La industria mermó la calidad del aire; se suma al aumento del parque vehicular
Habitantes de Cadereyta en Nuevo León, y de León, Guanajuato, señalan afectaciones que sufren por las actividades petroleras
MONTERREY.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un solo año 8.2 millones de personas han perdido la vida debido a enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica, ante las que se encuentran los padecimientos pulmonares, cardiopatías y cáncer.
Según el organismo internacional, en América Latina se registran 847 mil fallecimientos anuales por esta causa. El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) señala que cada año en México, alrededor de 20 mil personas fallecen debido a la mala calidad del aire, y hasta un 70% de los gases causantes del cambio climático se asocian al transporte motorizado.
En México, las entidades que registran altos niveles de contaminación ambiental, además de la capital del país, son Monterrey, Guadalajara, León, Salamanca, Irapuato, Silao y el Valle de Toluca, así lo señala el informe emitido este 2016 por la OMS.
La alta actividad industrial, la falta de un programa de verificación vehicular, y la deforestación colocan a la capital de Nuevo León como una ciudad con graves problemas de contaminación.
Carlos Gómez Flores, secretario general del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales e integrante de la Fundación Mundo Sustentable en Monterrey, afirma que “el problema que tenemos con las partículas menores a 2.5 micras, es un problema muy delicado, que ni siquiera lo tiene la Ciudad de México. Alguna vez hubo en Nuevo León alguna verificación vehicular que no funcionó porque lamentablemente hubo corrupción, tal vez por eso los ciudadanos no estén dispuestos a una práctica así”,
explicó.
Por su parte, el padre José Manuel Guerrero Noyola, párroco de la Iglesia de la Merced, en San Juan, Cadereyta, e integrante de la Comisión del Medio Ambiente de la Arquidiócesis de Nuevo León, señala haber recibido amenazas por parte de las autoridades, a partir de las denuncias que interpuso junto con campesinos de su comunidad, debido al derrame de cuatro mil barriles de petróleo en el Río San Juan el 16 de agosto del año 2014.
“Fueron amenazas, no sabemos hasta dónde esta gente sea capaz de llegar, pero sí sabemos cómo funciona un sistema podrido que nos gobierna en este país, un sistema que cuando se le oponen, por ejemplo, ambientalistas o personas que trabajan a favor del medio ambiente, algún daño van a recibir si es que acaso no aceptan sus sobornos, sus malos dineros.”
En el municipio de Cadereyta, Nuevo León, se encuentra ubicada una refinería de Pemex; habitantes denuncian que la contaminación que produce esta industria ha causado estragos.
Dolores Vega vive a unos pasos de la refinería, acusa que “está contaminado mucho, el agua y el aire, todo, de verdad; nomás que muchas veces mejor se calla uno porque si dice, hasta lo sancionan o qué se yo. ¡Ahhh qué friega hemos llevado! el otro alcalde nunca hizo nada, más que mandar a amenazar inocentes, eso era lo único que hizo el canijo”.
David Pulido, pertenece a la asociación civil Pueblo Bicicletero, fundada hace nueve años en la ciudad de Monterrey, advierte que “llevamos unos 14, 15 años pasando muy por encima de los límites sugeridos por la Organización Mundial de la Salud en cuanto a las emisiones contaminantes. Cuántas personas más tienen que morir por la negligencia de las autoridades.”
Mientras que en León, Guanajuato, las armadoras y las ladrilleras, son sólo algunas de las causas de que la calidad del aire no sea la adecuada.
Octavio Jiménez, investigador de la Universidad de Guanajuato, afirma que la contaminación ambiental en León, Silao, Irapuato y Salamanca, se deben al uso excesivo del automóvil, a la quema de pastizales a cielo abierto, y a la antigüedad de los vehículos, que en promedio es de 22 años.
“En Japón un motor cuando llega a los 100 mil kilómetros lo deben de retirar de circulación, y lo que hacen aquí en México es comprar esos motores que vienen de Japón y aquí reinstalarlos y usarlos con otros coches.”
La refinería de Salamanca, operada por Petróleos mexicanos, se ubica a 95 kilómetros de la ciudad de León, y está considerada como una de las principales fuentes de contaminación en esa zona.
José Guadalupe Martínez, vive en las cercanías de la refinería, señala que su salud se ha deteriorado debido a las emisiones contaminantes de esta industria: “Seguido estoy enfermo, ahorita ando como afónico por lo mismo. Está mal todo lo que generan las industrias, pero qué podemos hacer si las autoridades no nos echan la mano.”
La ciudad de León cuenta con un parque vehicular de 478 mil unidades, durante el último año registró un incremento de 9.1%, esto de acuerdo con la dirección de Gestión Ambiental.
Por otra parte, en el segundo semestre de 2015, esta ciudad del bajío mexicano, tuvo un porcentaje de verificación vehicular de 37%, actualmente, sólo 21% de las unidades vehiculares han sido verificadas.
Mientras que el Valle de Toluca, es otra zona del país que enfrenta el problema de contaminación ambiental. De acuerdo con Carlos Mendieta, integrante de Fundación Tláloc, que desde hace 15 años se dedica al trabajo por un país sustentable, comenta que: “de acuerdo con la Red Automática de Monitoreo Atmosférico, hemos visto que en Toluca no hemos tenido días con buena calidad del aire, tenemos regular, mala y muy mala calidad del aire”
En los últimos años, Toluca, capital del Estado de México. ha tenido un incremento de 6% en su parque vehicular, contra un 5% de la media nacional, lo que representa una mayor cantidad de partículas contaminantes suspendidas en el aire.
Juan Carlos Sánchez Meza, investigador de la Facultad de Química de la Universidad del Estado de México, habla al respecto: “Cuando se incrementan estos contaminantes, pueden estar asociados a un mayor número de ingresos hospitalarios de personas susceptibles a estas partículas.”
Mientras que Susana Díaz González, directora General de Prevención y Control de la Contaminación Atmosférica del gobierno del Estado de México, reconoce la problemática ambiental que se vive en el Valle de Toluca y sus alrededores.
“Nosotros estamos conscientes del problema que tenemos a nivel de partículas; efectivamente, en Toluca tenemos días con altos niveles en cuanto a partículas menores de diez o partículas menores a 2.5 micras. Hemos tenido mala calidad del aire una buena parte del tiempo, la otra parte ha sido regular”.
Al respecto, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio climático establece que las partículas menores a 2.5 micras son altamente dañinas para la salud, ya que contienen carbono negro, nitratos, sulfatos y ácidos.
México, como muchos otros países, se enfrenta al reto de aplicar estrategias encaminadas a combatir la contaminación del aire.
La OMS afirma que un ambiente libre de polución es la base de la salud de la población y si los países no adoptan medidas para reducir los niveles de contaminación, millones seguirán sufriendo enfermedades y muriendo prematuramente.
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