Exhiben abusos contra salvadoreños en México
En entrevista, Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador, habló sobre las causas de la migración y los esfuerzos de su gobierno para frenarla

SAN SALVADOR, 18 de septiembre.— El gobierno de El Salvador difunde las agresiones que sufren sus connacionales al pasar por México por parte de narcotraficantes y autoridades para desalentar la migración a Estados Unidos, reconoció el presidente Salvador Sánchez Cerén.
Entrevistado por Excélsior y Grupo Imagen Multimedia, destacó que es una realidad que grupos del narcotráfico capturan a indocumentados y los obligan a realizar actos delictivos, así como las violaciones que sufren niños migrantes en territorio mexicano.
“Toda esa realidad la estamos dando a conocer en El Salvador para sensibilizar al país de que no se puede arriesgar a nadie.”
El mandatario centroamericano se pronunció porque los representantes salvadoreños puedan trabajar en México para defender los derechos humanos de los indocumentados durante su travesía a Estados Unidos.
En una conversación, el presidente Salvador Sánchez recordó su militancia como guerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la evolución de ese movimiento al partido político que actualmente gobierna en ese país.
Expuso también su convicción de que se puede establecer una economía de mercado que genere, tanto ganancias como beneficios sociales y distribución de la riqueza, sin que ello traicione a la izquierda ni su interés de trabajar por las mayorías.
De hablar pausado, Sánchez Cerén explicó lo que hace su gobierno para combatir la pobreza, de su preocupación por la migración y sus propuestas para solución esos problemas.
El tránsito a la democracia
—Gracias por recibir a Excélsior y a Grupo Imagen Multimedia en la Casa Presidencial de San Salvador.
—Bienvenido, no sólo a la casa presidencial, sino a El Salvador.
—Muchas gracias señor Presidente. Hace 25 años el FMLN estaba preparando la ofensiva final en San Salvador, y yo quisiera preguntarle, 25 años después, y después de haber tenido ya un gobierno, y usted haber cumplido 100 días en su periodo, ¿en aquel tiempo era lo que usted esperaba, gobernar su país, o qué se imaginaba?
—Nosotros, los que decidimos en ese tiempo iniciar una lucha, una lucha libertaria, porque nuestras aspiraciones eran terminar con un gobierno autoritario e iniciar un proceso de construcción democrática.
Firmamos los acuerdos de paz en Chapultepec, México. Para nosotros, México es parte de nuestra historia, porque no sólo eso, México, allá en 1981, en agosto, creo que el 28 de agosto, reconoció a las fuerzas salvadoreñas como una fuerza que era indispensable para buscar una solución política en El Salvador.
“Por eso México, para nosotros, tiene una razón importante y siempre el comprender que nuestra razón era una razón de buscar, por todas las vías, construir un proceso de cambio democrático en el país y terminar con los gobiernos autoritarios.
“Desde ese punto de vista, el hecho de que firmamos los acuerdos de paz se inició una fase de transición, de cumplimiento del acuerdo de paz, que esa fase de cumplimiento de los acuerdos de paz generaron instituciones más fuertes, y encontrarme hoy en día con instituciones más fuertes, con instituciones que tienen independencia, que actúan, que hay un equilibrio de poder entre el Ejecutivo, el Sistema Judicial y el Poder Legislativo, en ese sentido, pues nuestra aspiración era esa.
“Sólo que nosotros no aspirábamos a ser los gobernantes; entonces, lo que aspirábamos era a que hubiera una transición y que se comenzara a construir un gobierno democrático. Necesariamente nosotros transformamos nuestra estructura militar en una estructura política, y nos convertimos en partido político, y como todo partido, pues su aspiración es llegar a gobernar.
“Entonces, también trabajamos por gobernar... en 2009 tomamos el gobierno por la vía electoral, el pueblo nos dio la mayoría de votos. Mauricio Funes, que no era un miembro del Frente Farabundo, se constituyó en el primer presidente de un gobierno del FMLN, y a partir de 2014 el pueblo decide también que continuara y yo asumí el cargo.
