Play-Juegos de hoy
Del cada vez más frecuente fenómeno del bullying se han desarrollado varias historias que van desde el clásico grupito de niños que, envalentonados, le hacen la vida imposible al que se encuentra en desventaja como Cadena de favores hasta la que llega a las masacres ...
Del cada vez más frecuente fenómeno del bullying se han desarrollado varias historias que van desde el clásico grupito de niños que, envalentonados, le hacen la vida imposible al que se encuentra en desventaja como Cadena de favores hasta la que llega a las masacres escolares perpetradas por los propios estudiantes contra sus compañeros y que cada vez son más comunes, como en Elephant de Gus Van Sant o Tenemos que hablar de Kevin.
Una reciente producción nacional de la que ya hemos hablado mucho aquí y que se ha movido con éxito de la crítica en festivales como el de Cannes es Después de Lucía de Michel Franco y todo parece indicar que por fin llegará a las pantallas nacionales en el mes de octubre. Se trata de una película honesta, valiente y que enfrenta el tema del bullying en forma sensible.
Hoy llega a muy pocas pantallas de la Ciudad de México una propuesta de la cinematografía sueca que se titula Play (Suecia-Dinamarca-Finlandia, 2011). Coescrita y dirigida por Ruben Östlund y que en México se conocerá como Juegos de hoy.
Es una película que no se parece a ninguna otra que aborde el tema del bullying, ya que recrea una historia verídica que sucedió en Gothenburg, ciudad en la que se registraron más de 40 casos de robos de celulares a adolescentes entre 12 y 14 años a manos de un grupo de adolescentes negros, un poco mayores que nunca usaron como recurso la violencia física sino la opresión sicológica, el miedo, una cierta dosis de crueldad y por supuesto su superioridad numérica ya que ellos eran cinco y se acercaban a niños blancos que cuando mucho andaban en grupos de tres.
¿Qué la hace diferente? Para muchos críticos Östlund ha entrado como una bocanada de aire fresco al cine sueco y en esta historia demuestra con minimalismo la potencia que puede tener un buen argumento. Sus desplazamientos con la cámara son ocasionales, sin grandes ni violentos movimientos, sólo algunos muy lentos zooms (acercamientos) que se combinan con los largos planos secuencias —algunos hasta de seis minutos— que le dan una estructura peculiar a la película.
Sus actores son jovencitos no profesionales que se interpretan a sí mismos. Todo empieza en un centro comercial, de ésos que son iguales e impersonales en todo el mundo. La cámara es el mudo, anónimo y lejano testigo de la plática entre dos niños que comentan que uno perdió dinero. Mientras tanto en un lento movimiento de la cámara descubrimos a los jóvenes negros —que hablan sueco perfectamente— que ven indefensos a los chavos y se les acercan, primero dos de ellos, los más pequeños.
Mediante lo que se conoció como “el truco del hermano” estos jóvenes abordaban amistosamente a sus víctimas que con sólo verlos llegar se sentían intimidados. Les pedían ver su celular con el argumento de que tenía los mismos rayones del de su hermano mayor y a la mejor se lo habían robado y los “invitaban” a acompañarlos para aclarar la duda. Desde luego les robaban el celular. Sin golpes, pero con una violencia sicológica que habla del bullying fuera de las aulas.
En acciones que podían tomar varias horas en una suerte de secuestro, se iniciaba un juego, muy perverso por cierto en el que nuestras emociones son manipuladas para que sintamos empatía con uno o con otro sector.
En un primer momento sentí que Play-Juegos de hoy se estaba encaminando a un discurso racista, pero vamos descubriendo que a lo que apela Ruben Östlund es a nuestros propios prejuicios que nos llevan a compadecer a los chavos asaltados y a sentir abierta antipatía por los ladrones. La realidad es que éstos vienen de barrios marginados, son refugiados, a veces ilegales o hijos de desempleados, con resentimientos y enojos. La vida no ha sido fácil para ellos, y de alguna forma capitalizan ese prejuicio negativo que hay sobre su grupo para solapar sus acciones.
Play-Juegos de hoy no sólo es un retrato de Suecia sino de toda la Europa de hoy, con sus mezclas y multiplicidad étnica que ha tejido complicadas estructuras sociales que pueden ser el caldo de cultivo del aumento en la violencia como parece significarlo la cuna que viaja por toda la película sin que nadie se haga responsable por ella.
Muy recomendable. 9/10.
