El gran secreto: matrioskas que no cierran

Hay un atractivo género de películas que cuentan historias sobre escritores en crisis de inspiración y creatividad, que entrecruzan relatos en diferentes tiempos y espacios, que recrean narraciones que parecen entrar y salir de las páginas de un libro como The hours ...

Hay un atractivo género de películas que cuentan historias sobre escritores en crisis de inspiración y creatividad, que entrecruzan relatos en diferentes tiempos y espacios, que recrean narraciones que parecen entrar y salir de las páginas de  un libro como The hours de Stephen Daldry o El ladrón de orquídeas de Spike Jonze. Cuando estas historias están bien contadas desembocan en cintas como las mencionadas que, además de gustarle al público, recibieron críticas muy favorables y un buen número de premios.

Alguien usó la figura de las “matrioskas” para definir estas películas que según dice Wikipedia “son unas muñecas tradicionales rusas que tienen la particularidad de ser huecas y albergan en su interior otra más y así sucesivamente”. Esta analogía le queda bien a la cinta de la que nos ocupamos hoy, El gran secreto (The words-Las palabras E. U. 2012), pero lo que hay que revisar es si cada muñeca cabe dentro de la que le sigue, si las piezas coinciden y si las dos mitades finales ajustan para cerrarse bien.

El gran secreto está escrita por Brian Klugman y Lee Sternthal, dos jóvenes realizadores que para debutar en el largometraje optan por una historia compleja que probablemente abarca más de lo que pueden apretar y que además dirigen en pareja con las dificultades que esto puede implicar.

Esta historia dentro de otra historia y dentro de otra más sigue a tres escritores en espacios y tiempos diferentes y se inicia cuando un autor consagrado interpretado por Dennis Quaid, que resulta poco convincente y sobreactuado en este tipo de personajes, se prepara para presentar su más reciente libro The words ante un numeroso y muy interesado auditorio. La segunda narración surge cuando él empieza la lectura del primer capítulo de su libro que habla de Rory, un joven escritor (Bradley Cooper), que en una noche de lluvia aborda una limusina junto con su esposa (Zoe  Saldana) para dirigirse a un homenaje que recibirá con motivo de la publicación de su primera novela, la cual se ha convertido  en un fenómeno de ventas y crítica. El libro se titula The window tears, Las lágrimas de la ventana, y ha puesto al joven en los primeros lugares en las listas de ventas, shows de televisión, revistas y periódicos.

Un extraño anciano que se protege de la lluvia ve pasar a la feliz pareja que no advierte su presencia; con este hombre (Jeremy Irons sobreactuado también) surge el tercer relato, la matrioska más pequeña o la más grande según se vea.

En la voz en off de Quaid vamos conociendo el pasado de Rory y su amorosa esposa. Su sueño es escribir un libro de éxito, ser valorado y reconocido en el mundo de las letras, pero tras varios intentos fallidos abandona su objetivo hasta que un día y por accidente descubre algo que cambiará su vida por completo.

El curso de la narración lo llevan las intervenciones de Clay, el escritor interpretado por Dennis Quaid, que durante su lectura se ve abordado por una admiradora joven, que aspira a convertirse en escritora y lo confronta haciendo emerger sus propios fantasmas.

Hasta aquí es muy poco lo que le he contado y suena muy atractivo como premisa original para una película. Pero en el curso de los hechos a los guionistas y directores les cuesta trabajo mantener el interés del espectador, porque los “secretos” del título se develan demasiado pronto y dos de las tres historias quedan prácticamente resueltas mucho antes de que termine la película.

Los más convincentes resultan Cooper, que tiene mucha chamba últimamente, pero con proyectos no siempre logrados, y Zoe Saldana que con su mezcla de fragilidad y confusión representa bien a la esposa enamorada que empieza a abrigar dudas respecto a la integridad de su esposo.

Ni Jeremy Irons ni por supuesto Dennis Quaid parecen saber bien a bien qué están haciendo en esta película.

Buen arranque con caída estrepitosa.

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