Iniciativa chilaquil; otros que ponen el ejemplo

Un grupo de amigos se propuso ayudar a aquellos que cuidan de sus pacientes en hospitales capitalinos al llevarles alimentos

thumb
Ver galería
thumb
Ver galería

CIUDAD DE MÉXICO.

A pesar de las malas noticias que llenan las páginas de las informaciones nacionales e internacionales, siempre se ha dicho que son más los buenos que los malos.

Pero pocos son aquellos que todavía piensan en los demás sin pedir nada a cambio.

De esos pocos que buscan ayudar a los demás y demostrarles que no están solos, nació Iniciativa Chilaquil, que es algo muy sencillo, tan sencillo como darles un poco de alimento a aquellas personas que acompañan a sus familiares y conocidos en los diferentes hospitales de la Ciudad de México.

Una estudiante de preparatoria, Ingrid Rivera Castillo, les propuso a sus padres y a los amigos de ellos ser un poco de luz para aquellos que necesitan un rayo de esperanza afuera de los hospitales.

“Le platiqué a mi mamá que encontré una organización que se llama Contagia la Alegría y que cada miércoles va a hospitales en la ciudad y reparte leche y pan. Desde hace mucho tiempo lo queríamos hacer pero no habíamos tenido el momento para hacerlo hasta una cena con unos amigos de mis papás”, recordó Ingrid.

El comentario no pasó inadvertido y, en noviembre, Ingrid, junto a sus padres Arturo Rivera y Patricia Castillo, así como los amigos de ellos, Hugo Léon, Andrés, Gabriel Nishizawa y Gabriela Leyva, decidieron lanzarse a uno de los muchos hospitales de esta ciudad, iniciando con 70 panes dulces y una caja de leche.

“Pasamos primero al Hospital Infantil, pero resulta que había mucha burocracia, y Arturo nos dijo que nos fuéramos al Hospital General”, comentó Gabriel, hijo del pintor Luis Nishizawa.

“Nos fue muy bien y fue el momento que descubrimos que lo podíamos volver a hacer, porque la gente estaba muy agradecida, incluso hasta conmovida y nos daba las gracias y hasta nos daba bendiciones”, dijo Paty Castillo.

Después de ese día, el grupo de amigos se juntó nuevamente a inicios de febrero, pero ahora con la decisión de llevar tortas de chilaquil y jugos a la gente fuera de los hospitales una vez al mes.

“La idea que nos planteamos es que si íbamos a participar era desde comprar la comida, preparar, llegar, repartir, levantar, todo, que el compromiso fuera completo”, apuntó Arturo.

“Lo más importante es que este es un tema de agradecer lo que cada uno de nosotros ha obtenido o recibido de la vida, pero además el hecho de que tengas esa voluntad de hacerlo una vez al mes”, señaló Andrés.

“Salieron unas 130 tortas y la idea es que para la siguiente sean 200. Nos juntamos en una casa de nosotros a las seis de la mañana, llegamos al hospital a las nueve y nos fuimos como a las 10 y cuarto”, apuntó Hugo.

El grupo de amigos seguirá con la propuesta alternando de manera aleatoria en los hospitales más populares, con el solo objetivo de ser esa luz que la gente tanto necesita, y muchas veces no somos capaces de percatarnos.

Temas: