El fantástico mundo de Juan Orol

En un año que no ha brillado particularmente en lo referente a la producción cinematográfica nacional, si me preguntaran en este momento, septiembre de 2012, qué película mexicana seleccionaría para buscar una candidatura en la entrega del Oscar del año entrante y ...

En un año que no ha brillado particularmente en lo referente a la producción cinematográfica nacional, si me preguntaran en este momento, septiembre de 2012, qué película mexicana seleccionaría para buscar una candidatura en la entrega del Oscar del año entrante y del Goya de la Academia Española de cine, no dudaría en sugerir El fantástico mundo de Juan Orol, dirigida y coescrita por Sebastián del Amo y que se estrenó en un circuito reducido el viernes pasado.

Admito sentimientos encontrados con respecto a Días de gracia de Everardo Gout, que me parece de lo mejor que se ha hecho en México no sólo en 2012, sino en los últimos años. Una película con altos valores de producción, bien realizada y que entreteje historias articuladas y bien resueltas, a nivel estético es impecable. El “pero” en Días de gracia es el contenido que, al igual que numerosas producciones recientes, hace una recreación de esa realidad adversa, cruel y violenta que ha azotado a nuestro país, sobre todo en el último sexenio.

El año pasado Miss Bala de Gerardo Naranjo fue la selección de la Academia Mexicana, para buscar una candidatura tanto en la contienda por el Oscar, como la del Goya, y pasó sin pena ni gloria. La misma carga de violencia, un personaje (la Miss Bala del título) sometida a tortura física, sexual y sicológica que durante una hora y media lucha por sobrevivir. Quiero hacer énfasis en que no le niego grandes méritos a estas películas, pero insisto en que no son lo más apropiado ni representativo de nuestra cinematografía, aunque, paradójicamente, sí lo sean de nuestra realidad.

Desde hace años comento, en este espacio, que el cine nacional está necesitando urgentemente de buenos guiones de comedia. Historias ligeras, bien contadas, con personajes convincentes interpretados por actores, que permitan la identificación del público. Aquel largo romance entre los espectadores y las películas mexicanas, particularmente las de la añorada Época de Oro, terminó en divorcio por allá de los setentas, cuando las películas empezaron a explotar el género de las ficheras y las historias de bandidos, policías, ladrones y narcos. 

De las grandes cintas mexicanas con las que se inauguraban los cines más elegantes como Diana, Latino, Roble, Regis, Chapultepec, etc., no quedó nada y el público sintiéndose defraudado lo cobró dejando de asistir a las salas.

Ese romance hasta hoy no ha recuperado su vitalidad, pero estoy convencida de que películas como El fantástico mundo de Juan Orol podrían seducir de nuevo a los espectadores ávidos de ver buen cine mexicano.

Esta cinta que marca el debut de Sebastián del Amo es, sobre todo, un homenaje a esa época dorada de la que curiosamente un cineasta que se caracterizó por sus malas películas, es hoy un representante emblemático. Considerado mafioso, decadente, con una singular percepción de la realidad y llegado al cine casi por accidente, la muy personal visión de Del Amo sobre la vida de Juan Orol permite a la vez un largo viaje por nuestro cine salpicado de buenas dosis de humor negro y explotando bien los aspectos estéticos; la música, los bailes, la época, los ambientes, los escenarios y la moda son aspectos detalladamente desarrollados. De paso se habla del México corrupto, que es personaje protagónico de todos los pasajes de nuestra azarosa historia.

La interpretación de Orol corre a cargo de Roberto Sosa , que materialmente se apodera del personaje, de su elegancia, sus maneras, su arrogancia. Las mujeres fueron pieza fundamental de su vida y en cierta forma su desgracia, y destacan Ximena González-Rubio como Rosa Carmina, Gabriela de la Garza como Mary Esquivel y Karin Burnett como María Antonieta Pons.

¿Cómo abordar la biografía de un hombre conocido como El Rey del Churro, famoso por sus historias descabelladas y caprichosas, con sonados fracasos en taquilla? Pues con sentido del humor y buen gusto. Y eso lo hace muy bien Sebastián del Amo en esta película que resulta un verdadero placer para el que sabe quien fue Orol y también para los que no tienen ni idea.

Recomendable.

8/10.

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