La encrucijada del Papa en México; desde la primera visita en 1979, el país cambió

A casi cuatro décadas de la llegada de juan pablo II, temas como el aborto, matrimonios gay y el uso lúdico de la mariguana han cambiado

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CIUDAD DE MÉXICO.

Casi cuatro décadas separan la primera visita de un Papa a México y la llegada del actual pontífice, Francisco. Han sido 37 años de amplias transformaciones en diversos ámbitos, como lo social, lo religioso y también en seguridad.

En enero de 1979, cuando Juan Pablo II pisó por primera vez tierras mexicanas, en el país era aún delito el aborto, era condenado el consumo de drogas, como la mariguana y el matrimonio era legal sólo si la unión era entre un hombre y una mujer.

Francisco encontrará, 37 años después, una Ciudad de México donde se permite el aborto hasta las 12 semanas de gestación, los matrimonios igualitarios y el uso recreativo de la mariguana va en vías de legalizarse.

En 1990, el Papa Viajero rechazó categóricamente la interrupción del embarazo y se pronunció en México por la conservación de la familia tradicional; el actual Pontífice justifica que quién es él para juzgar a los homosexuales.

En sus dos primeras visitas pastorales, Karol Wojtyla se encontró con un país en el que la relación entre la Iglesia y el Estado mexicano estaba rota. En 1992 se reanudaron las relaciones diplomáticas con la Santa Sede; ahora Francisco conocerá a un México con pleno reconocimiento a la libertad religiosa en su Constitución.

En el invierno de 1979 el Papa Peregrino regañó a los obispos mexicanos por no vestir sus hábitos religiosos en público y únicamente distinguirse por un discreto alzacuellos y un traje negro. Hoy, el papa Francisco se pronuncia contra la lejanía del clero de sus fieles, por acercarse a los poderosos y abandonar a los más vulnerables.

Reproche

Para Rodolfo Soriano, investigador especializado en asuntos religiosos, uno de los actos de mayor relevancia de Francisco será el encuentro en la Catedral Metropolitana con los obispos de México, pues se prevé que reproche a un episcopado que no tiene disposición al cambio.

“En sus mensajes a los fieles, los obispos no dicen nada, no son críticos e incluso, si matan a sacerdotes, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se queda callada”, sostiene el experto en religión.

Soriano plantea que los jerarcas católicos se aferran a posiciones dogmáticas similares a las del ala más conservadora de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, pero sin ninguna de las virtudes de esa Conferencia, como la buena organización de sus diócesis.

“Los gestos que Bergoglio ha tenido con los obispos mexicanos, como hacer cardenal a Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, han resultado estériles. Están fuera de sintonía con la mayoría de las posiciones y las actitudes del Papa”, sostuvo.

Para el periodista Felipe Monroy, experto en asuntos religiosos, a diferencia de Juan Pablo II, Francisco encontrará un México con dramas sociales graves y muy profundos como el narcotráfico, la violencia generalizada, la corrupción como potenciador del desarrollo y la falta de voluntad política de todos los órdenes sociales para emprender un camino distinto.

“No han faltado las voces que sugieren que no se confunda la visita del Pontífice con los problemas cotidianos de nuestra nación; intentan a toda costa que los actos y discursos no desarrollen vasos comunicantes entre el espectáculo y la realidad”; sostuvo Monroy González.

Una muestra clara de la visita de Francisco a México fue que escogió dos puntos claves, Chiapas y Chihuahua, donde el tema migrante es innegable.

El semanario católico Desde la Fe afirmó que el Papa dará un discursos donde se diga “todos somos migrantes”.

Según el semanario, “México parece actuar de manera contraria, al solapar conductas corruptas y delictivas que maltratan la dignidad de los migrantes, en contradicción con los problemas migratorios ofrecidos como panacea”.

En cuanto al tema de la violencia, especialistas consideran que Francisco sí tocará este tema e incluso deja la puerta abierta a reunirse con grupos vulnerables, entre ellos los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala.

Catolicismo

En la reducción del número de católicos también hay cambios pues, según datos del Inegi, cuando Juan Pablo II llegó a México en 1979 el porcentaje de católicos rondaba 96.2% y en sus cuatro siguientes visitas se redujo a 88% . Francisco se encontrará con que ahora sólo 82.7% de los mexicanos profesan la fe católica.

Entre los estados que visitará Francisco estará Chiapas, donde inclusos el porcentaje de católicos es menor a la media nacional, con 58.3% de cristianos y donde hay 282 Asociaciones Religiosas, sólo 12 de ellas católicas.

Violencia y temor

La realidad que persiste en muchas entidades que el papa Francisco visitará está dominada por el crimen organizado, que cobra derecho de piso, secuestra, extorsiona y asesina; y para escalar el miedo, arroja los cadáveres en partes o los cuelga de los puentes.