Con donación automática habrá ahorro en salud
Destacan expertos importante impacto económico porque reducirá los gastos en el sector, además de dar una segunda oportunidad a los enfermos

CIUDAD DE MÉXICO.
Anualmente el sector salud gasta tres mil 800 millones de pesos en terapias de diálisis y hemodiálisis tan sólo en pacientes que requieren un trasplante de riñón, el principal órgano solicitado en el país, con una lista de espera de 13 mil 702 personas.
El director general del Centro Nacional de Trasplantes, Salvador Aburto Morales, celebró la modificación a la ley que permite la donación automática de órganos, pues además de permitir una segunda oportunidad a los enfermos, reducirá los gastos al sector salud público.
“Hay un impacto económico muy importante al sistema nacional de salud. Si nosotros tenemos suficientes órganos, suficientes programas de trasplantes y si recuperamos a las personas, va a haber un ahorro”, destacó.
El titular del centro de trasplantes en México rechazó que se obligue a las personas a donar, pues la ley marca la obligación de cada ciudadano de expresar su deseo de donar o no hacerlo.
“Yo creo que es muy importante que podamos entender que no es automática, que no es obligatoria, porque siempre va a haber una solicitud de apoyo y consentimiento”, dijo.
De manera general, indicó que los pacientes que requieren un órgano para sobrevivir le cuestan al país entre 250 mil y 300 mil pesos en tratamientos anualmente.
Aburto enfatizó que la población debe conocer que no todos los fallecidos son candidatos a ser donadores de órgano.
Aquellos que hayan muerto por parada cardiaca o muerte súbita cardiaca, pueden conceder las córneas, tejido músculo-esquelético, pero para donar órganos se requiere de una persona que haya sufrido muerte encefálica.
“La muerte encefálica es el cese irreversible de las funciones del cerebro por un daño estructural irreversible. En ese momento el corazón puede seguir latiendo, pero la persona ya es un cadáver”, explicó.
EL DEBATE
La modificación a la donación de órganos despierta un debate sobre los requisitos para dar constancia de la voluntad de los mexicanos sobre sus cuerpos después de la muerte, así como la figura jurídica de un cadáver y el valor de la familia en la decisión del destino de los órganos de sus seres amados.
Para el doctor Víctor Manuel Martínez Bullé Goyri, abogado especialista en bioética y derechos humanos en salud, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, la actual ley de donación ya establece el carácter de donadores de los fallecidos, pero la mayor diferencia es quitarle el poder de determinación a las familias que se nieguen o acepten obsequiar los órganos.
“La ley ya prevé que si uno no declara ser no donador, es donador. La reforma va en el sentido de que ahora se quiere evitar que los familiares puedan ir en contra de esa no expresión de ser donador”, declaró.
El abogado consideró que la propuesta beneficiará en varios escenarios. Aumentar la donación de órganos, permitir que se respete el deseo de los fallecidos de ser o no ser donantes, y que los mexicanos tomemos en serio la decisión de donar.
“En los hechos lo que pasaba es que la mayoría de la gente no nos declarábamos no donadores, no hacemos el señalamiento expreso de que no queremos donar, pero cuando vienen los fallecimientos es cuando se replantea a los familiares y muchos de ellos se oponen”, indicó.
La única violación a los derechos humanos de las familias que prevé podrían existir, radica en que los coordinadores de donación de órganos y tejidos de los hospitales certificados para la donación no informen a los familiares de los beneficios de la concesión o extraigan los órganos sin ninguna explicación.
“Si una familia que tiene razones personales, de convicciones, para que no se tomen los órganos en donación, y simplemente sin ninguna explicación van y se toman, sí se estarían violando sus derechos”, dijo.
De acuerdo con el especialista, ocurre que en algunos casos las familias rechazaban el deseo final de sus familiares, por lo que esta modificación le da respaldo legal a los médicos para la extracción de los órganos.
El especialista declaró que es necesario que aquellos que no quieran donar dejen constancia por escrito, una de las formas puede ser una voluntad anticipada en caso de estar hospitalizado, además de la creación de un registro nacional de los mexicanos.
“En muchas ocasiones los médicos sienten que van a ser sujetos de demandas, y no se sienten respaldados. En ese sentido sí es bueno que haya una ley que refuerce esto y que haga ver que no va haber ninguna responsabilidad para el médico porque cumplieron la voluntad de la persona”, enfatizó.
El especialista en derechos de la salud enfatizó que jurídicamente el cadáver de una personas no es propiedad de nadie,sin embargo, la familia tiene el derecho de disponer de éste.
Desde 2015 la modificación a la Ley de Salud para la donación de órganos se planteó para aumentar las tasas de donaciones en el país, pues actualmente son tres donadores por un millón de habitantes.
Tres años después, el pasado 4 de abril, el Senado aprobó que todas las personas mayores de edad en México sean automáticamente donadores de órganos y tejidos cuando fallezcan, si no dejaron estipulado su rechazo.
