Mujeres destacadas se suben a escena y condenan violencia
Funcionarias y políticas contaron relatos de mujeres asesinadas en México y otros países
CIUDAD DE MÉXICO, 9 de noviembre.- “Ciudad Juárez es un bosque de cruces... Cerca de cinco mil... Es un récord mundial”, contó en su monólogo la ministra Olga Sánchez Cordero, en su papel de la poeta Susana La Fuente, quien alguna vez acuñó el reclamo de “¡Ni una más!”, pero terminó siendo la víctima número uno del 2012 en esa frontera.
Reseñó cómo intereses económicos han pretendido invisibilizar la exterminación de niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres maduras en un punto de la República donde el trabajo femenino vale tan poco como sus vidas. “Menos que un kilo de papas”, porque “el Estado no tiene tiempo para ellas, menos la policía”.
En la reconstrucción del drama mexicano, la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recordó que en Juárez las víctimas han ido de los 15 a los 40 años y recupera el caso de Marisela Escobedo, asesinada durante sus protestas en reclamo de justicia porque Chihuahua había dejado libre al presunto homicida de su hija.
Ése es el relato nacional de la puesta en escena Historias de Muerte, un proyecto teatral sobre feminicidios sufridos en diferentes latitudes y que este sábado protagonizaron en el Palacio de Bellas Artes 15 destacadas mujeres de la vida pública.
El recuento inició con otra integrante del Poder Judicial, la magistrada María del Carmen Alanís, quien personifica a Fortunata, una quinceañera que muere golpeada después de un rito de iniciación.
“Me desangré... Es mejor quedarse niña para siempre”, relató la expresidenta del Tribunal Electoral, quien expuso por qué hay que hablar de la silenciada violencia de género, frente a la cual, dijo, casi toda la sociedad ha jugado un rol pasivo, bajo la consideración de que es un asunto privado.
“Debemos tener claro que la violencia contra las mujeres lastima a quien la sufre, denigra a quien la ejerce y disminuye a la sociedad en su conjunto. Cuatro de cada 10 mujeres han sido humilladas, menospreciadas, encerradas, amenazadas, vigiladas. Y no por el crimen organizado, sino por su pareja. A dos de cada 10 les han prohibido trabajar o estudiar o han sido despojadas o reconvenidas. Al 14% su pareja las ha golpeado, amarrado, pateado, tratato de ahorcar o agredido con un arma”, enumeró la magistrada Alanis.
Preparada para conmemorar el Día Internacional para Prevenir la Violencia contra la Mujer y el 20 aniversario de la Convención de Belém do Pará, la obra va del Central Park de Nueva York —cuando Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social, encarna a una joven corredora de 17 años que fue asesinada por su violador— a la China, donde se obliga a las parejas a deshacerse de las niñas desde antes de su nacimiento, tragedia que a lo largo del tiempo ha tomado diferentes expresiones y que cuenta la titular de Indesol, Angélica Luna Parra.
Organizado por la SCJN, el Consejo de la Judicatura y el Tribunal Electoral, el encuentro uniformó de negro y zapatos y atuendos en rojo a las 15 actrices de ocasión, quienes leyeron los textos de Serena Dandini y Maura Misiti, monólogos que reconstruyen hechos reales en voz de sus víctimas, y que ya fueron presentados en la sede de la ONU, en Estados Unidos, Francia y Suiza.
Se llevan el aplauso
La versión mexicana contó ayer con la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, Lorena Cruz Sánchez, quien se llevó las palmas de la jornada por la estremecedora interpretación de una asesinada en su séptimo mes de embarazo.
“El monstruo vivía en nuestra casa y nunca nos dimos cuenta... Viendo el futbol, fumando. Una vez me tiró una silla en la cabeza. Así son los hombres. Se enojan. Es su naturaleza. Mi esposo tampoco se dio cuenta que vivía un monstruo dentro de él. El policía tampoco se dio cuenta cuando me encontró con la cara morada por los golpes y le dije que me había caído de las escaleras. Él me dijo que no lo hiciera enojar, pero mi esposo siempre estaba tan agitado”, recapituló la funcionaria, cuyo personaje dio cuenta de cómo nuestras sociedades disculpan a los hombres violentos.
“Me pegó con un palo en la cabeza y luego me quemó. No teníamos un monstruo en la casa. Sólo tenía mal genio. Al niño le hubiera llamado Víctor, como su abuelo”, remató la víctima que actuó Cruz Sánchez.
