El contraste

¿Cuántos balazos y muertos pudieron haberse evitado con otra estrategia durante el gobierno anterior?

COMPARTIR 
Alberto Begné Guerra 24/02/2014 02:29
El contraste

Durante seis años, con altísimos costos humanos, sociales y económicos, el gobierno de Felipe Calderón enfrentó a los cárteles del narcotráfico en una guerra declarada al inicio de su mandato, en la cual sobraron armas y faltó inteligencia. Nadie podría cuestionar las razones de esa decisión, cuando la situación heredada por su antecesor no sólo significaba una delicada pérdida de control y eficacia de los sistemas de seguridad, sino además implicaba un proceso de creciente descomposición institucional y ruptura del tejido social. La estrategia y los medios utilizados para combatir al crimen organizado, sin embargo, fueron erróneos, como lo expresamos abierta y reiteradamente quienes, desde un principio, señalamos que el uso de la fuerza pública era insuficiente y, peor aún, podía ser contraproducente, en la medida en que desataría una espiral de violencia que elevaría todavía más los costos humanos y no resolvería las raíces sociales del problema, ni afectaría el corazón de las organizaciones criminales: su inmenso poder financiero. 

El Chapo Guzmán encabezaba hasta este sábado un emporio criminal que, según diversas estimaciones, como la publicada por la revista Forbes, acumulaba más de mil millones de dólares. Una fortuna de esa magnitud implica necesariamente la existencia de redes financieras, políticas, judiciales, legales y empresariales que, en suma, constituyen el soporte de su funcionalidad e impunidad. Por ello, como ha ocurrido con criminales tan poderosos en distintos lugares y momentos, la única vía para combatirlos con eficacia pasa invariablemente por la debida generación y conducción de mecanismos institucionales coordinados, sin fisuras ni riegos de filtraciones, y apoyados en servicios de información e inteligencia del más alto nivel profesional, técnico y operativo, y algo más: un ejercicio previo de acoso y desgaste en el terreno de los delitos financieros —así fue con Al Capone— que, en este caso, permitió a la PGR, Gobernación y Marina, cercar y debilitar al capo. Esto, en efecto, fue lo que permitió detener a Guzmán el sábado pasado, sin un solo disparo. El contraste es inevitable. ¿Cuántos balazos y muertos pudieron haberse evitado con otra estrategia durante el gobierno anterior?

La caída del Chapo Guzmán no resuelve los graves problemas asociados al narcotráfico en nuestro país. Mientras haya desintegración social, falta de oportunidades para los jóvenes, violencia intrafamiliar y adicciones, así como la gran demanda de los consumidores estadunidenses, seguirá habiendo mercado y base social para estas organizaciones criminales. En cualquier caso, se trata de un éxito irrebatible que, dentro y fuera de México, acredita al gobierno actual y, sobre todo, su estrategia en esta lucha.

                *Socio Consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red