75 años de prestigio; El Colegio de México celebra su aniversario
Desde esa institución se han diseñado políticas de Estado que han permitido definir la fisonomía del país, afirma Javier Garciadiego, quien fue el presidente de El Colmex durante los últimos diez años
CIUDAD DE MÉXICO.
El país tendría un rostro completamente diferente de no haber sido creado El Colegio de México (Colmex), enfatiza Javier Garciadiego Dantan, quien durante una década (2005-2015) presidió esa institución.
Sin las aportaciones de El Colmex, que hoy celebra 75 años de su fundación, México tendría al menos otros 35 millones de habitantes y una economía cerrada, la transición democrática habría sido más tardía y la problemática migratoria habría pasado inadvertida por más tiempo, dice.
El país puede presumir que es “un prestigio” contar con una institución de excelencia como El Colegio de México, que se distingue por su exigencia, competencia y esmero en la investigación social, afirma el investigador y académico.
“No es retórica. Sin El Colegio de México el país sería otro, porque ha ayudado a diseñar políticas de Estado de incalculable importancia”, aseveró Garciadiego en entrevista con Excélsior.
En las celebraciones por el 75 aniversario de esa institución, que absorbió el conocimiento de los exiliados españoles recibidos en México luego del triunfo del franquismo, Garciadiego explica que fue en El Colmex donde se diseñó la política demográfica en la década de los 70, con la que se logró contener el crecimiento de la población mexicana.
Cuenta que el entonces presidente de la República, Luis Echeverría, había iniciado su sexenio como un mandatario “poblacionista”. Es decir, quería que creciera la población, “hasta que le advirtieron que nos llevaría a la catástrofe con esa visión gubernamental”.
“Hoy, sin exagerar, seríamos, sin ese programa demográfico que hizo El Colegio, 150 millones de habitantes”, puntualizó el investigador, quien dirigió a esa institución de septiembre de 2005 a septiembre de 2015.
Un ejemplo más de las aportaciones que El Colmex emprendió para contribuir a formar el rostro actual del país es haber sido pionero en el tema de la apertura al comercio exterior.
De lo contrario, afirma Garciadiego, México tendría una economía cerrada frente al mercado más grande del mundo “y eso sería demencial”.
El investigador recordó que Jaime Serra Puche fue alumno, profesor y director de Economía de El Colegio, y que con un equipo de profesores dio vida al Tratado del Libre Comercio (TLC).
“Este equipo rompió con la economía cerrada y ahora somos una economía muy abierta, porque tenemos tratados de libre comercio con América Latina, con Asia y Europa”, destaca.
Problemáticas como la migratoria fueron descubiertas en El Colegio de México. En este sentido, Javier Garciadiego Dantan comenta que Jorge Bustamante y su grupo de trabajo empezaron a analizar ese fenómeno y luego, en 1982, fundó El Colegio de la Frontera Norte), el cual dirigió hasta 1998. Sin embargo, recalca, el origen y tratamiento acerca de los retos ante la migración fue en el Colmex.
Garciadiego agrega que la lista de las aportaciones de El Colegio de México y que le han dado un rumbo al país es inmensa. No obstante, al resumir las aportaciones señala que además de sus estudios demográficos, económicos y migratorios, “la crítica política es valiosísima”, porque muchos de los críticos son de El Colegio y su influencia en la sociedad mexicana han dado paso a la democracia.
De no contar con expertos con ese nivel de análisis y crítica política, afirma que en México la alternancia en el Distrito Federal antes del año 2000 habría sido casi imposible, al igual que cuando ganó Vicente Fox la contienda presidencial, “y eso no tiene precio”.
Garciadiego también consideró que el profesor emérito Rafael Segovia es una aportación invaluable para el país, porque ha participado en “la politización” de la sociedad mexicana a través de sus lectores.
“Hoy México es un país polifónico. Antes era monofónico, sólo había una voz, la del señor Presidente”, asevera el historiador, quien concluye que por ello es válido decir que sin las aportaciones de El Colmex “el país sería otro”.
Especialidades
- El Colmex tiene siete centros de estudio: Históricos; Lingüísticos y Literarios; de Asia y África; Económicos; Internacionales; Demográficos, Urbanos y Ambientales, y Sociológicos.
- Imparte tres licenciaturas (Relaciones internacionales, Política y Administración Pública, y Economía) , siete maestrías (Demografía, Estudios Urbanos, Economía, Estudios de Asia y África, Estudios de Género, Ciencia Política y Traducción) y siete doctorados (Historia, Estudios de Población, Literatura hispánica, Ciencia Social con especialidad en Sociología, Lingüística, Estudios Urbanos y Ambientales, y Economía).
