La disputa por RTP

Desde hace años es utilizada por el esposo de la senadora Padierna.

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Adrián Rueda 13/01/2014 00:00
La disputa por RTP

Independientemente del dolor por su partida, la inesperada muerte de Arturo González Vega abre un frente que podría desestabilizar en el Gobierno del DF, de no acelerar la nominación de un director de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), un área muy apetecida por las tribus del PRD.

González Vega, quien murió de un infarto el sábado pasado a la edad de 38 años, era la pieza clave que la diputada Ariadna Montiel había dejado para controlar esa importante fuente de financiamiento para su corriente, la IDN de Lola Padierna, y del propio Andrés Manuel López Obrador, entre muchos otros.

Y es que desde hace años la RTP es utilizada por el esposo de la senadora Padierna para financiar una abultada nómina de seguidores, que cobran ahí, pero que trabajan en el territorio, sumando adeptos a la causa o haciendo favores a otros líderes como el mismísimo López Obrador.

Para nadie es un secreto que en ese organismo cobran puntualmente los guaruras que cuidan a El Peje y sus hijos —que son unos ninis, igual que el padre—, y que en un tiempo fueron coordinados por el esposo de la diputada Montiel, quien antes de llegar a la ALDF era la directora del organismo, donde el marido cobraba.

De los negocios sucios en RTP se podría incluso escribir un libro, pero lo más interesante en estos momentos es la disputa de poder que se avecina por los rumbos del Antiguo Ayuntamiento.

Y es que RTP es una de las joyas de la tribu de Padierna, y como el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, está más que distanciado de ellos, igual aprovecha el momento para quitarle a ese grupo el jugoso botín que les representa el transporte público.

A lo mejor Mancera decide pegarle en la nómina a IDN para que se acaben de  educar, sobre todo después del desaire de que fue objeto en el informe de Padierna, donde fue invitado sólo para recibir rechiflas o consignas en contra.

Para la senadora, la RTP es de su patrimonio y amenazará para quedase como propietaria, pero al mismo tiempo representa la oportunidad de que Mancera exija bajarle a las campañas que esta tribu ha hecho en su contra a través de la CNTE o del aumento al Metro, por ejemplo, a cambio de respetarles el lugar.

Si el jefe de Gobierno decide quedarse con esa importante área podría, además de ahorcar más a IDN, ser él quien capitalice los favores políticos que el organismo hace a diversos líderes y que el esposo de Padierna cobra muy bien, sobre todo con posiciones políticas.

Y es que la RTP ha sido una moneda de cambio para la tribu de Padierna, e incluso en 2012 le fue prometida por su esposo al entonces delegado Higinio Chávez, a cambio de traicionar el acuerdo que tenía firmado con el diputado Guillermo Sánchez para que regresara a la jefatura delegacional ese año.

Higinio se tragó el cuento de que él iba a dirigir RTP y su hijo sería diputado a cambio de apoyar a Maricela
Contreras
para que llegara a Tlalpan; al final el pillo esposo de la senadora logró meter a Maricela y no cumplió ninguna de sus promesas.

Hoy se abre de nuevo la disputa por la jugosa posición y las negociaciones no se ven nada sencillas, pues incluso el GDF podría aprovechar para limpiar toda la suciedad y modernizar ese importante organismo, que buena falta le hace.

Mientras se decide el relevo, varios prenden sus veladoras para no quedase fuera de la nómina de una de las áreas más corruptas del gobierno.

CENTAVITOS... Muy brava anda la diputada panista Gabriela Salido, quien a pesar de ser legisladora por un distrito de Miguel Hidalgo se opuso a que cualquier diputado del PAN etiquetara dinero a esa delegación; incluso ella mandó su lana a la Benito Juárez. Pero dicen que hasta lo que no come le hace daño, pues se enojó también porque el diputado perredista Roberto Candia mandó 20 millones de la Reforma Social a la Miguel Hidalgo de Víctor Hugo Romo, y eso que quien había hecho la reserva a los del presupuesto de la Reforma Social había sido la propia Salido, que a la mera hora no mandó nada.

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