“Tú me preguntas: ¿yo aspiraba? No. Yo aspiraba a que el país transitara hacia una vía democrática, hacia un proceso de consolidación democrático, pero he considerado, y considero también, que no se puede desarrollar una nación, no se pueden tener relaciones amplias, abiertas con todo el mundo si no estaba fundamentada en un país verdaderamente democrático, y ahora estoy acá, con esa responsabilidad de transitar en estos 100 días, en ese proceso democrático.
“Y para transitar en ese proceso democrático es importante la gobernabilidad, y la gobernabilidad tiene que ver con que todas las fuerzas políticas, la población, pues que tenga espacios para ejercer sus derechos; en ese sentido, nosotros en estos 100 días hemos hecho uso, mucho, del mecanismo del diálogo, del entendimiento, de tratar de construir acuerdos y en gran medida, eso ha permitido una gobernabilidad que, como en toda democracia, también hay una oposición, que tiene un pensamiento crítico hacia el gobierno.
“Y es el libre juego en una idea, en una sociedad plural. Entonces, en ese sentido, estamos construyendo una democracia en el país y desde ese punto de vista, aunque yo no aspiraba a ser Presidente desde que iniciamos ese conflicto, puedo decir que aspiraba a ser constructor de un país nuevo en El Salvador.”
—Hace 25 años aún no caía el Muro de Berlín y había otra concepción de la izquierda, del papel de la izquierda. ¿Qué es hoy señor Presidente ser de izquierda, qué es la izquierda hoy y cuál es papel de la izquierda que gobierna en un país como El Salvador de una economía de mercado?
—Un partido político tiene sus bases, tiene sus ideas, y tiene principios, y tiene sus bases de pensamiento que se pueden expresar en un sistema de ideas; o sea, tiene una posición ideológica. Es decir, todos los partidos, aun un partido de centro-izquierda tiene un pensamiento, tiene un fundamento ideológico y los partidos que se identifican como derecha también tienen fundamento ideológico.
“Entonces esos fundamentos ideológicos también están siendo parte de una realidad del mundo, o sea, porque si ese pensamiento ideológico queda atrasado a una visión de desarrollo al mundo, entonces se vuelve un pensamiento de dogmas y de enunciados y no conecta con el sentimiento de la población; entonces, por lo tanto, creo que esta izquierda, es una izquierda que ha ido adecuado su pensamiento a las nuevas realidades, por eso digo somos una izquierda moderna , somos una izquierda pensante, somos una izquierda abierta al mundo, a tener relaciones con todo el mundo, pero además también somos una izquierda que nos debemos a la población y que para nosotros el espacio de abrir mecanismos de participación del ciudadano, es expresar ese pensamiento de izquierda.
“Ahora en este momento ¿qué es ser de izquierda? Es ser un gobierno dialogante, gobernar para toda la población, tratar de entender los problemas y darle respuesta a la población, pero no sólo hacer participar al ciudadano porque el ciudadanos tiene también derechos, debe cumplir con sus derechos, pero también tiene el derecho a participar, tiene que haber espacio de participación. Y en este marco, la visión económica está fundamentada en que por siglos ha existido el mercado del mundo.
“El mercado no está opuesto en ningún momento a que un partido de izquierda se cierre o quiera anularlo ¿porqué? porque es una dinámica de la historia de la sociedad, o sea lo que tenemos que hacer es que ese mercado tenga también como centro no sólo la acumulación de riqueza, sino también tenga como centro buscar el bienestar de las personas, porque un mercado que no responde al interés de las personas y lo que busca es la acumulación, es un mercado que genera desigualdades, es un mercado que genera pobreza, es un mercado que genera acumulación de riqueza en pocas manos.
“Es un mercado injusto y nosotros lo que buscamos es un mercado libre, un mercado abierto, pero también un mercado que también conecte con el sentimiento de la gente.”
—¿Se puede eso Presidente, se puede combatir la desigualdad que es un tema de América Latina muy importante en el contexto de una economía de mercado?
—Nosotros estamos en el marco de una economía de mercado con esas características que te digo, un mercado inclusivo, un mercado donde hay libre empresa, pero con sensibilidad social y responsabilidad social.
