Colosio: más allá de la versión oficial

El martes falleció el escritor Ray Bradbury, maestro de la ciencia ficción, con relatos desarrollados en ese género analizando a la vez la condición humana. Con muchas adaptaciones de su obra al cine y la televisión destaca en mi memoria Fahrenheit 451 dirigida por ...

El martes falleció el escritor Ray Bradbury, maestro de la ciencia ficción, con relatos desarrollados en ese género analizando a la vez la condición humana. Con muchas adaptaciones de su obra al cine y la televisión destaca en mi memoria Fahrenheit 451 dirigida por François  Truffaut en 1966.

Fahrenheit 451 plantea una sociedad en el futuro en la que el gobierno ha impuesto la convicción de que “es malo leer”. Los libros están estrictamente prohibidos porque la lectura genera angustia, miedos e inseguridad. Todos viven convencidos de que son “felices”, sin criterios, ni diferencias, ni cuestionamientos, ni pasión, ni pugnas, ni nada. Desde luego ese estado de parálisis y de supuesta armonía es la mejor arma del gobierno para tener sometidos a todos.

Resulta impresionante la vigencia del pensamiento de Bradbury en el México de 2012, el que vive una conflictiva contienda electoral, el que no pierde la esperanza. Qué actual es el escritor estadunidense que muriera a los 91 años, si pensamos en la urgencia de que hoy estemos enterados, de que investiguemos y oigamos todas las voces; de la importancia de que estemos bien conscientes de que hay intereses en pugna para mantenernos con los ojos vendados, de que podemos ser “felices” si no preguntamos, si no sabemos, si no escuchamos.

En una etapa de toma de decisiones hay que saber qué cartas tenemos en la mano, todas a la vista, ninguna escondida o agazapada, sin disfraces, ni maquillajes, ni artificios que deformen los hechos.

Colosio: El asesinato, dirigida por Carlos Bolado, se estrena hoy en medio de una gran polémica. Es ingenuo pensar que no se está aprovechando el proceso que vive el país para posicionar esta película. Que de dónde viene el financiamiento, que cómo lograron estrenar a escasos meses de la terminación del rodaje, que quién o quiénes la impulsan, que unos van a quedar mal parados, que otros serán los beneficiarios. Todos perdimos con la muerte de Luis Donaldo Colosio, algo se fracturó en nuestro país; la historia del México moderno se puede dividir en un antes y un después de ese asesinato y hay que hablar de él.

El cine político de grandes alcances y que realmente llega al público inicia su despunte con La ley de Herodes de Luis Estrada de 1999 que desafió la mordaza impuesta hasta entonces para empezar a llamar a las cosas por su nombre. Colosio: El asesinato es una película muy bien lograda, basada en una investigación detallada que funciona en torno a una trama ficticia que se entrecruza con hechos reales dramatizados. Sigue a un experto en inteligencia, Andrés, interpretado muy bien por José María Yazpik al que José Francisco Ruiz Massieu (el mejor trabajo que le he visto en el cine a Odiseo Bichir) le asigna la investigación de los acontecimientos en Lomas Taurinas.

Colosio: El asesinato arranca con los hechos ocurridos en Tijuana el 23 de marzo de 1994 y que desembocaron en la muerte del candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Yazpik y Kate del Castillo recrean a una pareja iniciando una vida juntos pero también consternados con lo que él va descubriendo en la cloaca que se abre en sus pesquisas y que los marcará radicalmente. El reparto se completa con espléndidos actores como Daniel Giménez Cacho, Harold Torres, Teresa Ruiz, Tenoch Huerta, Karina Gidi, Ximena González Rubio y Enoc Leaño en una caracterización impresionante del candidato.

El guión de Bolado, Hugo Rodríguez y Miguel Necoechea alterna la ficción y los hechos que sacudieron a México seguidos de errores, omisiones y mentiras que sólo despertaron suspicacias. El asesino solitario, los “dos Aburtos”, la manipulación de la escena del crimen, etcétera. La película deja clara la conclusión que millones de mexicanos conservamos en la memoria: la de la conspiración para deshacerse del candidato “incómodo”.

Unos días antes de su muerte, Luis Donaldo Colosio provocó la “ira de los dioses” con un discurso sensible y vigente 18 años después:

“Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.

Bien dice el cineasta griego Costa-Gavras que el cine no está hecho para dar respuestas, sino para provocar preguntas. Colosio: El asesinato es un gran ejemplo de ello.

No “quememos los libros”, hay que verla.

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