Papa Francisco, una visita de aliento
Pobladores de Ecatepec esperan que, en su discurso, el Papa Francisco llame a las autoridades a atender la inseguridad, la pobreza y el abandono
CIUDAD DE MÉXICO.
Debido a los preparativos para recibirlo, en su paso por Ecatepec, Estado de México, el próximo 14 de febrero, el papa Francisco poco podrá ver del entorno habitual del municipio, donde se registra un alta incidencia delictiva y es común ver migrantes centroamericanos en su paso hacia el norte.
Los ecatepenses se han tenido que acostumbrar a un paisaje urbano que refleja el abandono del Estado, como la falta de pavimentación en la mayoría de las calles, la ausencia de alumbrado público, improvisados campos deportivos y la inexistencia de centros culturales y bibliotecas, explica el sociólogo Manuel Amador, quien ha hecho una investigación sobre los feminicidios en Ecatepec para la Universidad de Texas, en Austin, y trabaja como profesor en el municipio.
“Mi mensaje al Papa sería que él hiciera un llamado a las autoridades para frenar los altos niveles de inseguridad y pobreza que aquí se respiran cotidianamente”, expresa Amador.
En el municipio también son pocas las mujeres que se atreven a recorrer solas los caminos áridos de las zonas marginadas de Ecatepec. La mayoría prefiere salir de casa con alguna compañía, no sólo se sienten alarmadas por las cifras oficiales de feminicidios que indican que, desde 2012 a la fecha, El Estado de México es la entidad donde más se han asesinado a mujeres en todo el país; basta con mirar todos los días las cruces de acero enterradas sobre las avenidas polvorientas en honor a jóvenes que aparecieron muertas, para saber que en ese lugar corren peligro.
El Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios ha advertido que siete de cada diez víctimas fueron asesinadas con violencia física, sus cuerpos fueron abandonados en la vía pública y tenían entre 21 y 30 años. Cualquiera que se asome un instante a leer los epitafios de las cruces sobre las calles de Ecatepec podrá mirar que ahí posiblemente apareció alguna chica asesinada con las mismas características.
Cuando encontraron abandonado el cuerpo de Marlene Madariaga, en los límites de Ecatepec y Tlalnepantla, tenía 26 años, así se especifica en su cruz. En este símbolo de acero en su memoria también hay un mensaje: “Por los hermosos años que vivimos juntos, yo les di mi amor, pero ahora tengo que viajar sola”.
La forma como son asesinadas las mujeres en la entidad es un patrón que ha sido reconocido por ONU-Mujeres en su informe Violencia feminicida en México, en el cual se determina que “existe un empleo intensivo de violencia letal directa, literalmente a mano propia de su agresor, que no se presenta en los casos de asesinatos de hombres.”
Monserrat Moreno, de 22 años, vive en la colonia La Palma. Libertad, para ella, es una palabra que, por vivir en Ecatepec, está lejos de su alcance, por eso asegura que su marido es el responsable de cuidarla cada vez que sale a la calle.
“Desde mi punto de vista, estamos peor que Ciudad Juárez (Chihuahua). Yo me siento insegura en cada momento; está horrible, los acosos son cotidianos, tan sólo uno va caminando y te gritan cosas morbosas. Los maridos tienen que estar cuidando a sus parejas, no podemos andar solas. Por aquí se escucha mucho que cuando las mujeres van por la leche, en la mañana, las violan, las asaltan, las golpean, las secuestran”, cuenta Monserrat.
Para las jóvenes que están casadas o viven en unión libre, sus parejas se han convertido en sus escudos, pero a las mujeres solteras, sus mamás son quienes las intentan proteger de los criminales, porque los vecinos de estas colonias populares afirman que la policía había estado ausente hasta las últimas semanas, cuando entraron las patrullas estatales con el propósito de bajar los índices delictivos para que, al momento de la visita de papa Francisco, la proyección hacia el mundo sea de un lugar menos violento.
“Es bastante la inseguridad en Ecatepec, pero con la visita del Papa tenemos en esta zona a 400 efectivos de la policía día y noche por disposiciones de nuestro señor gobernador (Eruviel Ávila) hasta el 15 de febrero que se retira (el Pontífice)”, comenta a Excélsior, Felipe Borrego, administrador del Parque Bicentenario Hank González.
En este mismo parque, en la colonia Hank González, una de las más peligrosas de Ecatepec, está sentada doña Ninfa Hernández con sus dos hijas adolescentes. A donde quiera que vayan, las jóvenes lo hacen acompañadas por su mamá.
A tal extremo ha llegado el temor de doña Ninfa, que a sus hijas les tiene prohibido platicar con sus novios en la puerta de la casa, porque piensa que cualquier delincuente puede jalarlas de ahí y llevárselas, como ha sucedido con otras jóvenes de la zona.
“Ya sucedió que se llevaron a una muchacha de la puerta de su casa para subirla a una camioneta y al muchacho lo golpearon, tiempo después la joven apareció muerta”, lamenta.
Los feminicidios representan sólo uno de problemas que laceran al municipio más poblado de México, Ecatepec también es el sitio con más robos violentos de autos del país, de acuerdo a la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), y el número de homicidios en los últimos años es similar al que se registra en las ciudades con más asesinatos a nivel nacional, como Acapulco, Tijuana o Ciudad Juárez.
El Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta mil 724 homicidios dolosos cometidos en el municipio de 2011 a 2015, así como 53 mil 446 robos comunes con violencia en ese periodo.
Además, la pobreza y la marginación sobrepasa a 70% de su población.
“Francisco podrá palpar la marginación del municipio”
En su visita a Ecatepec, el papa Francisco podrá palpar y mirar las precarias condiciones en las que viven los pobladores del municipio, marcadas por diversas formas de violencia, marginación social, criminalidad, feminicidios, inseguridad, asaltos y asesinatos, considera Manuel Amador, sociólogo y profesor.
En entrevista con Excélsior, Amador señala que cualquiera que visite Ecatepec puede advertir las condiciones de pobreza y abandono social “que asoman desde donde se mire a esta zona de la Metrópoli”, aunadas al “vacío de gobierno que se respira entre polvaredas”.
El sociólogo, que trabaja como profesor en el municipio, enumera los principales problemas que aquejan a Ecatepec. En primer lugar enlista a los feminicidios, seguidos de la desaparición de mujeres y niñas que el crimen organizado ocupa para la trata.
En tercer lugar menciona a la violencia, asaltos y homicidios, para continuar la lista con la pobreza, desigualdad y la vida precaria de los pobladores del municipio. Subraya también la corrupción de las autoridades, así como la falta de oportunidades de empleo para los jóvenes y adultos.
Manuel Amador considera que en su visita, el próximo 14 de febrero, el Papa debería enviar un mensaje a las autoridades estatales y pedirle “que atienda los problemas de violencia, feminicidio desaparición de niñas y mujeres y el abandono en que tiene al municipio”.
Agrega que el Pontífice debería llamar a la sociedad a que denuncie y actúe en contra de la violencia.
“Si al Papa le informan lo que está pasando, si el tema de la violencia se encuentra entre su discurso, podría ser una llamada de atención para las autoridades, pues estamos hablando de que pueda pasar algo. Si se acerca a las víctimas, a las madres de las jóvenes desaparecidas en el Estado de México, podría ser una manera de sensibilización para atender el feminicidio”, expresa.
Finalmente, indica que Francisco, si quisiera, podría influir en las decisiones de las autoridades, “abogando por los problemas reales de violencia y descomposición social que se viven en Ecatepec”.