El próximo martes, se prevé que en la Cámara de Diputados se vote en el pleno si la iniciativa se aplica en el país.
Las modificaciones que hizo la comisión de Salud al Senado consistió en que la donación “expresa” se tiene que realizar por escrito o medios electrónicos. La donación de órganos “presunta” se hará cuando se confirme la pérdida de la vida de la persona.
En el dicho de que no exista una respuesta de aceptación o rechazo, se dispondrá de los órganos, siempre y cuando se respeten los derechos de las familias a decidir. Esta ley puede excluir a grupos religiosos e indígenas que no acepten la donación.
LA INFRAESTRUCTURA
En el país no opera ni 50% de los programas de trasplante autorizados por la Secretaría de Salud.
De acuerdo con el director del Registro Nacional de Trasplantes, José André Madrigal Bustamante, de los 408 hospitales que en 2017 contaban con licencia para implementar programas de trasplantes, sólo 192 reportaron haber realizado al menos uno, lo que equivale a 47.5 por ciento.
Durante el año pasado, se registró la autorización de 390 hospitales para aplicar los programas de donación de órganos y tejidos, sin embargo, solamente 230 reportaron haber recibido al menos a un donante.
Al respecto, el presidente ejecutivo de Asociación ALE, Carlos Castro Sánchez, consideró que las limitaciones presupuestales, además de la falta de coordinación entre los sistemas de salud del país, son causantes de que no se realicen más donaciones.
“Los criterios por los que no donamos es la falta de infraestructura material y humana”, dijo.
El especialista ejemplificó el caso de Guanajuato, estado que ha superado la media nacional de trasplantes que es 3. 6 por millón de habitantes, y llegar a una tasa de donación de 16.3 donantes por millón de habitantes, compitiendo con Argentina, país donde hay 16.8 donaciones.
Por su parte, Martínez Bullé-Goyre consideró que ha fallado el engranaje operativo de los trasplantes, pues no en todos los centros médicos se cuenta con los recursos para realizar la remoción de órganos y sus traslados, lo cual ha repercutido en la desconfianza de la población.
Otros países
- Francia, Bélgica, Portugal, Noruega, Croacia, Austria, República Checa y recientemente Holanda, llevan a cabo el consentimiento presunto de donación de órganos.
- Estos países tienen altos índices de pacientes trasplantados, de acuerdo con el Registro Mundial de Trasplantes.
- Menos trasplantes en Holanda porque muchos mueren sin firmar su deseo.
- Sin embargo, en el caso de Holanda, al existir un registro de la voluntad de los ciudadanos, la aceptación inmediata de las donaciones generó que 30 mil personas registraran que no desean regalar sus órganos y quieren que sus cuerpos sean sepultados, mientras que seis mil 200 que ya habían dado permiso para donar cambiaron de opinión y cerca de dos mil indicaron que la decisión sería de sus familiares.
Muchos vacíos y ambigüedades
La reforma a la Ley de Salud en materia de donación de órganos se fundamentó en el principio de promoción de la donación y cubrir el déficit que existe en México en esta materia. Sin embargo, la normativa deja ambigüedades y vacíos que van más allá de la propia legislación.
La modificación indica que deberán existir medios electrónicos por parte de la Secretaría de Salud para realizar un registro para aquellas personas que no deseen ser donadores, lo que implicaría contar tanto con un registro de donadores como uno de no donadores, esto solamente viable a partir de una aplicación del historial médico universal.
La normativa señala que en el caso de la donación expresa puede estar consentida en un documento que no sea del conocimiento de los familiares, y esto dificultar el proceso de donación; tampoco establece si éste tiene que contar con el reconocimiento de un fedatario público.
En contrasentido, la negativa sí solicita contar con la firma del que niega ser donador, y al igual que el consentimiento expreso, no establece si éste documento debe contar con una fe pública, es decir, un actuario o notario, testigos, o algún otro.
En el caso de la presunción no indica qué sucedería si existió un posible reconocimiento del occiso a ser donador y no hay familiares a los cuales se les pueda informar.
No establece cuáles son los criterios de inmediatez para informar a los familiares y si ésta puede estar relacionada con la temporalidad de vida de los órganos o tejidos del presunto donador.
Tampoco plantea ante las modificaciones a la Ley de Salud qué sucedería si existe una oposición de conciencia por parte del médico para ejecutar una intervención quirúrgica para obtener los órganos.
Un componente de esta normativa es que la Secretaría de Salud (SSA) promoverá, respetará y protegerá que la población esté informada sobre el término de “consentimiento presunto”.
“Me devolvió la vida”
Kinti Solara Carrillo Casarín nació con espina bífida, una malformación neurológica congénita que ocurre cuando la columna vertebral del bebé no se forma normalmente. Esta condición impidió el desarrollo completo de su vejiga, por lo que siempre padeció incontinencia urinaria, lo que provocó que en febrero sus riñones colapsaran.
