infancia: entre 2007 y 2011, la tasa de homicidios de niños de 0 a 17 años pasó de 1.6 a 3.9 por cada 100 mil habitantes. Respecto a los feminicidios, el panorama es desolador: más de 17% de las víctimas son niñas y adolescentes.

Nada habla más mal de un país que una infancia en estas condiciones: millones de niñas y niños tienen muy poco que celebrar. 

        *Socio Consultor de Consultiva     

            abegne.guerra@gmail.com    

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