No somos espacio de conflictos políticos: María Leoba Castañeda, aspirante a la rectoría
Es la primera mujer que dirige la Facultad de Derecho y se dice convencida de que un jurista daría un nuevo rumbo a la máxima casa de estudios

CIUDAD DE MÉXICO.
A pesar de ser el gremio que más ocasiones ha ocupado la Rectoría de la UNAM, en este proceso de sucesión los abogados van por dos caminos, el de la Facultad de Derecho y el del Instituto de Investigaciones Jurídicas, pero desde la visión de María Leoba Castañeda ya es tiempo de que un abogado vuelva a ser rector.
“Este es el tiempo de que un abogado vuelva a la Rectoría de la UNAM, porque en las últimas épocas este país, y también nuestra universidad, está un poquito necesitado de tener un Estado de derecho mucho más fortalecido.
“Estoy cierta que ya se requiere tener una nueva alternativa, en el sentido de que el jurista podría estar trabajando con mayor firmeza en la seguridad de nuestras facultades, de toda la Universidad.
“Eso me parece fundamental y sería también una circunstancia de cambio, porque en mi persona se reúne además la calidad de mujer, y no por ser mujer tengo que lograrlo, sino más bien por la formación que hemos tenido diversas candidatas”, destaca Castañeda Rivas, directora de la Facultad de Derecho, quien señala que la UNAM no debe ser escenario de conflictos políticos.
Desde 1910, cuando obtuvo su calidad de Universidad Nacional, hasta la fecha, 32 hombres han ocupado la Rectoría de la UNAM.
Ha tenido 31 rectores legales, dos interinos y seis encargados de despacho. En sus primeros años como Universidad Nacional, la Rectoría estuvo ocupada 78% del tiempo por abogados, pero desde la creación de la Junta de Gobierno en 1945, los científicos ocupan el liderazgo, pues la han gobernado 53 de los últimos 62 años; cinco de los nueve del área de ciencias exactas fueron médicos.
El último representante del que todavía es considerado un poderoso grupo en el interior de la UNAM fue Jorge Carpizo.
Sin embargo, el grupo que él encabezó tuvo sus orígenes en el fundado por Guillermo Soberón y que es el mismo que todavía gobierna la Universidad Nacional, pero con el gremio de los médicos, que es el dominante en la Rectoría.
María Leoba Castañeda es una mujer que ya hizo historia en la UNAM, al convertirse en la primera mujer en dirigir la Facultad de Derecho, a pesar de ser una escuela con un innegable perfil conservador y dominada por los hombres; sin embargo, la polémica ha rodeado su trabajo como cabeza de una de las instituciones que dio origen a lo que hoy se conoce como la UNAM.
El despido de profesores y la decisión del Instituto de Investigaciones Jurídicas de no respaldar su candidatura, sino la de Jorge Alcocer, han generado en académicos la idea de que ella no tiene la fuerza para suceder a José Narro.
Pero ella confía en que si la Junta de Gobierno la elige, los juristas cerrarán filas en torno a ella.
“En la UNAM hay diversas ideologías y se ha dado mucha libertad de que se expresen los interesados, de que la comunidad se exprese por el candidato que desea; le voy a ser muy sincera, en la Facultad de Derecho hay quienes están muy anuentes a otro candidato, pero estoy segura que en el momento en que hubiera una decisión de nuestra honorable Junta de Gobierno habría la posibilidad de que se unan las voluntades con el objetivo de apoyar a quien llegue, y si es un jurista pues obviamente tendría que trabajarse de esta manera”, plantea.
En entrevista con Excélsior, esta abogada que trabajó 13 años como parte del Servicio Profesional Electoral habla, a pregunta expresa, de este distanciamiento entre la Facultad y el Instituto de Investigaciones Jurídicas, y que incluso al tomar posesión de su cargo anunció que iba a trabajar por lograr una mayor coordinación.
“La relación con el instituto avanzó de manera muy importante con el doctor Héctor Fix Fierro; estuvimos trabajando muy bien, pero creo que se ha incrementado esta posibilidad con el doctor Pedro Salazar, porque estamos juntos en la comisión de legislación, trabajamos en el ámbito jurídico para toda la universidad y esto está creciendo.
