Vehículos automáticos; evolución a la comodidad

Este tipo de autos tiene más demanda al contar con avances tecnológicos que hacen más accesible conducir Evolución a la comodidad

thumb

CIUDAD DE MÉXICO.

Desde 1769, año en el que Nicholas Joseph Cugnot creó el primer vehículo impulsado por vapor, el hombre vio la necesidad de mejorar una vía de transporte que lo hiciera trasladarse de la mejor, cómoda y más rápida forma posible.

Con el paso de los años y durante el siglo XIX, la mejoría de los vehículos continuó su evolución hasta que en 1885, Gottlieb W. Daimler registró la patente de una máquina motriz de gas o de petróleo.

En el siglo XX llegó la plenitud de los automóviles y con ello el cambio más significativo, cuando en 1902 Fred Lanchester le puso a su propio auto el primer engranaje epicíclico (cuando los ejes de rotación de los engranes se relacionan entre sí), con el cual no era necesario el cambio de velocidad.

Sin embargo, en décadas anteriores, muchos hablaban de los inconvenientes de un vehículo automático en comparación a los que tienen palanca de velocidades, comenzando por el consumo de gasolina, algo que con la tecnología actual comienza ser parte del pasado para convertirse en una leyenda urbana.

Una de las principales razones para tener un carro de caja de velocidades automática en lugar de un estándar, especialmente en la Ciudad de México, es la comodidad de paradas y arrancadas sin usar el clutch. Además en calles empinadas es de gran ayuda, y no tener que distraerse con la palanca de cambios y sincronizarla con el clutch.

Los vehículos automáticos ofrecen cierta seguridad mecánica, debido al correcto engranaje de las marchas en las que los cambios se realizan en el momento correcto, mientras que los cambios de velocidad bruscos pueden afectar la caja de velocidad hasta el punto de dañarla.

Los tipos de cajas de velocidades automáticas van cambiando para mejorar, desde el convertidor de par, que era la que usaban los autos antiguos; la caja de cambios manual pilotada (CMP), la cual no se consideraba un cambio automático de velocidad, aunque no tiene la necesidad del uso de un clutch o embrague, ya que es un híbrido entre una caja manual y una automática.

Está también la caja de cambio por variador continuo, que incorpora un sistema de dos poleas por elementos cónicos, unidos por una cadena que transmite la potencia del motor a los engranajes de la caja. Finalmente está la “joya de la corona”, que es la caja de cambios de doble embrague que combina la comodidad de un convertidor de par con una mejor respuesta y que está desbancando a las cajas manuales, ya que es como tener dos cajas en una.

Estas cajas se desarrollan con marcas especializadas con un alto grado de ingeniería, perfecta para uso normal con cambios espectaculares.

Así la alternativa de los vehículos automáticos gana adeptos con los avances tecnológicos que incorpora.

Temas: