“General México lo espera” Añoran a don Porfirio

La tumba del expresidente Porfirio Díaz (1830-1915), en el cementerio parisino de Montparnasse, recibe diariamente recados de compatriotas que, en su mayoría, lo recuerdan con elogios

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CIUDAD DE MÉXICO, 25 de junio.- La tumba donde yace el cuerpo embalsamado del expresidente mexicano Porfirio Díaz Mori (1830-1915), en el cementerio parisino de Montparnasse, no sólo luce flores y banderas tricolores, sino decenas de mensajes que sus visitantes dejan a diario, sobre todo manifestando “respeto y admiración”, aunque también hay reclamos y malos deseos hacia el general.

Enterrado en el famoso panteón desde 1921, pues cuando murió en el exilio su cuerpo fue depositado primero en la Parroquia de Saint-Honoré d’Eylau, en la capital francesa, el político y militar oaxaqueño, de quien el próximo 2 de julio se conmemora su centenario luctuoso, siempre ha despertado el interés de miles de compatriotas que, en su visita a la Ciudad Luz, dedican un tiempo para acercarse a su capilla.

La sencilla cripta, en cuya puerta sólo se aprecia un águila y el nombre de Porfirio Díaz, sin más cargos honorarios, llama la atención por las decenas de papeles, poemas, fotografías, billetes, boletos del Metro (parisino y mexicano), dibujos, estampas de santos o de la Virgen de Guadalupe y pasaportes donde la gente le escribe mensajes.

María Eugenia Díaz Gastine, bisnieta de quien fue presidente de México en nueve ocasiones, entre 1876 y 1911, cuenta a Excélsior que logró recopilar unos 300 mensajes durante los 15 años que pudo acudir regularmente a la tumba de su bisabuelo, gracias a una responsabilidad internacional que tuvo.

Al ser vicepresidenta, primero (1991-1996), y presidenta después (1996-2006), de la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas, la pedagoga acudía a barrer y limpiar la tumba de Díaz y recogía los recados que encontraba. “Claro que la mayor parte del tiempo, los encargados del panteón han tirado los papeles. Imagínese cuántos han dejado”.

Pero gracias al tiempo en que pudo estar al pendiente, la catedrática de la Normal Instituto Pedagógico Anglo-Español encontró “un verdadero tesoro” que le permitió a la familia del héroe de la Segunda Intervención Francesa en México descubrir qué opinan de él los mexicanos de hoy en día.

“Los limpié, archivé y clasifiqué, por respeto a quienes los escribieron. Creo que una persona que va a París, toma el Metro, busca la tumba y deja un mensaje, es que quiere que lo lean.

“Es impresionante ver cómo la gente lo recuerda y le sigue teniendo confianza. El 97 por ciento de los recados lo alaban, le expresan respeto y admiración, y sólo el 3 por ciento lo critican”, detalla.

Así, a la tumba que recibe con un grabado en cerámica que reza: “Para un héroe olvidado, de un mexicano agradecido. General, México lo espera”, hecho por el jalisciense José de Jesús Velázquez apenas el año pasado, han llegado personas de ciudades como Morelia, Ensenada, Veracruz, el Distrito Federal, Colima, Tijuana, Oaxaca, Guasave (Sinaloa) y Salamanca, entre otras.

La mayoría de los mensajes son una oda “al soldado, al caudillo, al presidente, al padre de la Patria, al héroe que se nos quitó o al fundador del México moderno”.

Los mensajes

“Nos sentimos profundamente honrados de venir de nuestra amada patria a visitar tu tumba. No pienses que has quedado en el olvido en estas lejanas tierras, ya que nosotros los mexicanos te llevamos en el corazón...”, así comienza la carta de una cuartilla firmada por la familia Téllez Vázquez, el 3 de abril de 2004.

Otro recado redactado en 2005 por Juan José González reza: “México lo recuerda siempre en las escuelas, en la historia mexicana. Fue el presidente más querido, la persona que quiso un México mejor. Le prometo una cosa: que si yo llego a ser presidente de México, voy a venir por usted y ponerlo en México, donde toda la gente y todos los mexicanos lo tengan cerca…”.

También hay escritos apasionados: “Ojalá volviera para que sacara a la chingada a los pinches gringos de nuestro país. Ya sé que usted los trajo. ¡Por eso! Se le olvidó llevárselos consigo. En fin, ya quisieran mucho políticos mexicanos ser tan chingón y cabrón como usted. Saludos”, de Alex Chávez Rodríguez, 9 junio de 2001.

Además, felicitan a don Porfirio el día de su cumpleaños. En un billete de cien pesos se lee: “Señor presidente, su México necesita hombres como usted, con visión de futuro. La historia le dará la razón. Don Porfirio, feliz cumpleaños. Este 15 de septiembre recordamos la labor que hizo por México”.

Pero otros lo critican, como lo comprueba esta carta que dejó una familia mexicana, “zapatista, por supuesto”, el 19 de julio de 2002. “Falso. Ningún pueblo quiere, admira o respeta a un dictador que lo oprimió durante 36 años. ¡Qué bien que te hayas muerto en otro país, porque así por lo menos nos libramos de tus gusanos y podredumbre! ¡Ojalá nunca regreses a México! No lo mereces. Ahí sólo caben Villa y Zapata…”

Y en una tarjeta pequeña, sin firma ni fecha, se apunta: “Egoísta. Vende patrias. Francisco I. Madero estaba más preparado que tú para gobernar”.

María Eugenia Díaz explica que su esposo armó una carpeta en la que clasificó los mensajes a su bisabuelo según el contenido: los que estaban en contra, los que le reclamaban algo, los que lo admiraban como militar, presidente o persona, los escritos por jóvenes.

Confiesa que han pensado, pero en un largo plazo, hacer un libro que reúna los textos hallados en la tumba del prócer. “Por lo pronto, sólo los disfrutamos como familia y nos queda la satisfacción de que aún es un personaje con el que los mexicanos desean entablar una especie de diálogo, le tienen confianza y ven con buenos ojos que sus restos sean repatriados”.

Esto consta en el mensaje que Arturo Parra Santoyo dejó para los descendientes. “Hagan lo posible y lo imposible por llevar los restos de don Porfirio a su tierra mexicana. Encontrarán mucha gente, como yo, que los apoyaremos”.

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