Perros y gatos los otros damnificados
Mascotas comparten y enfrentan en albergues con sus familias los estragos que dejó el sismo del 19:S

CIUDAD DE MÉXICO.
Tras los sismos de septiembre pasado, cientos de familias en los estados de Morelos, Puebla, Guerrero y Chiapas quedaron damnificadas al perder su patrimonio o al no tener certeza de si sus viviendas podrán ser habitadas de nueva cuenta. Muchos pudieron encontrar techo con familiares y amigos, pero otros más actualmente viven en albergues o campamentos.
Son en estos lugares donde los damnificados intentan rehacer su vida y volver a la “normalidad”, la cual incluye a sus mascotas —perros y gatos— que también fueron afectados por los movimientos telúricos.
Fuera del hábitat donde estaban acostumbrados a vivir y sin la rutina que realizaban, además de la imposibilidad de volver a lo que ellos consideran sus hogares, son factores que, además del impacto del sismo, generan estrés en las mascotas.
“Lo más grave de este asunto es que pueden desarrollar ciertos malos hábitos como rascarse o lamerse las patas, morderse alguna parte del cuerpo, el estar ladrando todo el tiempo, todo eso son síntomas de estrés.
“Es un estrés sostenido y esto puede destapar problemas que no tenían como, por lamerse, desarrollar una dermatitis; otros pueden manifestar diabetes, compartir enfermedades con otros perros, porque sus defensas están bajas, pueden acelerar procesos de enfermedades que estaban ocultas o agravar enfermedades que estaban en curso, incluso se pueden volver agresivos por miedo; muchos, en casos extremos, se abandonan, pero toda reacción es diferente ya que el carácter cambia de un perro a otro”, explicó la M.V.Z. Claudia del Olmo a Excélsior.
Especialmente las mascotas que están en albergues con sus familias son las que, tras poco más de un mes del sismo, se encuentran en una situación vulnerable, ya que a pesar de encontrarse con su “camada”, la dinámica de convivencia ha cambiado; de estar en espacios donde se podían mover en libertad
—como sus casas—, ahora ese lugar se ve reducido y compartido por otras mascotas y personas.
“Los perros de los albergues de personas están cerca de la familia, pero tampoco entienden por qué no pueden regresar a su casa, los dueños deben de tratar de estar el mayor tiempo posible con ellos, lo que les puede servir es darles un paseo y cepillarlos o acariciarlos. Pueden desarrollar un síndrome de abandono porque están mucho tiempo en las jaulas o amarrados y, a pesar de estar con su familia humana, no están todo el tiempo juntos.
“¿Qué pasa?, los perros están en un estrés continuo por su situación y además perciben el estrés de sus dueños, por llamarlo de alguna manera, es un estrés doble, el de ellos y el de sus dueños”, agregó.
Si bien las caricias y los abrazos son un medio para tranquilizar a las mascotas, el hecho que después de esto vuelvan a las jaulas o a estar amarrados puede afectarlos de manera anímica; sin embargo, existen varias recomendaciones para que, tanto dueños como mascotas, recuperen poco a poco la tranquilidad y sus niveles de estrés, en una situación tan compleja como ésta, bajen.
“Hay perros a los que les serviría mucho que les pongan algo que huela a alguien de la familia. Masajes para relajar y tratar de darles el mayor confort posible, también los paseos funcionan muy bien tanto para los dueños como para los perros, ya que ambos se relajan y si se puede después de las caminatas, cepillarlos porque es una forma de darles un masaje suave.
“También existe la opción de la acupuntura. Las caricias y los abrazos les funciona muy bien, pero si después de eso van a la jaula o a estar amarrados, los afecta, hay que tratar de llevarlos a su ‘normalidad’ en la medida de lo posible, porque ellos también son víctimas de la situación”, concluyó.
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