Por qué se va Ariadna

Es lamentable que una militante leal a su causa y bastante trabajadora arroje la toalla.

Si se quería ir, por qué la diputada Ariadna Montiel Reyes esperó hasta agotar el último minuto que le quedaba al frente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa del DF para anunciar que, luego de 26 años de militancia, abandonaba el PRD.

Su tiempo como diputada local se le acabó ayer y no porque la ALDF haya terminado su actual legislatura; se va porque en junio pasado fue elegida como legisladora federal por los habitantes de Coyoacán y la requieren en San Lázaro.

Con todo y que no tuvo buena relación con sus compañeros en Donceles —hizo ver su suerte a Manuel Granados—, es lamentable que una militante como ella, leal a su causa y bastante trabajadora, arroje la toalla en estos momentos y se declare “diputada independiente”.

Claro que eso de “independiente” no se lo cree ni ella, pues de todos es sabido que su corazón siempre ha estado con Andrés Manuel López Obrador y, aun siendo diputada perredista, se le veía abriendo brecha en las marchas de Morena, donde acabará.

Más aún, desde que Ariadna era directora de la apetecible Red de Transporte Público del DF —la RTP—, era vista como una de las financieras de El Peje, pues ahí cobraban guaruras, niñeras y demás comitiva del tabasqueño.

Era un secreto a voces que desde el Gobierno del DF Miguel Ángel Mancera había dado ya la orden de quitarle el control de la RTP, organismo en el que dejó a gente de su equipo y al que controlaba desde la Asamblea Legislativa.

Quizá se enteró que perdería esa posición y prefirió hacerse a un lado, no sin antes tener el detalle de pedirle permiso a su jefe político, René Bejarano, lo que habla bien de ella, pues dicen que, quien avisa, no traiciona.

En su carta señala que se va porque el partido perdió el rumbo, se mezcló con el PRI-AN, y que ya cualquiera podía llegar a hacer de las suyas a nombre del sol azteca, como en Iguala, y tiene razón.

No dice, claro, porqué quiere ser la nueva morena de El Peje, aunque todos lo saben.

La salida de Montiel no debe ser tomada tan a la ligera por el PRD, pues no se les va una líder o dirigente, sino una mujer que tiene una base territorial bastante competitiva en Coyoacán, donde, si la apoya Morena, puede dar guerra en 2018.

Porque Ariadna no es Bertha Luján, que no tiene trabajo vecinal; la diputada sí le chambea y tiene una buena canasta de votos.

En contra quizá tendría algunas averiguaciones previas que podrían ser reactivadas, pero de que es una salida dolorosa para el PRD, ni duda cabe.

CENTAVITOS... Dicen que la posición número dos de Raúl Flores en la ALDF no es tan mala para él, estratégicamente hablando, pues en caso de que su jefe Mancera lo invite a una posición en su gabinete, no haría un hueco en Donceles, pues por muy vicecoordinador que sea Raúl, ahí el que manda es el coordinador... Parece que en el DF Jorge Romero sí tiene bien amarrados los hilos del PAN, no como Gustavo Madero en el CEN. A Romero su muchacho Mauricio Tabe, a quien hizo presidente del PAN, sí lo nombró jefe albiazul en Donceles; Ricardo Anaya, a quien Madero llevó a la dirigencia nacional, le dio una desconocida marca pitbull y lo dejó a pie.

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