Bienvenida la competencia

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Alberto Begné Guerra 10/03/2014 02:23
Bienvenida la competencia

El principio fundamental de la economía de mercado es la libre competencia y, por ello, las estructuras y prácticas monopólicas u oligopólicas implican una distorsión esencial que repercute directamente en el crecimiento económico y el bienestar social, pues, entre otros efectos negativos, frenan la productividad y competitividad, asfixian a las empresas que, en condiciones de total inequidad, enfrentan a las que ejercen un dominio desleal, afectan a los consumidores —tanto en la calidad como en los precios de bienes y servicios— y suprimen los incentivos para la innovación. Bajo estas condiciones ninguna economía puede lograr un buen desempeño. De allí que la aprobación y aplicación de las reformas en materia de competencia y telecomunicaciones signifiquen un salto histórico, de la mayor relevancia para el desarrollo de México.

La declaración de preponderancia emitida por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) respecto a Televisa y América Móvil (y las demás empresas de Carlos Slim relacionadas con el sector), así como la convocatoria para licitar dos nuevas cadenas de televisión abierta, suponen un cambio radical en las reglas del juego de dos de los mercados más dinámicos de la economía y, por lo tanto, una magnífica oportunidad, hasta ahora restringida, para la competencia y la inversión de otros actores. Lo que parecía impensable en el pasado reciente se empieza a materializar. No es exagerado afirmar, en efecto, que se trata del inicio de una transformación sin precedentes, producto del diálogo y de la construcción de acuerdos entre el gobierno federal y los partidos políticos nacionales que, en suma, reivindica la capacidad del poder público para imponer límites a los intereses de unos cuantos en beneficio de los intereses de la sociedad.

A partir de esta declaración el IFT establecerá obligaciones regulatorias diferenciadas, de tal forma que se compensen las asimetrías provocadas por las actuales distorsiones, a favor de una competencia equitativa que, en última instancia, debe propiciar nuevas y mayores inversiones y mejores servicios y precios para el consumidor. A la dimensión económica del cambio hay que agregar la dimensión política y social, en la medida en que estas reformas marcan también el inicio de un proceso de mayor competencia y apertura en la televisión mexicana que deberá producir nuevos términos, más democráticos y transparentes, en la relación entre los medios de comunicación, los actores políticos y la ciudadanía, una causa abanderada por la izquierda desde el arranque de nuestra lenta y accidentada transición, lo que hace de estos cambios un triunfo de la democracia, sin duda, pero también y específicamente del PRD en el marco del Pacto por México. Bienvenida la competencia.

                *Socio consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

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