El señor Lazhar: una lección de cine

A la larga historia de las películas que tratan el tema de maestros y alumnos y sobre todo aquellas que registran la forma decisiva en que influyen mutuamente en sus destinos, ocupará un lugar muy importante El señor Lazhar Monsieur Lazhar, Canadá 2011 nominada al Oscar ...

A la larga historia de las películas que tratan el tema de maestros y alumnos y sobre todo aquellas que registran la forma decisiva en que influyen mutuamente en sus destinos, ocupará un lugar muy importante El señor Lazhar (Monsieur Lazhar, Canadá 2011) nominada al Oscar a la Mejor Película en habla no inglesa en febrero pasado.

Creo que es importante enfatizar que no es otro drama más sobre alumnos rebeldes transformados por un prudente maestro, no. El señor Lazhar es un emotivo relato que explora además muchos temas. No necesita de un gran reparto, ni de una emotiva banda sonora, ni de grandes efectos para regalarnos un bello relato sobre un maestro y su grupo de alumnos de 4º año en un periodo de escasos siete meses que cambia sus vidas.

Hablada en francés la historia se ubica en Montreal y tiene la difícil y poco común virtud de la sencillez. Llega este viernes a algunas salas del área metropolitana de la Ciudad de México con apenas 15 copias que son pocas para una verdadera obra maestra. La distribuye Canana, que lleva una interesante trayectoria de títulos muy bien seleccionados para exhibir en nuestro país. Si usted lee estas líneas en alguna ciudad o región fuera del Distrito Federal, esté pendiente porque al terminar el recorrido de El señor Lazhar por esta apaleada ciudad, seguramente iniciará su paso por la República Mexicana.

Escrita y dirigida por Phillipe Falardeau se ganó también los seis premios de la Academia de Cine canadiense y puedo decirles sin temor a equivocarme que es de lo mejor que ha llegado a nuestros cines en los últimos meses. Toda una lección de cine que nos atrapa desde lo primeros minutos, que nos emociona, conmueve y divierte. Invita a la reflexión y es de esas películas que uno se lleva a la almohada para seguir meditándola.

La historia se inicia en un patio escolar durante el recreo en pleno invierno; la escena no puede ser más simple y cotidiana, pero encierra en escasos tres minutos todo el conflicto del que se derivará el resto de la trama. Los niños juegan, corren, se arrojan bolas de nieve y uno de ellos recuerda que le toca ir por la leche y llevarla al salón de clases. Cuando quiere entrar a la clase con la caja de leche se encuentra la puerta cerrada, se asoma por una mirilla de vidrio y ve algo terrible.

Las vidas de estos niños de 11, 12 y 13 años se verán dramáticamente trastornadas, pero también entrelazadas con la del maestro Bachir Lazhar, un amable inmigrante de origen argelino que la administradora de la escuela se ve obligada a contratar ante la premura de la situación.  En pocos minutos conocemos a los personajes centrales con su dolor, sus miedos, soledad, desorientación, sus diversas formas de transitar el duelo y desesperada búsqueda de amor.

El argumento de Falardeau es además prolijo en su exploración de la realidad de Canadá que se ha convertido en un mosaico de culturas, etnias, idiomas y colores. El salón de clases en El señor Lazhar se forma por niños de origen africano, inglés, sudamericano, oriental, francés y el propio Bachir Lazhar ha atravesado por una experiencia dramática en su natal Argelia que lo ha orillado a solicitar asilo político al gobierno canadiense. Interpretado por el actor argelino Mohamed Fellag en un trabajo excepcional y convincente que le ha valido varios premios.

Al provenir de otra cultura Bachir tiene sus propias ideas sobre la educación y llama la atención su sorpresa al ver que en las escuelas norteamericanas se prohíbe el contacto físico del maestro hacia los alumnos como medida de precaución pero que eso está abriendo un hueco entre el profesor y los niños. La película, a través de los ojos del profesor Lazhar pone de manifiesto las carencias del sistema educativo en occidente que representa obstáculos para que él pueda acercarse a los corazones de sus niños y ayudarlos a sacar sus emociones.

Más allá de películas como La sociedad de los poetas muertos, El club del emperador, Mentes peligrosas, La sonrisa de Mona Lisa, Al maestro con cariño y hasta el clásico Adiós Mr. Chips, El señor Lazhar está más emparentada con historias más intimistas como La clase de Laurent Cantent que también le recomiendo que vea.

Destaca el trabajo de dos niños: Sophie Nélisse y Émilien Néron, frescos, espontáneos, encantadores actores que junto con Fellag transmiten una conmovedora complicidad.

Pocas salas lamentablemente, pero muy recomendable.

9/10.

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