“Para mí el tema del mercado tiene que ver más que todo en el sentido de que el mercado debe de generar acumulación, distribución de esa acumulación pero también ese mercado tiene que generar las condiciones para que pueda existir una relación exacta entre el desarrollo social y el desarrollo económico.
“Si hay desarrollo social y si hay desarrollo económico, pues el desarrollo es sustentable en el tiempo, pero si sólo hay un desarrollo social sin que exista desarrollo económico, ese mercado, esa economía y ese desarrollo social no es sustentable, porque no tiene los recursos para generar mayor inclusión; pero también sucede lo otro, así es el mercado, es sólo un mercado de acumulación de riqueza y se olvida de que el desarrollo social tiene también un gran componente social, el desarrollo económico tienen un alto componente social, pues también es un fracaso.
“Entonces nosotros el mecanismo, la fórmula que estamos tratando de construir es que hemos avanzado en una transformación social, se han disminuido los niveles de pobreza, no hay una política de exclusión, pero también eso necesita los recursos y los recursos los tiene que producir también el Estado, no sólo el Estado, sino el mercado, entonces también el desarrollo económico es importantísimo para lograr eso que tu planteas, sí es posible que el desarrollo social se pueda realizar en un mercado.”
—Presidente, se pasó en poco más de dos décadas de la realidad de la violencia de la guerra, a la violencia criminal en Centroamérica. La Universidad Centroamericana acaba de sacar datos de que el número de muertos en la guerra en El Salvador, 75 mil, es aproximadamente el mismo de los que han muerto por la violencia criminal de 1992 a la fecha. ¿Cómo se dio eso?, ¿Por qué pasamos de una violencia a otra violencia?
—Mira, creo que la humanidad tiene nuevos retos, porque el fenómeno de la violencia no es sólo de la región, no es sólo de El Salvador, es mundial. El asunto es que en El Salvador tiene niveles que sobrepasan la media y están en el límite de la intolerancia, es el fenómeno de El Salvador, pero yo creo que el mundo está también amenazado por el tema de la violencia, y tú sabes que el tema de la violencia tiene muchas causas; es decir, la desigualdad, la falta de oportunidades, la exclusión de sectores, el hecho de que no existan las posibilidades de oportunidades para todos, los problema estructurales, sociales y económicos. Hay muchas causas de este fenómeno y cuando hay muchas causas, no se atacan esas causas, entonces, el problema se multiplica.
“Cuando se tiene una política para responder sólo represivamente al fenómeno de la violencia, éste se multiplica. Para nosotros la experiencia es que tiene que hacerse una política integral para enfrentar el fenómeno de la violencia.
“Pero es un fenómeno multicausal, no es un fenómeno que tiene que ver con la guerra porque antes de la guerra ya existía migración aquí en El Salvador. La migración tiene que ver con problemas de personas que buscan el exterior, entonces el fenómeno de la violencia genera otros fenómenos, pero en el caso de El Salvador el fenómeno se ha convertido en un fenómeno social y tiene ahora un movimiento que se expresa en pandillas y éstas tienen que ver con la falta de oportunidades para ellos, el tema de migración incide en el tema de la violencia.
“Incide en el tema de la violencia también la falta de empleo, la falta de educación; y también influye en la violencia, el crimen organizado y de menor medida el tema del movimiento del narcotráfico en la región.”
“No pactamos con las pandillas”
—En cuanto a las soluciones, se ha planteado desde soluciones de largo plazo, que tienen que ver con el desarrollo económico con ir elevando el nivel de vida de la gente, hasta las medidas coercitivas.
En el caso de El Salvador se intentó pactar, entiendo, lograr acuerdos entre bandas que eran generadoras de violencia ¿Esto cómo ha funcionado, qué tanto sirve tratar de poner de acuerdo con los grupos criminales o los grupos delincuenciales o las pandillas que provocan la violencia?
—Fue un acuerdo entre pandillas, no fue un compromiso del gobierno, sino que el gobierno lo que hizo fue facilitar a las personas que habían ellos determinado como actores de intermediación, actuaran.
