Un Tomate incongruente

¿En verdad no se puede realizar una consulta pública en año electoral?

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Una duda corroe a varios integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal: ¿en verdad no se puede realizar una consulta pública sobre un tema de autoridad en año electoral?

La ley dice que no, y precisamente ese argumento fue utilizado por el PRD al batear, el miércoles pasado en tribuna, la petición de Morena para consultar a la ciudadanía si está a favor o en contra del Reglamento de Tránsito y sus oprobiosas multas.

El sol azteca argumenta que, como este año se elegirá en la ciudad una Asamblea Constituyente, no proceden las consultas; los morenos aseguran —por su parte— que la ley marca como año electoral sólo la elección de diputados, jefe de Gobierno o delegados.

Pero, dando por bueno el punto de la prohibición, sería bueno preguntar al PRD cómo es que avalan que su diputado Mauricio El Tomate Toledo impulse una consulta ciudadana para que la gente decida qué hacer con el predio de la Planta de Asfalto, que está libre.

Y es que las miles de hectáreas que habían sido desincorporadas por el gobierno de Miguel Ángel Mancera para construir el proyecto Ciudad Futura, totalmente sustentable, quedan ociosas luego de que la presión social y política obligó al gobierno a claudicar.

No está mal, desde luego, que se pida la opinión de los vecinos, pero si por una parte se dice que no se puede en año electoral y, al mismo tiempo, se promueve que se realice una, ahí hay, cuando menos, una incongruencia.

Los perredistas podrán argumentar que no se trata de un plebiscito para impedir un acto de autoridad, sino de organizar una consulta para ver qué le gustaría a la gente que se hiciera; ¿Qué no el propio Tomate descalificó en tribuna la consultitis que Morena quiere imponer?

Si Toledo está harto de la consultitis, por qué entonces involucró al Instituto Electoral del DF y al delegado en Coyoacán, Valentín Maldonado, para que organicen la consulta sobre la planta de asfalto.

Nadie quiere pensar, por supuesto, que El Tomate estuviera empujando opiniones a favor de tal o cual proyecto, sobre todo si se tratara de uno comercial, porque son casi 160 mil metros cuadrados de un valor incalculable.

Pero, volviendo al tema de la consulta, si el argumento del mismo Toledo es que en año electoral no se puede, para qué lo promueve.

¿Será porque el año pasado el propio IEDF organizó una para poner a votación el proyecto del Corredor Cultural Chapultepec —finalmente rechazado— y nadie chistó, a pesar de que, ahí sí, era un año electoral?

Como aquella vez el IEDF dijo estar listo para organizar la consulta de Toledo por la sencilla razón de que, para ellos, es dinero contante y sonante que les entra por cada ejercicio, pues siempre chillan y paran la mano, ¿pero es legal?

Igual y sí, pero se tendrá que aclarar.

CENTAVITOS… Sobre el mismo tema, y para atacar a los morenos, Toledo ha declarado que cuando Andrés Manuel López Obrador hizo los segundos pisos no consultó a los vecinos; por el contrario, les echó encima a los granaderos hasta en tres ocasiones. El diputado tiene toda la razón, sólo que olvida que él y la mayoría de los perredistas de la actualidad apoyaron esos brutales actos y, lejos de criticar el accionar del tabasqueño, lo hicieron dos veces candidato presidencial. ¿Por qué hasta ahora chillan?

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