Es el hospital consentido; por segunda vez un papa lo visita
El centro Infantil Federico Gómez tiene 27 especialidades y cura a 80% de sus pacientes con leucemia linfobástica

CIUDAD DE MÉXICO.
El Papa viene al Hospital Infantil de México Federico Gómez porque aquí se sufre mucho, “me refiero a los enfermos del hospital”, afirma el doctor José Alberto García Aranda, director del nosocomio.
Con ese argumento responde a la pregunta de por qué, habiendo otros hospitales donde el Papa puede estar cerca de los que más sufren, como dijo en su reciente videomensaje a los mexicanos, se haya elegido éste otra vez, como en 1979.
“Los niños más pobres del país vienen a este instituto a atenderse, pero además tiene una excelencia y calidad en el trato de los pacientes que pocas instituciones tienen en el mundo”.
“Tenemos 27 especialidades trabajando todos los días en el hospital y programas exitosísimos que no tienen otras instituciones de pediatría en el país, como los transplantes de hígado, corazón, riñón, córnea; esto no lo tiene en conjunto ninguna otra institución y curamos a 80% de los niños con leucemia linfobástica aguda... entonces no es raro que una institución de calidad y de excelencia como ésta sea elegida para que venga el Papa”, explica el director.
A unos días de la visita del Papa, el domingo 14, en las calles aledañas al hospital se hacen trabajos de mantenimiento.
García Aranda hizo un reconocimiento a la labor de la esposa del presidente Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, quien fue una de las promotoras de la visita. Dice que ella quiere mucho al hospital y los ha ayudado en muchos programas.
Angélica Rivera y el director del hospital serán los anfitriones durante el recorrido, por primera vez se le mostrará a un Papa la ceremonia especial en la ludoteca.
El papa Francisco dirigirá un mensaje en el lobby del auditorio, donde lo recibirán integrantes del patronato de la institución y 40 niños de las diferentes especialidades, ya que “el deseo de Su Santidad es ver niños, saludarlos, saludar a los papás y a trabajadores”, explica García.
Posteriormente, se dirigirá al servicio de oncología, donde se reunirá con 25 niños enfermos de cáncer.
Luego pasará a la ludoteca para presenciar, inédita para un Papa, una ceremonia en la que dos niños dados de alta hace dos semanas tocarán una campana, cuya acción tiene dos significados: anunciar al cielo que ya se curaron y dar esperanza de vida a sus compañeros pacientes,“lo más hermoso de la ceremonia”.
Los papás de los niños “están encantados de venir los dos a tocar la campana”. Así que tendrán “doble festejo”, conocer al Papa y anunciar que están curados.
“No sabemos si decida entrar a donde están los niños (hospitalizados) o no, ojalá entrara”.
—Es un Papa que rompe protocolos...
—Rompe protocolos, es lo que me han dicho, entonces pues ojalá entre.
—¿Cuál sería el mensaje que el Papa dejaría para los niños y para el hospital?
—Creo que este mensaje es traer esperanza, esperanza para los niños enfermos, esperanza para los papás de esos niños que requieren de mucho apoyo espiritual, pero al mismo tiempo de mostrarles amor a todos, y a los papás desde luego, y para el personal, un gran apoyo de esperanza, de amor, para que sigamos haciendo nuestra labor como la hacemos todos los días.
Apoyo a la niñez
- El 29 de enero de 1979, el papa Juan Pablo Segundo visitó el Hospital Infantil de México. “La enfermedad no les permite jugar con sus amigos; por eso ha querido venir a verles otro amigo, el Papa, que tantas veces piensa en ustedes y reza por ustedes", dijo entonces.
- En esta ocasión, Francisco podrá ver el momento en que dos pequeños anuncian, tocando una campana, que han sido curados de cáncer.