Fue diagnosticada con insuficiencia renal crónica terminal y, por tanto, se convirtió en candidata a trasplante renal de donador vivo, pues con su precaria salud, enlistarla para una donación de órgano cadavérico no le garantizaría sobrevivir, debido al tiempo de espera, que podrían ser meses o quizá años.
Kinti buscó opciones en diversos hospitales, pero debido a su condición neurológica, los médicos rechazaron tratarla, hasta que su caso llegó al doctor Andrés Bazán Borges, jefe del Servicio de Trasplantes del Hospital Juárez de México, quien, con su equipo médico interdisciplinario, sentó un precedente para el sector salud de nuestro país.
Por primera vez se realizaría un trasplante de riñón de donador vivo a un paciente con las características de Kinti, con el objetivo de que el próximo mes pueda implantársele una endoprótesis de válvula urinaria artificial, con la que podrá ir al baño como no ha podido hacerlo en sus 18 años de vida.
El primer reto fue encontrar un donador vivo compatible, y tras analizar a seis voluntarios diferentes, fue elegida su prima Khrishanti, de 33 años.
Entrevistada en la sala de recuperación, Kinti Solara platica a Excélsior que está muy agradecida con la vida, con los médicos y en especial con su prima.
“Soy muy feliz. Quiero mucho a mi prima que me regaló su riñón. Tengo un riñón nuevo que me va permitir ser normal, llevar una vida normal. Antes no dormía, me levantaba cada tres horas en la noche a cambiarme la sonda, ahora ya no.
“Ya no más hospitales, ya no más diálisis. Voy a poder seguir estudiando, voy a terminar mi carrera de Ingeniería en Comunicación, voy a viajar. Y me voy a cuidar mucho, porque tengo este riñón nuevo que era de mi prima y ahora es mío, y lo tengo que cuidar porque me devolvió la vida”, dice sonriente Kinti, a unas horas de ser dada de alta.
El jefe del Servicio de Trasplantes del Hospital Juárez de México, Andrés Bazán Borges, explica que el exitoso procedimiento se inició con una primera cirugía, con la que se utilizó un segmento de intestino para ampliar la vejiga.
“Ampliada la vejiga, con una insuficiencia renal crónica terminal, es decir sin que le funcionaran ambos riñones, Kinti era una candidata para un trasplante de donador vivo. Ya no podía esperar a un órgano cadavérico. El trasplante de un donador vivo acelera el procedimiento y evita que el paciente pierda la vida.
“Es un gran paso la nueva ley que hace obligatorio donar nuestros órganos al morir, pero ahora el reto es seguir impulsando la cultura de la donación de órganos en vida. Esto fomenta la unión familiar y aumenta las posibilidades de calidad de vida del paciente”, explica.
Desde su recuperación, la donadora, Khrishanti Rodríguez Casarín comparte su acto de amor: “Le doné mi riñón a mi prima Kinti porque la quiero mucho y no quería que siguiera sufriendo. Su situación era ya muy complicada.
“Voy a poder seguir con mi vida porque me siento muy bien de salud gracias a los médicos. Con esta seguridad les digo: si están en posibilidades de donar un órgano, háganlo porque es como darle vida a otro ser humano”, señaló.
No se rindan: Carmen
Durante siete años Carmen Gutiérrez esperó un milagro; recibir un riñón en donación cadavérica al no contar con un candidato familiar o de amistad compatible con su organismo.
La mujer, quien fue diagnosticada con daño renal a causa de haber nacido con una malformación en sus riñones, considera que fue afortunada de haber sido candidata por el Centro Nacional de Trasplantes, ante la enorme lista de espera por este órgano, que ocupa el primer lugar de solicitud en el país.
“Tuve mucha suerte. Pensé en mi mamá para la donación, pero por su condición física y de salud no era candidata, dependía de un ángel”, declaró la mujer de 37 años.
A dos años de que fuera trasplantada, Carmen trabaja en una empresa de telefonía celular y agradece a su donador fallecido, y sobre todo a la familia de éste, la segunda oportunidad que le brindaron.
“Donde quiera que esté su familia y mi donador, les agradezco que me hayan dado la oportunidad de seguir viva y al lado de la persona que más amo: mi hijo”, dijo.
Cada dos meses, Carmen acude al Centro Médico Nacional La Raza, del IMSS, a consulta para el chequeo de su estado de salud.
Aunque sabe de la posibilidad de que requiera un nuevo trasplante a futuro, ella se siente realizada al haber dejado las diálisis y poder trabajar para mantener a su hijo de 16 años.
“Me da gusto verme realizada, desenvolverme como lo hacía mucho antes de todo este proceso”, dijo entusiasmada.
Ella aconseja a las personas que están a la espera de un órgano vivir con esperanza. “A todas las personas que vivan en la espera, no se rindan. Tarde o temprano este mal camino se puede solucionar”, finalizó.
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