Póngale nombre a... Agatha, Blas y Celia para 2016
La temporada de huracanes comenzó el 15 de mayo y se alarga hasta noviembre. Se nombran alfabéticamente
CIUDAD DE MÉXICO.
Los huracanes son una amenaza de cada año. Entre mayo y noviembre los países se preparan para intentar que, si un fenómeno de este tipo llega a tocar sus costas, los daños sean lo menores posibles. Es necesario ubicar y monitorear los huracanes, y un paso fundamental para ello es la manera de llamarlos, de ser nombrados.
Miguel Ángel Gallegos, especialista del Sistema Meteorológico Nacional dependiente de Conagua, explica que la Organización Meteorológica Mundial ha dividido al mundo en seis zonas, y México pertenece a la cuarta.
“Cada año hay una reunión para ver todos los aspectos relacionados con la normatividad para observar el tiempo, equipo y demás normas de medición, pronóstico y desde luego aquí se le ponen nombres a los huracanes”, explica a Excélsior.
“Se comenzó a nombrar en 1950, inicialmente no había un criterio y se puso al azar. Fue el nombre de una familiar, un conocido, una novia, así inició. Se ponían solamente nombres de mujeres; pero ahora se hace una lista para seis años, y en el último año en la reunión anual se establecen nuevamente los nombres para cada uno de los siguientes años”, detalla.
Las listas de nombres deben seguir un estricto orden alfabético para evitar confusiones entre países que hablan diferentes idiomas y pertenecen a una misma región. “Nuestra zona la integran países de tres idiomas: Canadá, Estados Unidos, México, toda Centroamérica, dos sudamericanos, como Colombia y Venezuela, y todas las islas del Caribe. Se conjuntan países de habla inglesa, francesa y español. Por supuesto se otorgan nombres de acuerdo al alfabeto, por lo tanto el nombre no se puede traducir, por ejemplo Gilbert fue Gilbert y no Gilberto, porque así fue asignado”, precisa Gallegos, quien añade que traducir significa darle un nuevo nombre al fenómeno y causa desorden.
Los nombres de la lista pueden repetirse, y las denominaciones del año siete pueden ser las mismas que en el año uno.
“Los nombres que no se pueden repetir son los huracanes que han causado mucho daño y entonces el país miembro solicita que lo retiren y por consenso de toda la región se retira”, explica el especialista.
“Si el país más afectado no pide que se retire el nombre, se sigue manejando. La política de México es pedir que se retiren los nombres, y el resto de los países de la comunidad han aceptado”, comparte.
Cuando la lista de nombres se termina, la regla internacional manda comenzar a nombrarlos con el alfabeto griego. La última vez que sucedió fue en 2005, cuando a finales de octubre se acabó la lista designada para ese año y se tuvieron que utilizar las primeras seis letras del alfabeto griego, puesto que la Tormenta Tropical Zeta se formó hasta el 28 de diciembre (la temporada típica de huracanes es de mayo a noviembre).
“Ese año había mucha energía, pero no es algo común”. Gallegos recuerda que este año también comenzó la temporada de fenómenos desde enero con un inusual Alex que se formó cerca de las Islas Azores.
“Los huracanes tienen su temporada de mayo a noviembre porque depende de la energía en los océanos, aunque en agosto y septiembre se dan normalmente el mayor número; pero lo que ocurre es que a veces queda una energía remanente en los océanos, en este caso quedaba aún energía en el Pacífico porque en el año anterior hubo una cantidad de ciclones mucho menor a la de otros años”, explica.
“Alex fue un ciclón extratropical, se formó en latitudes más altas por encima de los 30 grados de latitud y a partir de un centro de baja presión fría. Se llamó ciclón extratropical porque no se forma como un tropical a partir de calor latente que se desprende del océano; en el caso de Alex no fue así, fue por un sistema de baja presión frío y esa inestabilidad bajó a la superficie, el sistema comenzó a rotar y se tuvo a Alex”, finaliza.
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