Una presión inadmisible

¿Alguien puede suponer que los narcos mexicanos preparan en nuestro territorio los paquetitos con las dosis exactas para EU?

COMPARTIR 
Alberto Begné Guerra 03/03/2014 02:18
Una presión inadmisible

El precio de las drogas aumenta exponencialmente cuando entran a Estados Unidos y, aún más, cuando llegan a las manos de sus ávidos consumidores. Esto implica una obviedad tan grande como los rascacielos de Nueva York o Chicago: las mayores utilidades de este negocio ilícito son percibidas en ese país y, en buena medida, ahí se lavan. Pero no sólo eso. Para abastecer un mercado de esas dimensiones, el tráfico transfronterizo se realiza a granel, lo cual implica la existencia de sistemas de almacenamiento, empaquetamiento y distribución en su territorio. ¿O alguien puede suponer que los narcos mexicanos preparan en nuestro territorio los paquetitos con las dosis exactas requeridas por Mr. Johnson en Florida o Miss Hamilton en Texas?

Todas estas operaciones logísticas y financieras ocurren en la potencia más cuidada del mundo, provista de los cuerpos policiales, sistemas de inteligencia, equipos y armas más sofisticados. Ahí, sin embargo, no se libra una sangrienta lucha contra el narco como la que sufrimos aquí. ¿Cómo explicarlo? O su incompetencia es proverbial, lo que parece inverosímil; o las prácticas de protección, complicidad y corrupción en sus instituciones de seguridad y financieras tienen una magnitud proporcional al tamaño del negocio, lo que se ha revelado en diversos escándalos; o sencillamente no están dispuestos a pagar en casa los altísimos costos humanos, sociales y políticos de la violencia, una reiterada pauta de comportamiento, tan soberbia como cínica.

En nuestro caso, lamentablemente, no hay mucho que presumir: la corrupción, la impunidad y las redes de complicidad —públicas y privadas— del crimen organizado en sus distintos giros y manifestaciones, forman parte de una cruda realidad que repercute directa y cotidianamente en la vida de los mexicanos. Pero lo que resulta inadmisible es que ahora, a raíz de la detención de El Chapo, las autoridades estadunidenses pretendan dar lecciones morales y ejerzan una precipitada e indebida presión para su extradición. Sobran razones, empezando por la información en su poder, para que Guzmán sea juzgado en México, sin perjuicio de los procesos a los que, eventualmente, sea sometido después en Estados Unidos; información que, por cierto, lo mismo atañe a actores de aquí y de allá.

La relación bilateral es muy importante y compleja como para lastimarla y complicarla precisamente cuando el gobierno mexicano acaba de lograr un gran éxito en esta costosísima e interminable lucha contra el narcotráfico, sobre todo considerando que la raíz del problema está en la demanda de drogas, donde nuestros vecinos ocupan el primer lugar del mundo. Con responsabilidad, pero a la vez con plena firmeza, debe ser rechazada la inadmisible presión estadunidense.

                *Socio consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red