“En ese sentido, hubo una disminución del fenómeno de los homicidios, pero no desaparecieron todas las formas de delincuencia, sino que se disminuyó el homicidio pero continuaron las extorsiones.
“En ese sentido, esa experiencia debe de ser más un fenómeno de una política más integral. Nosotros es una experiencia que nos estamos aplicando en este momento, una experiencia que no la podemos ignorar porque dio algunos resultados, pero ahora no es eso lo que rige nuestra visión de cómo enfrentar el fenómeno de la violencia en el país, sino que es a través de una política de seguridad, de justicia y de convivencia que permita abrir oportunidades, que permita generar condiciones en las que esos sectores puedan rescatar su vivencia en la comunidad, y aplicar a aquellos sectores que son personas que ya cometieron delitos y que están en los niveles de delincuencia, una política más firme, más investigativa, más de inteligencia para saber dar los golpes donde hay que darlos.
“Pero sí hay que tener una política de atención a las personas privadas de la libertad, sí hay que tener una política para las víctimas y los testigos, sí hay que tener una política para atender las comunidades y mejorar sus niveles de educación, mejorar sus niveles de salud, mejorar sus niveles de emprendedurismo, abrir oportunidades de empleo, generar dinámicas de deporte y del arte. Es decir, es una visión integral la que ahora estamos poniendo en marcha.”
—De acuerdo con la policía forense en este año ha habido aproximadamente 11 asesinatos diarios en El Salvador. El Salvador está en el cuarto lugar mundial con 41 por cada 100 mil, usted conoce las cifras, ¿dónde quisiera llegar al final de su periodo?; es decir, ¿tiene usted una cifra, una meta para reducir el número de homicidios en el país?
—Nosotros estamos trabajando por mantener un estándar de que ya no aumenten los homicidios, logrado eso nosotros pasamos a un proceso de disminución de la violencia.
“Yo lo que quisiera es llegar a cero homicidios, pero si lo que nosotros buscamos es que la tranquilidad a la población sea el denominador común, que las familias puedan caminar por las calles, donde hay más violencia, porque también quisiera decir que tenemos municipios violentos, pero tenemos municipios donde no existe violencia, hay tranquilidad, hay paz, la gente puede convivir, la gente puede tener su vida activa y si hay lugares más críticos.
“Tenemos un mapa de riesgo delincuencial y así también actuamos de esa forma, pero nosotros lo que buscamos es disminuir y combatir todo lo que es delincuencia y homicidio y todo lo que tiene que ver con extorsiones, porque los homicidios y las extorsiones son los dos delitos que causan más daño y golpean más a la población.
“Estamos trabajando por estabilizar porque ya no aumente, pero también comenzar a disminuir y al terminar el periodo lo que nosotros queremos es recatar una vivencia en la población, que las comunidades puedan convivir más, que las comunidades puedan desarrollar sus vidas en mejores ambientes y en eso estamos trabajando y en eso tenemos ya en marcha la implementación de esta política de seguridad y convivencia ciudadana.”
—Dice Héctor Silva, investigador de la American University de Washington, que las instituciones en El Salvador, que los partidos políticos han sido totalmente penetrados por el narcotráfico, ¿usted coincide?
—Es un fenómeno que existe en todas las sociedades donde no solamente existe el tema del crimen, sino que existe el narcotráfico. El narcotráfico tiene sus instancias, sus poderes, aquí ya se dieron casos de diputados a los que se les han tenido que hacer juicios, se les ha quitado el fuero, y muchos de ellos han sido comprobados, pero éste no es un fenómeno generalizado, no es un fenómeno que ha carcomido todas las instituciones y que por lo tanto las instituciones no ejercen sus responsabilidades constitucionales, las instituciones ejercen sus responsabilidades constitucionales y aquellas personas que son investigadas son castigadas y son llevadas a la cárcel.
“Es un fenómeno todavía marginal, no es un fenómeno de descomposición de las instituciones del Estado, es un sector que tiene que ver primero con ciertos niveles de corrupción, por eso para nosotros el que se haya ya puesto en marcha una ley que tiene que ver con ley de acceso a la información, eso permite que todos los funcionarios tengan que responder a las demandas de la población para dar a conocer sus bienes.