“Todos los investigadores vienen a la Facultad a explicar cátedra, pero a veces nos falta que nuestros catedráticos participen en los convenios que tiene el instituto; lo valioso es que reine el Estado de derecho y eso es muy importante en el mundo actual. Estamos carentes de seguridad en todo el país; hay que trabajar en incrementar esa seguridad formando los cuadros en la Universidad, de personas que tomen las decisiones con mayor criterio y con mayor conocimiento del derecho”, explica.
Tender puentes
Criticada por diversos alumnos de izquierda como una persona que impide la expresión política de los jóvenes, María Leoba deja en claro que la Universidad Nacional es por naturaleza un espacio de expresión de todos los perfiles políticos y, sin duda, su comunidad fija posiciones en torno a diversos fenómenos sociales, pero eso no significa que la institución deba utilizarse como escenario de conflictos políticos.
Sobre la forma de tender puentes con grupos radicales, María Leoba plantea que lo primordial es “estar muy ciertos de quiénes son esos grupos, a qué intereses obedecen”.
“Lo que yo pienso es en la formación de los estudiantes, y permanentemente lo trata de hacer la universidad en la formación de los estudiantes, que no haya intereses ajenos a los objetivos primordiales de nuestra alma mater.
“Si hay intereses ajenos y se pervierte, por ejemplo, el concepto de la autonomía universitaria, no podríamos decir que sea extraterritorialidad, y si caemos en ese problema, siento que debemos buscar los puentes, la comunicación, el diálogo, y lo primero es hacer diagnósticos, investigar quiénes son estas personas, si son radicales o tienen otros intereses, porque todos debemos coincidir en un interés común y es que el apoyo a la comunidad, porque nosotros somos una universidad pública.
“Siento que tenemos mucho por hacer; estamos en un gran nivel como universidad y todavía podríamos crecer en excelencia académica, en formación de los estudiantes.
“Me queda claro que quienes están hoy en las aulas son los que van a decidir el futuro del país; ahora son los que operan los sistemas de oralidad, los sistemas de hidrocarburos, y ver de qué manera debemos despertar en el estudiante esa cualidad de que se sienta parte de las decisiones del país y que vea que su intervención tiene una trascendencia”.
— El rector José Narro Robles ha sido un importante interlocutor con esa clase política, con ese ámbito del país, que también forman parte del país, y en la universidad repercute lo que pasa en el país; se nota y se siente, la solidaridad con Ayotzinapa obviamente la debimos de manifestar, pero el doctor Narro ha sido un gran interlocutor y creo que debemos seguir ese camino que él ha iniciado.
“Esa ruta que él nos ha enseñado de cómo convencer a los políticos, convencer a los gobernantes de que la Universidad es para todos, es de todos, pero es un patrimonio que debemos cuidar.
“Nosotros no podemos en un momento dado dejar irresponsablemente que los grupos de intereses ajenos a nuestra alma mater se introduzcan en la UNAM con el ánimo de perjudicarla, eso se me hace gravísimo, pero hay que seguir trabajando esos puentes de comunicación; que entiendan que no vale la pena que aquí se diriman las controversias, porque a la hora que hay un conflicto ya no se puede detener; es muy complicado y todos perdemos.
“La Universidad a partir del último conflicto del 99 ha ido creciendo y tiene mayores posibilidades de superarse, de tener mayor reconocimiento, mejor posicionada a nivel internacional; con una abogada al frente, si es la decisión de la Junta, seguir trabajando, hacerla crecer y sí cuidarla, protegerla, verdaderamente arroparla a esos intereses que verdaderamente sean nocivos a la finalidad de la formación universitaria”.
También criticada por una parte de la comunidad de la Facultad de Derecho por haber suspendido el apoyo económico al llamado Proyecto Grado Cero, asegura que es importante tender puentes de entendimiento en una institución tan plural como la UNAM.
“Tender puentes es importantísimo, como aquí tenemos una universalidad de pensamiento, que es la característica básica de nuestra institución. Yo tengo en mi programa de trabajo una propuesta de células de investigación, en donde podamos unir a quienes, independientemente de su ideología, trabajen en determinados temas, por ejemplo el tratado transpacífico, que tengamos esa unidad que en lo institucional y lo intelectual nos una. Tener estas células o puentes para tener coincidencias”, dice.
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