Ganan plaza docente, pero no son maestros
El estudio (Mal) Gasto Educativo, de Mexicanos Primero, da cuenta de las anomalías administrativas de la CETEG para ganar espacios en Guerrero

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de febrero.- La Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) incurre en malas prácticas administrativas con tal de otorgar más plazas a personas que ni siquiera son profesores, lo cual ha generado que se pierdan año con año millones de pesos en sueldos de personas que ni siquiera están vinculadas a la formación de los alumnos de educación básica.
Paradójicamente la entidad es ejemplo del abandono y rezago educativo, pues sólo seis de diez niños de una misma generación llegan a sexto de primaria; es decir, que los otro cuatro alumnos la abandonan en el transcurso de cinco años, lo cual revela que el gasto educativo que se hace en esa entidad se va en salarios en vez de que se aplique para que sus estudiantes permanezcan en la escuela y logren concluirla.
El estudio (Mal) Gasto Educativo, que hizo Mexicanos Primero detectó mediante entrevistas confidenciales que la CETEG presiona al gobierno de Guerrero, a través de movilizaciones y activismo político para que éste les ceda plazas magisteriales, lo cual repercute en el gasto que se le destina a la educación.
“La virulenta presión que hace la sección sindical, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, al gobierno estatal, ocasiona que acepte demandas que se traducen en malas prácticas administrativas, pues además de la venta y herencia de plazas, y de la colocación de funcionarios intermedios en las estructuras administrativas, al sindicato se le ha permitido fraccionar plazas vacantes”, revela la investigación de dicha organización civil.
Es así como la CNTE, al igual que en Oaxaca, ha incurrido en acciones que laceran la educación de los niños, a pesar de que los alumnos terminan con niveles de aprendizaje bajos, pues lo que ha demostrado la Coordinadora es que su principal objetivo es el manejo de plazas.
“Una plaza autorizada de jornada completa se fracciona por horas, o en dos o tres plazas con salarios muy bajos, recurriendo a categorías de bajo pago que son anacrónicas en la actualidad, como ‘bachiller docente’, pero que el estado acepta como parte de su catálogo, para justificar los pagos”, indica el estudio en el que se abordan los vicios y malos manejos del dinero asignado a la educación del país.
Con el tiempo, detalla la investigación, esos docentes que entraron con bajos sueldos buscan incrementar sus salarios y categorías, lo cual desde hace más de 20 años ha ocasionado “una carga presupuestaria” que deja con déficit al gobierno del estado, porque cada año se necesitan más recursos para el pago de esos sueldos.
De hecho, documentos obtenidos por la misma asociación civil indican que a través de la mediación de la SEP, la Secretaría de Hacienda ha transferido dinero al gobierno de la entidad para aliviar la crisis presupuestaria ocasionada por tener que cumplir con esos pagos a maestros y trabajadores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero.
Ejemplo de ello, fue que en 2012 se detectó que el gobierno federal transfirió al estado mil millones de pesos etiquetados como “apoyo extraordinario”, a fin de pagar prestaciones económicas que los profesores negociaron con el estado y éste no tuvo la solvencia económica para pagarlos.
Debido a que el presupuesto en esa entidad se va en el pago a un número cada vez mayor de docentes, “las consecuencias son devastadoras”, porque no impacta en mejor aprendizaje ni escuelas con las condiciones mínimas para ofrecer una educación adecuada para los estudiantes.
Ello ha llevado al extremo de que en algunas secundarias de la capital de la entidad “pidan a las familias de los estudiantes de nuevo ingreso que compren por su cuenta el mesabanco de sus hijos, pues no se cuenta con dotación suficiente de ese recurso tan elemental.
Por tanto, concluye el estudio, “Guerrero ilustra con trazos agudos el Malgasto. Su lógica no la determina el derecho de los niños a aprender, sino que prevalece la lucha de los adultos por distribuirse beneficios económicos”, que disminuyen las posibilidades para que los alumnos tengan mejores escuelas y maestros más comprometidos con su aprendizaje.
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