Reformas: preservar la pluralidad

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Alberto Begné Guerra 17/02/2014 01:58
Reformas: preservar la pluralidad

Los objetivos y alcances de las reformas constitucionales aprobadas en 2013 conocerán su suerte en las siguientes diez semanas. La extensa y sustanciosa agenda legislativa del actual periodo ordinario de sesiones del Congreso revela la dimensión del reto, pero también sus riegos, pues así como está abierta la gran oportunidad de apuntalar y dar viabilidad a los cambios trazados, existe también la amenaza de que los grupos de interés afectados por dichos cambios logren desdibujar su sentido y debilitar su potencial transformador.

El PRI tiene a la mano la posibilidad de formar mayoría simple y aprobar las reformas a la legislación secundaria con dos aliados impresentables: el Panal y el Verde. Sería un gravísimo error recurrir a esa salida fácil, pues no sólo le restaría legitimidad política y valor histórico al proceso de cambio, sino que perdería fuerza para enfrentar a los llamados poderes fácticos, lo mismo empresariales que sindicales. La negociación con el PAN y el PRD no será sencilla —es evidente— ni necesariamente podrán el gobierno y el PRI ir en todos los temas de la agenda con el respaldo de los dos partidos, como ya ocurrió con las reformas fiscal y energética. Pero es una dificultad que bien vale la pena asumir. En contraparte, los dos principales partidos de oposición están obligados a un ejercicio responsable para sumar en este proceso.

Se trata, al final de cuentas, de alcanzar puntos de encuentro y equilibrio a favor del cambio, evitando a toda costa lo que Norberto Bobbio llamaba “la fuga legislativa”, una forma de elusión o indefinición acordada entre los legisladores a la que suelen recurrir cuando, ante diferencias importantes, optan por fórmulas normativas ambiguas o retóricas que, en esencia, no resuelven nada que no sea la falsa apariencia de cumplir con la responsabilidad de legislar.  

La misma exigencia y los mismos riesgos enfrentarán los partidos con los nombramientos de los integrantes de los diversos órganos previstos en las reformas constitucionales, desde el nuevo Instituto Nacional de Elecciones y el IFAI, hasta todos los relacionados con el sector energético. La exigencia consiste en hacer designaciones basadas estrictamente en la competencia profesional y los perfiles de los funcionarios. El riesgo reside en la reiterada práctica de distorsionar la necesaria autonomía de dichos órganos, a través de su partidización.

La clave radicará en la capacidad de preservar el sustento y la dinámica de la pluralidad que, contra muchas presiones y descalificaciones, permitieron sacar adelante las reformas el año pasado. Es la única forma de asegurar la preeminencia del interés general sobre los intereses particulares de los actores involucrados, empezando por los de los propios partidos.

                *Socio Consultor de Consultiva

                abegne.guerra@gmail.com

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