“Además, este gobierno practica la austeridad en el gasto, o sea la austeridad y la transparencia son políticas que permiten enfrentar a ese fenómeno.”
—El tema de los menores migrantes no acompañados ha estado muy presente en los medios en los últimos meses, quisiera preguntarle su opinión sobre los orígenes de este fenómeno, también ¿cómo se está enfrentando regionalmente, cómo van los acuerdos con México, qué opinión tiene sobre el tema?
—Creo que el fenómeno de los niños, niñas y adolescentes no acompañados que han viajado hacia Estados Unidos y su incremento es algo que tiene que ver no sólo con El Salvador, sino con los países que nosotros llamamos del Triángulo del Norte —Honduras, Guatemala y El Salvador— y tiene muchas causas.
“Una de esas causas es que muchas madres y padres han tenido que migrar y, en ese sentido, los niños quedan con familiares con otras personas y los menores buscan reunificación, pero también tiene que ver con el fenómeno de acoso de pandillas, tiene que ver con el problema de falta de oportunidades.
“Por esa razón nosotros consideramos que es un fenómeno que hay que verse, desde el punto de vista de los derechos humanos. Es decir, en ese sentido, los que tienen que insistir, si nosotros insistimos a partir de esa visión, primero que hay que garantizar el interés superior del niño, tiene que garantizarse un buen trato en los países que son de tránsito y en los países que son de destino.
“Y debe existir también compromiso de los países para erradicar el fenómeno, pero como es un fenómeno regional, en el cual no sólo tienen que ver los países que originan el conflicto o los países que originan el fenómeno de la migración, sino tiene que ver también con los países de tránsito y tiene que ver con los países de destino. Entonces nosotros queremos que el fenómeno también tiene que encontrarse en la búsqueda de resolver las raíces del fenómeno apostando a la búsqueda de recursos para el desarrollo económico y el desarrollo social de estos países.
“Y una política más afectiva para combatir a los grupos delincuenciales que se enriquecen con el tráfico de niños y niñas y personas, en ese sentido también debe de existir un compromiso de primero concientizar el país, sensibilizar sobre el riesgo que tienen los adolescentes en todo el trayecto, y además que no se pueden permitir que los padres de familia o la familia arriesgue a los niños y a los adolescentes.
“Los tres países hemos trabajado con una visión común, hemos trabajado mucho con México y Estados Unidos. Con México tenemos parte de la agenda bilateral y no sólo parte de la agenda bilateral, sino que es parte de la agenda regional entre Centroamérica y México.”
—¿Está usted satisfecho con el resultado de esas conversaciones y de esos acuerdos con México?
—Estamos caminando en ese proceso y se nos ha permitido de que nosotros garanticemos reforzar los puntos críticos donde hay más movimientos de la migración, reforzar las agencias de apoyo y las agencias que le permiten a la población resolver su problema. Nosotros estamos en una comunicación bilateral permanente sobre este fenómeno.
“El fenómeno que tenemos ahora es que en el año 2012 los niñas y niños retornados que venían eran alrededor de mil 200, ahora tenemos alrededor de seis mil 300. Pero pasan un tiempo en ese proceso y nosotros lo que buscamos es garantizar el respeto de sus derechos, que se les atienda bien y además también ese proceso de retorno tiene que ser también un proceso garantizando el respeto a sus derechos humanos.”
Denuncia abusos contra indocumentados
—¿Cómo se les trata en México en general a los migrantes hondureños y a los niños que emigran?
—Efectivamente se han dado casos de mucha gravedad, ya usted conoce muchas historias de muchos indocumentados que son capturados por grupos narcotraficantes y que los utilizan en cosas delictivas, muchos niños y niñas que son violados.
“Toda esa realidad la estamos dando a conocer en El Salvador para sensibilizar al país de que no puede arriesgar a nadie a ese trayecto, allá estando en manos de las autoridades migratorias es un trato en el que nosotros tenemos acceso, tienen acceso a organizaciones de derechos humanos que también trabajan en el tema migratorio y sí tenemos una muy buena comunicación, una buena relación y búsqueda.
