Rinden homenaje a veteranos deportados

Estadunidenses reconocen, en una ceremonia en la frontera, a sus excompañeros expulsados de Estados Unidos

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IMPERIAL BEACH,  Calif. 10 de noviembre.— Una guardia de honor de la 82 brigada helitransportada del ejército estadunidense reconoció ayer en una ceremonia en la barda fronteriza, a sus compañeros que han sido deportados a Tijuana.

Impedidos por la Patrulla Fronteriza de llegar armados o realizar disparos en la frontera, el pelotón realizó en California a unos metros de México, la ceremonia de honor.

 En Tijuana los soldados Héctor Barajas y Fabián Rebolledo, ambos veteranos de la misma brigada, aceptaron la bandera que simbólicamente les ofrecieron los militares desde Estados Unidos.

 “Independientemente de por qué los deportaron, pelearon por este país y ellos y sus familias merecen tener beneficios”, dijo a Excélsior el veterano Alfonso Calderón, un médico que participó en la guerra en Vietnam, es nieto del general Doroteo Arango (Francisco Villa) y miembro de la guardia que honró a los

deportados.

 La ceremonia se realizó en Imperial Beach, donde California se une con el Pacífico y con México, se llevó a cabo en previsión de que el próximo martes es el Día de los Veteranos de guerras estadunidenses.

 Los soldados macharon con la bandera estadunidense y la de su batallón. Sólo recorrieron entre la primera y la segunda bardas paralelas. Al final, la corneta entonó el toque de duelo, en memoria del soldado Héctor Manuel Barrios, excombatiente en Vietnam que murió por enfermedad este año en Tijuana, sin recibir ninguna ayuda del gobierno estadunidense.

 El soldado Rebolledo, nacido en Morelos, peleó en Kosovo. Fue deportado porque depositó un cheque sin fondos que ni siquiera era suyo, se lo pagaron por un trabajo como jornalero.

 “La verdad, me siento muy honrado”, dijo Rebolledo a este diario a través de la barda metálica.

 “Me da mucho gusto que aunque algunas autoridades piensen que lo único que merecemos es ser deportados, nuestros compañeros en armas nos reconozcan. Eso es lo que dice el ejército: nunca abandonar a un soldado.”

 El médico Calderón, exmiembro de las fuerzas especiales, opinó que esa comprensión es normal entre soldados mexicanos. Explicó que, por ejemplo, 90 por ciento de militares de la Asociación de Veteranos de la 82 Helitransportada en San Diego “somos mexicanos; no mexicanos por descendencia sino nacidos en México, inmigrantes”, como eran los soldados deportados.

 El capitán de la guardia de honor, Alfredo González, destacó que esta es la primera vez que los veteranos estadunidenses reconocen a sus compañeros veteranos expulsados de Estados Unidos.

 “Para nosotros son nuestros compañeros o nuestros hermanos en armas. Cuando vamos al frente en sus uniformes no dice ‘este soldado no es un ciudadano estadunidense’, sus uniformes son iguales a los que llevamos nosotros”, dijo González.

El soldado Barajas es fundador de una asociación nacional de veteranos de guerra que han sido deportados, y explicó que aunque es difícil saber cuántos han sido expulsados a México, “la cifra anda en los  miles”.

En el año 1996 se amplió la lista de delitos que son causa de deportación, a través de la ley federal de Estados Unidos conocida como Illegal Immigration Reform and Immigrant Responsibility Act of  1996.

Dicha legislación señala que los no ciudadanos que cometen delitos pierden su derecho a permanecer en territorio norteamericano a pesar de haber servido a esa nación en conflictos

bélicos y ser residentes permanentes; según estimaciones de ONGs, desde 1996 se habrían reportado a más de 30 mil.

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