Una visión 
desde fuera del campus: Suemi Rodríguez Romo

La aspirante a la Rectoría es una conocedora de la problemática de los planteles que no están ubicados en CU

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CIUDAD DE MÉXICO.

Suemi Rodríguez Romo ya tiene su lugar en la historia de los procesos de sucesión de la UNAM, pues hasta el momento es la única representante de las escuelas y facultades que están fuera de Ciudad Universitaria que ha sido llamada por la Junta de Gobierno, porque su perfil la puede hacer rectora y ahora tiene confianza en que esa instancia se decida por ella.

“Un punto de vista que puede permitirle a la UNAM una visión más global de lo que es el México real. El México que está fuera del campus central, con visiones distintas, porque nos enfrentamos a problemáticas muy diferentes al campus central.

“Por ejemplo, la FES Zaragoza está en una zona deprimida económicamente y sus conflictos la llevan a una situación de desventaja socioeconómica; es diferente a Iztacala, que está en Tlalnepantla, y que tiene un marco contextual más beneficioso, con estudiantes con un nivel más avanzado.

“Pero compartimos el hecho de estar más en contacto con un México que ya es la mayoría”, explica la exdirectora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, el plantel más alejado de Ciudad Universitaria, pero que hace cuatro años la Junta de Gobierno acercó a la atención central de los universitarios.

A pesar de que la UNAM ha crecido de manera significativa al grado que más de la mitad de sus alumnos, académicos y trabajadores están fuera de Ciudad Universitaria —ya sea en alguna de las facultades de Cuautitlán, Zaragoza, Iztacala, Aragón y Acatlán; en alguno de los nueve planteles de la Escuela Nacional Preparatoria, en cinco del Colegio de Ciencias y Humanidades o de sus institutos y centros de investigación en Querétaro, Morelos, Michoacán, Veracruz y Baja California— , la Junta ha centralizado su atención en los académicos de Ciudad Universitaria.

En 2011

El historial muestra que el primero de los académicos que no desarrollaba su trabajo cotidiano dentro del Campus Central y que fue llamado por la Junta de Gobierno fue el doctor Francisco Bolívar Zapata, en 1996, cuando fue director del Instituto de Biotecnología, ubicado en Cuernavaca, Morelos.

Pero en los últimos 31 años fue Suemi Rodríguez la primera en representar a las comunidades académicas docentes fuera de Ciudad Universitaria que fue entrevistada por la Junta como aspirante a la Rectoría en 2011, cuando a fin de cuentas la decisión fue favorable a la reelección de José Narro Robles.

“Fui directora de una de las unidades multidisciplinarias (facultades de estudios superiores), pero además conozco muy bien el campus central y conozco los campus foráneos que se dedican fundamentalmente a la investigación, con algunas áreas ya de docencia.

“Yo creo que eso se puede mejorar en el futuro y podemos redistribuir las funciones de docencia e investigación mejor, porque a fin de cuentas todos tenemos que realizar ambas funciones sustantivas, en beneficio de la universidad.

“La investigación se nutre del empuje de los jóvenes, al estar en contacto con ellos, y la docencia se nutre de los conocimientos que se generan en la investigación”, explica.

Contacto con CU

Interrogada sobre las críticas que se hacen a su candidatura, porque señalan que no conoce lo suficiente a la UNAM, Suemi Rodríguez recuerda que si bien su trayectoria académica y administrativa se centra en Cuautitlán, estudió el posgrado en la Facultad de Química y estuvo en contacto directo con la vida cotidiana de Ciudad Universitaria.

Pero además, Suemi Rodríguez es una académica que vivió de cerca conflictos de la institución como el de 1999, cuando era responsable del posgrado en Cuautitlán y logró establecer un diálogo directo con los integrantes del Consejo General de Huelga (CGH), quienes accedieron a permitir las actividades del posgrado para no echar por tierra el trabajo de investigación de decenas de académicos y estudiantes.

“Fue una experiencia enriquecedora que me permitió tender puentes de entendimiento y lograr acuerdos en medio de un programa que afectó a toda la UNAM.

“He vivido y vivo a la Universidad Nacional desde que llegué a ella en los setenta y conozco su problemática; sus logros y sus necesidades, no sólo en el Campus Central, sino el difícil contexto de las unidades multidisciplinarias, que estamos muy cerca del México real”, precisa.

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