Guillermo Padrés favorece dos ranchos de su familia

El gobernador de Sonora aprovechó la información de primera mano, mientras agricultores se ven afectados

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05/09/2014 12:53 Ernesto Méndez/ Enviado
Este es el rancho Pozo Nuevo Padrés, en Bacanuchi, Sonora.

De acuerdo con documentos en poder de Excélsior, los pozos se entregaron entre febrero y junio de 2012, con capacidad para explotar 2.8 millones de metros cúbicos de agua al año, en una región donde una concesión está fuera del alcance de cualquier agricultor

BACANUCHI, Son., 5 de septiembre.— En medio de la tragedia ambiental por el derrame en la mina Buenavista del Cobre, el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, hace todo lo necesario para sacar a flote los ranchos de su familia, Pozo Nuevo de Padrés, en el poblado de Bacanuchi y La Laguna, en el municipio de Huepac, utilizando toda la información que su posición le permite y las concesiones que con su cargo puede obtener.

Un claro ejemplo se vive en el rancho Pozo Nuevo de Padrés, donde hace poco fueron perforados seis pozos y construida una presa hidráulica con capacidad para almacenar cuatro millones de metros cúbicos de agua que capta del río Manzanal, y que no cuenta con título de concesión ni Manifestación de Impacto Ambiental.

En el pueblo marginado de Bacanuchi, uno de los más afectados por la contaminación de tóxicos y a donde se llega por un camino de terracería, el comentario general de la gente es que el mandatario estatal no sufre la carencia del recurso, mientras que el resto de la población vio mermado el suministro a partir de que se otorgaron seis concesiones de aprovechamientos subterráneos por 30 años a nombre de su hijo Guillermo Padrés Dagnino y su sobrino Miguel Padrés Molina.

De acuerdo con documentos en poder de Excélsior, los pozos se entregaron entre febrero y junio de 2012, con capacidad para explotar 2.8 millones de metros cúbicos de agua al año, en una región donde una concesión está fuera del alcance de cualquier agricultor.

Otro caso particular es el rancho La Laguna, del gobernador de Sonora, donde gracias a que se contaba con información de primera mano, los peones comenzaron a regar los nogales con el agua de los pozos cercanos al río Sonora, en plena emergencia ambiental.

Al ver esta situación, las huertas vecinas del municipio de Banámichi hicieron lo mismo, porque a ellos nadie les avisó nunca cuál era la situación real de sus pozos y mucho menos se tomaron muestras para conocer la calidad del agua para el riego.

Los pequeños productores de nuez se guiaron por las acciones que tomaron los trabajadores del mandatario estatal, quien seguramente logró sacar avante su cultivo y podrá vender su cosecha al mejor precio en el mercado chino.

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