Historias que conmueven
Otra funcionaria federal que conmovió al público con la actuación de su lectura fue Lía Limón, subsecretaria de Derechos Humanos de la Segob, quien también reconstruyó a una asesinada por su esposo y evoca la formación cultural que atribuye a las mujeres la tarea de atender a sus cónyuges como quien paga los servicios de un hotel cinco estrellas. Pero también refirió cómo los centros de violencia son presupuestalmente castigados.
“Me ahorcó (…) Siempre estaba limpio y se cambiaba de camisa dos veces al día (...) Me decía, si cambias las cerraduras te mato y de todas maneras me mató. No quiso volver a vivir con su mamá, aunque le planchaba las camisas mejor que yo”, describió.
En todos los casos, las mujeres narran cómo murieron, casi siempre en manos de su pareja. Fue el caso de la alta ejecutiva que encarnó la diputada del PRD Malú Mícher, presidenta de la Comisión de Equidad.
Su monólogo reconstruye la situación de una mujer que recibe mayores ingresos que su cónyuge, situación que alterna la relación hasta el deterioro: “Tenía miedo de contarle que me habían ascendido y que se sintiera humillado”, recreó el personaje de la legisladora, quien ofrece detalles de cómo el sarcasmo y el golpeteo a la autoestima antecedieron al asesinato.
La exgobernadora de Zacatecas y diputada federal del PRD, Amalia García Medina, también formó parte del elenco con el testimonio de la prostitución en Asia, donde las jóvenes casi adolescentes toman píldoras de vaca para embarnecer sus cuerpos, una medida que tarde o temprano deteriora su salud. “A los viejitos les gusta así, aunque después ya ni siquiera el peor prostíbulo te contrata”, compartió en su monólogo la perredista.
De los feminicidios a cargo de los fundamentalistas islámicos habló la diputada oaxaqueña del PAN Eufrosina Cruz, al asumir el papel de una joven que viajaría de Afganistán a la India para estudiar leyes, pero antes se topa con ellos: “Los talibanes prefieren matarnos antes de que podamos graduarnos. Yo me quedaré como capullo para siempre”, contó.
Activistas también acuden
Con un recorte alusivo a los 43 normalistas de Ayotzinapa, Luz Estela Castro Rodríguez, del Movimiento de Mujeres de Chihuahua y coordinadora general del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, llevó el testimonio de las mujeres vejadas en los enfrentamientos armados: “A los hombres los matan a golpes y a nosotros nos violan. No es nada personal. Eres parte del botín de guerra”.
Historias de Muerte contó con la cantante de hip hop y conductora de televisión Ximbo, quien hizo el montaje de la violencia en las nuevas generaciones y que se trasluce en el trato que la pareja se da a través de las redes sociales.
La académica, excomisionada del IFAI e integrante de la Asamblea Consultiva del Conapred, Jacqueline Peschard, tomó el personaje que recrea la frialdad de los feminicidios y a lo largo de cómo se fraguó su asesinato reitera la confirmación: “Necesitas mucha fuerza para matar a alguien con un cúter”.
La pesadilla de quien descubre desde la Luna de Miel el acoso del que será destinataria hasta quedar en el aislamiento familiar, laboral y social, corrió a cargo de la senadora del PRI Lucero Saldaña, y la tendencia de que las víctimas son avisadas por su victimario, quien hace saber de sus intenciones a todos los que rodean a la asesinada, la llevó Carmen Moreno Toscano, secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), cuyo monólogo reiteraba la frase: “A todos les dijo que me iba a matar”.
La secretaria general del PRI, Ivonne Ortega, compartió el relato Un hombre fuerte dando detalles de los homicidios que se fraguaron en la intimidad, en una pretendida diversión sexual caracterizada por la violencia masculina: “Él llevó las cosas demasiado lejos y nunca paró... La violencia hace daño, más cuando la confundes con el amor (…) Una pareja violenta nunca te llevará por la vida. Te llevará al hospital”, advirtió el personaje de la exgobernadora de Yucatán.
Escritos
Las actrices de ocasión usaron su energía para hacer una lectura dramatizada de historias de feminicidios:
- Las historias que cuentan las mujeres narran la muerte de mujeres en diferentes partes del mundo.
- Las participantes salen vestidas de negro y rojo para realizar sus lecturas que están escritas en primera persona, desde la voz de las diferentes víctimas de la violencia de género a manos a veces de sus propias parejas.
- En los diferentes relatos, se describe la problemática de la violencia en contra de las mujeres en todo el mundo.
- En la versión mexicana participaron 15 mujeres de la vida pública nacional.
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