“Recientemente nosotros llamamos a nuestros cónsules a El Salvador y estuvo presente el embajador de México, Raúl López Lira, y ahí intercambiaron puntos de vista sobre los aspectos más importantes de cómo mejorar el trato, así como el retorno de los niños y adolescentes.”
—Una relación importante por parte del gobierno mexicano, Presidente, tiene que ver con el tren. Se dispuso que los indocumentados ya no pueden viajar en ese tren, que es mundialmente conocido como La Bestia, ¿usted qué opina sobre esa medida?
—El tema migratorio tiene muchas vías: hay vías fluviales, hay vías de punto ciego en las fronteras y utilizaba mucho el tren. México está presionado más para evitar ese flujo migratorio. Nosotros es una medida que estamos analizando.
“Pero para nosotros lo más importante es si esos connacionales llegan a territorio mexicano y una vez están en manos de las autoridades mexicanas, nosotros las guiaremos
para que se les garantice un buen trato y aquellos casos que sí se les da atención por parte de nuestros consulados y se puedan documentar y se respete, en el caso de los indocumentados que entraron de forma ilegal, pues nosotros tenemos un programa de retorno muy fluido.
“Hay dos o tres camiones que están viniendo con personas retornadas que nosotros también aquí repatriamos y les damos un trato especial en un centro de acogida que tenemos en El Salvador.”
—Hay organizaciones de derechos humanos que dicen que es mala idea no permitir que los migrantes viajen en tren porque justamente, como usted dice, tienen que irse por caminos o terminan yéndose por caminos distintos que pueden ser más peligroso. ¿Qué piensa?
—Mira, el fenómeno migratorio, como repito, es un problema mundial que tiene que analizarse desde todos los ángulos. Creo que es tiempo de que se vaya pensando en una migración ordenada, que haya compromiso del país al que se quiere emigrar, como del país donde se origina.
“En el caso nuestro, nuestra responsabilidad es mejorar las condiciones para que los salvadoreños nunca piensen abandonar el país. Nuestra búsqueda es que el salvadoreño no necesite irse a otro país.”
— ¿Qué se necesita para eso?
—Necesitamos hacer grandes transformaciones sociales y económicas, y darle una mayor oportunidad a la población. Eso es lo que ahora estamos proyectando, desarrollo económico y una política de atender a las comunidades más alejadas; aquellas comunidades cuya población es un fenómeno más permanente.
“Pero con respecto de la medida que planteas, sobre la opinión que tienen algunas organizaciones de derechos humanos, nosotros compartimos que es un fenómeno de los migrantes y que los indocumentados tienen ciertos derechos; es decir, que no se les pueda tratar como personas que no tienen derechos por el hecho de ser personas migrantes.
“La razón que tomaron, sea la que sea, de irse de forma ilegal pues si hay asistencia consular, y hay espacios para que esas personas puedan documentarse, puedan moverse en el marco que permite la ley. Pues yo creo que eso es lo que debe potenciarse.”
—¿Entonces en su gobierno no tienen una posición sobre la medida del gobierno mexicano de impedir que los migrantes viajen por el tren?
—Mira, nosotros como repito, es una medida que estamos analizando. Lo que sí creemos es que para nosotros lo más importante es garantizarle a los connacionales que se les permita ese buen trato en su recorrido, y además que se permita que la autoridad consular salvadoreña pueda desarrollar todas sus actividades legales permitidas para garantizarse el respeto a sus derechos humanos.
—¿Lo ideal sería garantizar por parte del gobierno de México el libre paso de los migrantes? Porque al final los migrantes, la mayoría quiere llegar a Estados Unidos, no quiere establecerse en México, aunque algunos se están quedando. ¿Cuál debería ser el papel del gobierno mexicano en cuanto al tránsito del migrantes?
—Yo creo que ha habido muchas experiencias, no sólo con México, sino con muchos países que han tenido la política de buscar convenios en lo que se basan en los derechos humanos y acoger aquellas personas, ha habido el caso, cuando estaba el conflicto, hubo la decisión de atender aquellas personas que estaban bajo el conflicto y se les daban todas las prestaciones para que pudieran establecerse, y no sólo establecerse, sino también tener la ciudadanía.
