Conmemoran con misa el fusilamiento del emperador

Carlos de Habsburgo-Lorena puntualizó que la misa no fue para maniobrar políticamente sino para recordar a aquel hombre que dio su vida por México

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CIUDAD DE MÉXICO

Con una misa solemne en la iglesia de San Ignacio de Loyola, de la colonia Polanco, se conmemoró el 150 aniversario del fusilamiento del emperador Maximiliano de México, del expresidente Miguel Miramón y del general Tomás Mejía.

A la ceremonia religiosa, oficiada por el sacerdote Francisco Morales, asistió el sobrino tataranieto del monarca, Carlos Felipe de Habsburgo-Lorena, quien reside en nuestro país, así como descendientes directos de los generales Mejía y Miramón.

En entrevista con Grupo Imagen, Carlos de Habsburgo-Lorena puntualizó que la misa no fue para maniobrar políticamente sino para recordar a aquel hombre que dio su vida por México y reconocer las muchas acciones del emperador en beneficio de quienes habitaban nuestro país, principalmente en el sector indígena.

Maximiliano fue un soñador que vino a México a tratar de gobernar un país en donde había muchos desprotegidos y él era un apersona que tenía mucha necesidad de estar cerca de los menos protegidos. Maximiliano viene a México por amor a Carlota y muere en México por amor a México", puntualizó.

Incluso refirió que en la actualidad lo que se debe reconocer es que México es una república en la que no hay nada que reivindicar, pues reescribir la historia para restablecer la figura de Maximiliano es algo muy complejo.

Al término de la celebración religiosa, el descendiente de Maximiliano de Habsburgo relató que la mañana de este lunes estuvo en el Cerro de la Campanas, sitio en el que el líder del Segundo Imperio Mexicano fue fusilado, para rendir homenaje.

Muy temprano fui a poner una ofrenda floral, el domingo por la tarde ofrecí una conferencia en el Museo de la Restauración de la República y voy a dar otra conferencia el 28 de junio en el Museo Franz Mayer", anunció.

Durante la misa el religioso Francisco Morales lamentó que a 150 años del fin de la intervención francesa y del asesinato de Maximiliano, aún hay temas que siguen provocando división entre los mexicanos.

Es muy necesario buscar el perdón y la reconciliación, incluso a base de las derrotas y las injusticias, hoy venimos a hacer memoria de un episodio muy duro para muchos de nosotros", externó el sacerdote franciscano.

En su homilía, expuso que si algo nos ha faltado como sociedad es saber perdona y recordó que México es una nación diversa, con múltiples ideologías, alguna de ellas contradictorias, pero que principalmente buscan la paz.

Al término de la misa se entonó el Himno Nacional Mexicano, se ondearon banderas tricolores con el emblema del Segundo Imperio y de se lanzaron, al interior del tempo vítores a Maximiliano de Habsburgo, Miguel Miramón y Tomás Mejía.

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