Comunidad gitana se aleja de la adivinación
Los miembros de este pueblo se han enfrentado a estereotipos y prejuicios, mismos que, aseguran, han ido desapareciendo a partir de que se han integrado más a la cultura mexicana

CIUDAD DE MÉXICO.
La comunidad gitana en la Ciudad de México se desempeña en actividades empresariales y de comercio, trabajan, estudian y conviven como cualquiera de sus habitantes; pero por cuestiones de fe, cada vez son más los que dejan esa tradición de leer las manos, porque eso es pecado.
Rafael Cioron, pastor de la comunidad Gom, como dice que correctamente se llama su comunidad, explicó que su acercamiento a Dios les permitió conocer que “la adivinación es un pecado”.
Son empresarios, son negociantes, gracias a Dios hemos conocido la verdad y no sé si se acuerdan, hace tiempo atrás, tú ibas a la Zona Rosa y te encontrabas al gitano adivinando la suerte.
Pero como es un pecado la adivinación, desde que conocimos a Jesús, ahora es raro; de 100 gitanas que hay, una o dos son las que te encuentras haciendo lo mismo, pero porque no han conocido a Jesús; la gitana ahora es ama de casa, ayuda a su familia”, comenta el pastor.
Este 8 de abril se conmemoró el Día Mundial del Pueblo Gitano, esa comunidad que tiene sus orígenes en Asia, y que desde hace siglos se convirtió en nómada.
No existen cifras exactas de cuántos gitanos habitan el planeta; algunos organismos establecen cifras de entre 12 y 20 millones, pero no hay exactitud.
En México se citan cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) del 2000, con 315 mil 850 integrantes de esa comunidad, en el censo de ese año.
No tenemos un conteo, no tenemos un censo de nosotros, no acostumbramos a hacer censos, ya que somos un pueblo de Dios y el conteo lo tiene el señor, no nosotros, no sabemos cuántos hay”, comenta al respecto Cioron.
Desde hace más de 30 años, el templo al que acude la comunidad gitana en México se ubica en el número 846 de la calle Aniceto Ortega, en la colonia Del Valle, en la delegación Benito Juárez.
No se ha erradicado al 100 por ciento (la adivinación), porque el Evangelio no ha llegado a todos los gitanos, tú te vas a Guadalajara, a Querétaro, a León, y te vas a encontrar todavía a gitanos leyendo la suerte, porque no se ha expandido.
Nosotros tenemos ya 30 años de estar en México como iglesia y se ha ido arrancando poco a poco, es un trabajo que se ha hecho; dice un dicho que se hace más con la miel que con la hiel; es suavecito, con palabras, como se les trae a la verdad”, dice el pastor gitano.
Cioron comenta que a lo largo de la historia su pueblo ha cargado con estereotipos y prejuicios, que poco a poco han ido desapareciendo, a partir de que han integrado más a la cultura mexicana.
Ya no se roban a niños, ya no comemos a los niños (risas); es un mito, todo es un mito, todo lo que se ha dicho de los gitanos es un mito, la gente antes decía: ‘no vayas porque te va a robar el gitano’”, con eso atemorizaban a los niños para que no salieran a la calle.
Se hizo un rumor de que los gitanos robaban niños; no es cierto, eso nunca fue cierto, al igual que se dice que el gitano es ladrón; muchas veces hemos sufrido, en muchas partes, no solamente aquí en México, se ha sufrido porque no nos entienden, porque somos gitanos”, dijo el pastor.
PROBLEMAS DE FAMILIA
Hace siete años, en septiembre de 2010, el pastor y líder de esta comunidad, Pablo Rafael Luvinoff Arroniz, fue asesinado cuando convalecía de una enfermedad, en un hospital privado.
Cinco años antes, el entonces patriarca, había sufrido un atentado a balazos, en el que perdió la vida su hija, en medio de denuncias en contra de las familias Yankovich o Julipesti, también gitanas, a quienes acusaba de integrar una banda de extorsionadores.
Ése era un conflicto que se había creado en esta nación, es más lo que se había dicho de lo que en sí era el problema, era una riña entre ellos, no era de que existía una banda.
Era una riña entre ellos, entre dos personas, que era el pastor y líder en ese momento y otras personas, eran gitanos, no de esta nación, no se sabe bien si eran de Honduras, porque aun siendo gitanos no nos conocemos todos”, comentó Cioron, como explicación a que de ese conflicto no hay más consecuencias.
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