“En ese caso, creo que como también hay otras causas, en el caso del fenómeno de la inseguridad, es un problema generalizado. Creo que es importante analizarlo desde el punto de vista de derechos humanos que también puede ser una de las causas por lo cual puede ser visto como refugiado.
“Puede dársele la atención como refugiado, pero creo que esos son temas que están en debate en los mecanismos de Naciones Unidas. La ACNUR está discutiendo cuáles pueden ser aquellas nuevas causas por las cuales se les pueden conceder el estatus de refugiados.”
—¿El de refugiado por la violencia cree usted que es un caso particular que debiera de analizarse?
—Creo que debían analizarse porque es un fenómeno generalizado.
“No es la experiencia de El Salvador; es decir, la experiencia es mundial, se da en Europa y en casi todos los continentes. Cuando hablamos de una agenda pos 2015 el tema de las migraciones es un tema que está obligado a discutirse con el de la seguridad, y dentro de eso pues es buscar nuevos parámetros en los que Naciones Unidas pueda conceder el estatus de refugiado.”
—No es muy frecuente que un expresidente sea procesado, entiendo que en el caso de El Salvador está ocurriendo, por primera vez, con el exmandatario Francisco Flores, ¿qué opina del proceso y qué significa en términos del combate a la corrupción?
—Mira, yo creo que es un primer caso en el cual se investigó, se establecieron los procedimientos que establece la ley, porque la ley establecía que él como expresidente tenía fuero y tenía que ser la Asamblea Legislativa. Se siguió el proceso de la Asamblea Legislativa.
“La Asamblea Legislativa creó una comisión de investigación, esa comisión de investigación recogió toda la información, llamó a testigos y sobre esa base sacó un fallo y ese fallo se lo comunicó a la Fiscalía y la Fiscalía al estudiar el caso encontró que existían bases para declarar su detención y someterse a juicio, o sea ahora, lo que debería hacerse es seguir con el procedimiento, demostrar la justicia y demostrar la fiscalía de que sí él ha cometido actos de corrupción de apropiarse de fondos del Estado de forma ilícita.
“Eso tiene que ver con los procesos de transparencia, con los procesos de lucha anticorrupción que se están dando en el mundo, y aquí en El Salvador es primera vez, pero en el mundo ya han existido casos de expresidentes que han sido condenados porque se les ha demostrado y han sido llevados a la justicia y la justicia los ha condenado. Entonces yo creo que es parte de ese proceso de consolidación democrática que está teniendo el país.”
—¿Está usted satisfecho como se está llevando el proceso? Porque leía comentario en el sentido de que hay salvadoreños que han sido encarcelados por delitos menores y en el caso del expresidente Flores actualmente tiene una detención domiciliaria ¿El proceso para usted está siendo bien llevado?
—El juez es quien tenía la responsabilidad de decidir, pero la valoración que yo comparto, que es una valoración bastante generalizada, es que el juez no sopesó todas las demandas y las acusaciones que existían y eso no permitió que él tomara la decisión más adecuada, y le permitió tener su casa como cárcel, pero sin ninguna restricción.
“Lo anterior la población no lo ve bien y tampoco yo lo veo bien, el juez ahí tomó una decisión que no ha sido la más adecuada, creo que es la justicia la que tiene que decidir si el juez actuó apegado a los parámetros que tiene la ley.”
—Señor Presidente, muchas gracias por la entrevista.
—También agradezco la oportunidad de poder conversar sobre mi país, y no sólo de presentar los temas que tienen que ver con la migración y la inseguridad, sino además que es un país que ha sido reconocido por las Naciones Unidas, en su informe de Desarrollo Humano, que en 20 años ha sido la nación que más ha avanzado en desarrollo humano.
“Recientemente también un estudio económico, de la competitividad en el mundo, planteó que El Salvador había logrado mejorar 13 puntos en el tema, y que tenía que ver mucho con todo lo que se había invertido en infraestructura, en educación, en salud; entonces también hay hechos que muestran que es un país que va avanzando.”
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