- En 2014 se construyó el anexo de la biblioteca, con una superficie de cuatro mil metros cuadrados, la cual alcanzará para albergar colecciones y diferentes volúmenes para los próximos 30 años.
- En 2010 publicaron un diagnóstico de México en 16 volúmenes. La versión electrónica lleva 40 millones de consultas.
La primera
- El 20 de septiembre pasado, la demógrafa y socióloga Silvia Giorguli Saucedo fue designada como la nueva presidenta de El Colegio de México, para el periodo 2015-2020.
- Se convirtió así en la primera mujer en ser presidenta de la institución de estudios superiores y de investigación.
- Giorguli dijo que uno de sus retos es potenciar la investigación en medio de una época de transición digital.
- Comentó que si bien hoy es noticia que una mujer ocupe la presidencia de una institución tan reconocida, le gustaría que en 10 o 15 años fuera algo normal.
Un abuelo viajero e incansable
El viaje de Alfonso Reyes a Europa para buscar refugio luego de la muerte de su padre (el general Bernardo Reyes) fue prácticamente el origen de El Colegio de México, donde los exiliados españoles encontraron refugio en una institución de excelencia.
Así es como Alicia Reyes, nieta del poeta, ensayista y diplomático se refiere a los orígenes de esa casa de estudios, que dirigió su abuelo durante casi 20 años, de 1940 a 1958, como parte de una etapa que hoy recuerda con gran aprecio, porque gracias a la labor de Alfonso Reyes en El Colmex, ella pudo conocer a escritores e intelectuales reconocidos como Juan Rulfo, Jaime Sabines, Jorge Luis Borges y Ramón Xirau.
Ahora, en el 75 aniversario de El Colmex, la albacea de Alfonso Reyes compartió algunas remembranzas de su abuelo al frente de esa institución, ya que gracias a las amistades que Alfonso Reyes hizo en España pudo integrar un nicho de intelectuales que pusieron su conocimiento al servicio de México.
“El pueblo mexicano necesita conocer la importancia de esa institución, que en un principio se llamó La Casa de España. Mi abuelo, como siempre adoró a los españoles, aquí en México, después de que él también estuvo en exilio, trajo a gran parte de la gente de ese país”, destacó.
En entrevista con Excélsior, la también escritora y directora de La Capilla Alfonsina relató que gracias a su abuelo ella encontró el gusto por el estudio de las letras y es quien se encarga de preservar la obra de Alfonso Reyes.
Tras haber crecido entre miles de libros de todo el mundo que su abuelo tenía en casa, contó que fue “como un perrito faldero” de Alfonso Reyes, pues cada que podía optaba por estar con él y enriquecerse con los volúmenes que llegaban hasta el techo.
“La casa colindante con la capilla (Alfonsina) era la casa de mis padres, y las dos casas se comunicaban por los garajes y las terrazas, y resulta que prácticamente me la vivía de este lado, como perrito faldero del abuelito, porque me encantaba escucharlo. Muchas veces no entendía nada de lo que estaba platicando, pero a mí me gustaba escuchar”, relató.
Emocionada por revivir aquella época en la que Reyes fue el presidente de El Colegio de México, comentó que siempre le quedó la duda sobre en qué momento su abuelo dormía, porque aun a cargo de esa institución, nunca dejó de escribir, asistía a eventos culturales y además se daba tiempo para cantarle zarzuelas a su nieta.
“Yo no sé a qué hora dormía. La verdad. Y siempre me lo pregunté porque contestaba su correspondencia tempranito; ya que había contestado sus cartas se desayunaba, luego tenía que ir por ejemplo a El Colegio de México y era hasta consejero de no sé qué banco. Entonces ¿a qué hora escribía y dormía?, pues quién sabe”, contó.
Hoy, Alicia Reyes, recuerda con un toque de travesura que gracias a los miles de libros que había en la biblioteca de su abuelo pudo leer a los quince años la novela Santa de Federico Gamboa, que en aquellos tiempos no era una lectura apropiada para mujeres, y menos a esa edad.
“Yo que tenía 15 años me lo llevé a escondidas, lo leí en la noche debajo de las sábanas con linterna, porque si me han cachado, no me lo dejan leer, porque no es una lectura para una niña de 15 años”, confesó.
Al concluir que el destino del exilio permitió que Reyes trajera grandes personalidades a El Colegio de México, su nieta aseguró que fue un gran ensayista que nunca perdió la sencillez y el buen humor, porque “no fue el clásico erudito que se creía mucho”, sino un hombre “con un carácter hermoso”, a quien le debe el destino de su carrera, porque “todo lo que yo poquito o mucho pueda saber se lo debo a él”.
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