Quieren hacer votar a los chavitos
Seguramente se polarizará el debate acerca de los nuevos derechos políticos de los menores.

Adrián Rueda
Capital político
Un tema que no tardará en salir a la luz pública, y que va a encender el debate rumbo a la redacción de lo que será la Constitución Política de la Ciudad de México, es la intención del grupo redactor de bajar a 16 años la edad legal para votar.
Entre la treintena de notables designados por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, para que redacten la propuesta de texto constitucional ya se planteó la idea y hay varios que no la ven nada mal.
Al menos así lo ha deslizado a diferentes instancias el encargado de la Comisión Redactora, Porfirio Muñoz Ledo.
Una vez que se oficialice la propuesta, seguramente se polarizará el debate acerca de los nuevos derechos políticos de los menores de edad, pues el tema puede traer varias aristas.
Porque una vez que los chicos de 16 tengan su credencial para votar se empezarán a preguntar, con cierta razón, si ya pueden tener derecho a entrar también a los antros y beber alcohol como los adultos.
Porque sería incongruente que, si la autoridad les reconoce el criterio para decidir entre los buenos y malos políticos en las urnas, no se les reconozca para decidir lo que deben hacer o no con su vida y con su salud.
Por qué si el Gobierno de la Ciudad de México y el PRD promovieron y aprobaron en la Asamblea Legislativa del DF una iniciativa de ley para que ningún joven menor a 18 años se pueda casar, ahora los redactores quieren que adolescentes de 16 años voten.
Habría que analizar cuántos menores de 18 años se integrarían al padrón electoral cada tres años y quiénes serían los partidos más beneficiados o más perjudicados, para conocer la razón de fondo.
Porque no se puede descartar que si la maquinaria oficial apoya con sus programas sociales a los viejitos, a las madres solteras, a los desempleados, a los estudiantes pobres y a los ninis, con los adolescentes en las urnas estaría la familia completa a la hora de votar.
Pero hay algo más delicado: si los chavitos ya votan, luego entonces son capaces de distinguir entre lo bueno y lo malo, ¿por qué no bajar la edad penal a los 16 años, como ha sido la intención de algunos desde hace algún tiempo?
La tentación sería mucha, porque o se les da trato de adultos responsables con todas las consecuencias sobre sus actos, no sólo para ejercer el voto, o de plano mejor que los dejen como están.
El tema está en borrador, pero dicen los enterados que ha ido pasando sin problema en las discusiones internas de los notables, al grado de que, incluso, le pidieron a las autoridades electorales que le vayan pensando para que no los agarren desprevenidos.
CENTAVITOS... Lo de la petición del diputado perredista Iván Texta para que la delegada en Tlapan, Claudia Sheinbaum, respete la libertad de culto tras ser acusada de profana por ordenar la demolición de una iglesia católica tiene más de fondo. Hay que recordar que Sheinbaum
—una de las consentidas de El Peje— es de Morena y que su pastor es de la congregación cristiana, lo cual puede darle otro giro al problema… A unos les dará gusto, a otros de plano les es inclusive, pero esta columna dejará de publicarse las siguientes dos semanas a partir del lunes 23 de mayo y regresará el próximo 6 de junio, ya con los constituyentes elegidos. Suerte con sus favoritos.