Se entrampa la elección de rector
Las consultas continuarán este viernes, para determinar si hay consenso para la designación; un día de debate en Junta de Gobierno
CIUDAD DE MÉXICO.
Después de todo un día de debate, la Junta de Gobierno no alcanzó acuerdo para elegir al nuevo rector de la UNAM.
La baraja de perfiles que ha centrado el interés de la Junta, en cuatro sesiones continuas, está integrada por seis de los diez finalistas, pero sin descartar a alguno. La diversidad de opiniones sobre la capacidad de cada uno ha prolongado la decisión de manera inédita a más de un día.
La Junta de Gobierno se reunió martes, miércoles y ayer jueves, sin lograr consensos, y está previsto que vuelva a reunirse hoy y medir si puede votar este mismo viernes para definir al rector o hasta la siguiente semana.
Para que un aspirante gane necesita de al menos diez de los 15 votos de la Junta, que trabajó esta semana con 14 miembros, pues Óscar de Buen está en un foro internacional en Corea del Sur.
La postergación de la decisión muestra que ninguno de los aspirantes cuenta con los diez votos mínimos para que pueda abrir la última votación a fin de lograr la unanimidad.
Desde temprano, la Junta se reunió para el debate en torno a los perfiles de Sergio Alcocer, Francisco Bolívar Zapata, Fernando Castañeda, Javier de la Fuente, Enrique Graue, Héctor Hernández Bringas, Juan Pedro Laclette, Leonardo Lomelí, Suemi Rodríguez y Rosaura Ruiz.
Así, por primera vez requirió de más de un día para ponerse de acuerdo en torno a un candidato, a pesar de que desde el arranque del proceso de sucesión la mayoría de las previsiones universitarias era que Alcocer tenía el paso libre para convertirse en el sucesor de José Narro Robles.
La deliberación más prolongada que ha tenido la Junta de Gobierno en la elección de un rector fue en 1981, cuando los votos se polarizaron entre los dos candidatos más fuertes: Javier Jiménez Espriú y Jorge Carpizo McGregor, por lo que fue electo Octavio Rivero Serrano.
La segunda en 1996, cuando la polarización se registró entre Francisco Bolívar Zapata, José Miguel Yacamán y Salvador Malo; de ese proceso, surgió Francisco Barnés.
Los cuatro procesos de sucesión más recientes fueron muy ágiles. Juan Ramón de la Fuente requirió de menos de cuatro horas para ser elegido en 1999, y en su reelección la Junta discutió poco menos de tres horas; la elección de Narro llevó seis horas y su reelección dos horas.
Ayer, la Junta hizo un receso para comer y sus integrantes regresaron antes de las 17:00 horas. A las 22 horas concluyó sin lograr resolución.
Contra inercias
Operadores políticos para dialogar con todos los grupos internos de la UNAM, cabilderos para conseguir recursos federales, los rectores de la máxima casa de estudios también tienen que mostrar habilidad para romper inercias y atreverse a hacer cambios en el avance de la institución.
Crear el Colegio de Ciencias y Humanidades; permitir el reconocimiento de las Preparatorias Populares, crear el pase reglamentado a la licenciatura; pero también corregir facilidades estudiantiles que generaron carencia de calidad, son parte de las decisiones que los rectores de la UNAM asumen para mantener a la institución en la vanguardia de la educación.
Obligado por las presiones estudiantiles, Salvador Zubirán debió permitir el pase reglamentado.
Presionado también por la carencia de espacios educativos, Javier Barros Sierra accedió a reconocer las prepas populares; y luego Pablo González Casanova creó los CCH; años después, Francisco Barnés se deshizo de las prepas populares y acotó el pase automático.
La decisión de los rectores para romper la inercia del trabajo institucional también forma parte de las valoraciones que hace la Junta de Gobierno para elegir al rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
De los diez finalistas, son seis los que tienen las preferencias para suceder a José Narro Robles.
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