La maleta mexicana

En el pasado Festival Internacional de Cine de Guanajuato GIFF se presentó el documental La maleta mexicana, coproducción MéxicoEspañaFranciaEstados Unidos del año 2011, dirigida por la británica Trisha Ziff. Desconozco si su llegada a las carteleras comerciales de ...

En el pasado Festival Internacional de Cine de Guanajuato GIFF se presentó el documental La maleta mexicana, coproducción México-España-Francia-Estados Unidos del año 2011, dirigida por la británica Trisha Ziff.

Desconozco si su llegada a las carteleras comerciales de nuestro país sucederá o si se quedará en la distribución de su formato en DVD y Blu-ray. Es un documento histórico que hace énfasis en la necesidad de voltear al pasado, a la historia que por dolorosa que sea, por más que quiera dejarse debajo del tapete, está llena de voces tanto de vivos como de muertos que buscan desesperadamente ser escuchados.

La Guerra Civil Española es otro de tantos conflictos bélicos internos que ponen a hermanos contra hermanos, padres contra hijos, maridos contra esposas. La herida sigue abierta como se demostró en el mes de febrero de este año con el desacuerdo ante las investigaciones del juez Baltasar Garzón sobre violaciones a derechos humanos durante la Guerra Civil y posteriormente en los más de 35 años de franquismo. En una audiencia Garzón argumentó que su conciencia estaba tranquila, pues actuó para “evitar el desamparo y el olvido de las víctimas”.

La maleta mexicana es un detallado trabajo cinematográfico para dar una sacudida a la memoria de todos aquellos españoles, los que sobrevivieron la guerra, los que perdieron familiares, los que viven en el exilio y buscan sus raíces, los jóvenes, que como bien se dice en el documental “han seguido con la consigna oficial de no hablar del horror de una guerra” y que no han resuelto ni cerrado círculos en torno a sus muertos, desaparecidos, refugiados y los miles de españoles que fueron recibidos en México por el gobierno de Lázaro Cárdenas.

Desde hace años se hablaba de la existencia de una serie de negativos de fotografías de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour que durante la Guerra Civil Española formaron parte del numeroso grupo de fotógrafos y corresponsales que cubrieron e incluso se solidarizaron con el frente republicano. Los tres eran de origen judío-húngaro y viajaron por España como mudos testigos de la conflagración.

La mal llamada “maleta mexicana” son tres cajas de cartón, un poco más grandes y de mayor altura que una lap top que contenían los negativos de más de cuatro mil fotografías que son una conmovedora e invaluable memoria de momentos capturados por la audacia y el genio de esos fotógrafos y que finalmente fueron localizadas en 2007. Estos artistas tomaron partido por la causa republicana y sus imágenes capturan momentos dolorosos, íntimos, desgarradores y dramáticos durante algunos combates, en las marchas de miles de exiliados que caminan hacia un campo de concentración en Francia o en los éxodos entre Barcelona y Tarragona, de moribundos y de cadáveres abrazados a un fusil.

Los negativos desaparecieron del estudio de Robert Capa en París después de la Segunda Guerra Mundial. Su hermano Cornell pasó años entregado a rastrear estos materiales y por azares del destino llegaron a México pasando más de 70 años en un mueble sin que nadie supiera la trascendencia histórica y artística de su contenido. Probablemente el embajador mexicano ante el gobierno de Vichy de 1941 a 1942, Francisco Aguilar González, haya recibido los negativos sin saber bien qué contenían y los trajo a México.

Guardándolos muy bien, tanto que pasaron décadas sin que nadie supiera que no eran una leyenda.

El documental se nutre con los testimonios de españoles que viajaron a nuestro país durante el conflicto, de algunos editores y fotógrafos que describen el material, del escritor Juan Villoro y de muy jóvenes españoles que hacen un trabajo de minuciosa arqueología buscando los restos de sus abuelos en las fosas comunes que todavía se descubren en territorio ibérico.

La historia del largo viaje en el tiempo de estos negativos es verdaderamente fascinante y da origen a este espléndido documental que merece verse por su mensaje tan claro: “Ignorar el pasado no cura las heridas”.

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