Gobernadores mueven el piso a Mancera

El mensaje fue que no se manda solo, ni ha pedido permiso para ser candidato en 2018.

Al exigir “piso parejo” para la definición de alianzas y candidaturas, cuatro gobernadores del PRD movieron el piso a Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la capital, quien se veía en solitario en el arrancadero para 2018.

Seguramente cilindreados por Los Chuchos, ya que al menos el tabasqueño-morelense Graco Ramírez y el michoacano Silvano Aureoles tienen fuertes coincidencias con Jesús Ortega, líder moral de esa corriente del sol azteca, los mandatarios armaron el relajo.

Y pegaron por varios flancos, pues aunque a algunos perredistas les pareció un mal día la organización de la revuelta, la verdad es que se pueden leer varios mensajes.

Primero, aprovecharon un aniversario más de la Revolución Mexicana para el golpe, con todo lo que signifique. Incluso el que haya sido un día inhábil y nadie pueda acusarlos de faltar al trabajo para andar de grillos.

Segundo, eligieron ese día porque una nota de este tamaño iba a ser bien desplegada en los medios, además de abrir la agenda semanal y levantar olas.

Le pagaron de lleno a Mancera con sus propios argumentos: no lo invitaron porque él mismo se ha negado a ser reconocido como perredista. Por eso sólo estuvieron Graco, Silvano, Arturo Núñez, de Tabasco, y Carlos Joaquín, de Quintana Roo.

Alias, en ese grupo compacto de gobernadores amarillos no está el gobernante de la Ciudad de México, que ha dicho que transitará por la libre, porque “no es de casa”.

También le arrimaron el fuego a Alejandra Barrales, presidenta nacional del PRD e identificada con el mismo Mancera, al exigir la elección de la nueva dirigencia con miras a 2018.

Aunque el golpe iba a la cabeza, Barrales lo esquivó con habilidad al declarar que la enteraron de la reunión, pero no la invitaron, y que su encargo concluye en agosto próximo, no más.

El mensaje a Mancera fue que no se manda solo ni ha pedido permiso a la mafia perredista para ser el candidato, pero no menos interesante fue el asunto de las posibles alianzas.

Y es que a estas alturas nadie duda que aliarse con otros partidos para las elecciones federales y de la Ciudad de México no es un asunto de moda o de estado de ánimo para el PRD, sino de supervivencia política.

Por más números que hacen, a los perredistas no les salen las cuentas, no nada más para mantener su hegemonía en la capital, sino para no ponerse al borde de la desaparición a nivel nacional.

Está claro que su aliado natural será el PAN, pero no el único, pues el electorado difícilmente aceptaría apoyar a una opción formada por el agua y el aceite, por lo que tendrán que ir pensando en incorporar a algunos partidos pequeños para taparle el ojo al macho.

Pero el gran problema es que, en una alianza nacional, Mancera no puede ser el candidato, ya que éste lo pondría el blanquiazul. En la CDMX, la cosa sería al revés; el que decide es el PRD.

En ambas opciones, el jefe de Gobierno representa un escollo para los amarillos, por eso buscan sacudírselo desatando la guerra interna.

CENTAVITOS… Y hablando de Mancera, ayer anunció que todos los burócratas tendrán que presentar su declaración 4de4; es decir, abrir su declaración fiscal, de conflicto de intereses, patrimonial y su historial como servidores públicos. La cosa suena bien, pero ¿ya le preguntó a sus colaboradores si están dispuestos a aclarar cómo obtuvieron sus bienes y no sólo a decir “tengo cinco departamentos”, por ejemplo?

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