Inician ciclo escolar sin pupitres y con protestas

Maestros en Hermosillo cierran escuelas por mejoras laborales y transparencia en gasto

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19/08/2014 07:42 Atalo Mata Othón/ Enviado

HERMOSILLO, 19 de agosto.- Escasez de infraestructura, como mesabancos, pizarrones, sanitarios y suministro eléctrico para los aparatos de aire acondicionado, e incumplimiento de los servicios educativos del gobierno de Guillermo Padrés fueron las principales quejas de padres de familia de Hermosillo, Sonora, durante el tropezado inicio de ciclo escolar en la entidad.

La Secundaria Técnica número 10 está en obra negra, pese al millón de pesos aprobado para remodelarla.

Ahora que regresaron a clases, cientos de estudiantes de educación básica se encontraron con algunos planteles cerrados, además de que dos de los cinco Colegios de Bachilleres en Hermosillo no abrieron sus puertas y no se descarta que aumente la cifra, pues maestros aseguraron que cerrarán más si no hay atención gubernamental a las carencias.

Al mismo tiempo, maestros se manifestaron exigiendo a la administración estatal formalizar sus compromisos, como el pago de salarios y mayor transparencia.

Jesús Cruz, profesor de Química, dijo: “Se han hecho auditorías y han salido malos manejos o dinero que no se sabe dónde fue gastado, la contraloría lo sabe, pero no actúa en consecuencia para resolver eso o castigar a quien se debe”.

Por su parte, el dirigente del Sindicato del Colegio de Bachilleres, Eleazar Herrera, señala que el mandatario sonorense es omiso y cierra los ojos ante las necesidades.

Una de las intenciones del paro es que este mensaje le llegue al señor gobernador; le he entregado escritos y no hay respuesta de su parte.”

Los docentes colocaron candados y cadenas en las puertas, para que nadie pudiera ingresar, además de colgar una manta solicitando al gobernador la parte de los recursos económicos que le corresponden al gobierno estatal “para que, a su vez, la Federación aporte la suya, y así hacer el pago de nuestro incremento salarial y el retroactivo”.

Durante un recorrido por Hermosillo, se pudo notar que la Secundaria Técnica número 10 prácticamente está en obra negra, a pesar de que autoridades aseguran que se destinó un millón 71 mil pesos para su remodelación.

 Lo que puedo decir es que nosotros hacemos el trámite de los materiales que necesitemos y en cierto momento no lo atienden, porque posiblemente haya otra escuela más necesitada”, agregó.

Al respecto, Alí Griego, estudiante de segundo de secundaria, reveló que “a los baños les faltan puertas, papel sanitario y jabones para las manos”.

Al entrar en uno de los salones, Excélsior comprobó que muchos alumnos tomaron clase sentados en el piso por falta de pupitres, mientras había bancas rotas y apiladas en las aulas con paredes rayadas.

El profesor de Historia César Coronado lamentó “la carencia de material didáctico, de tecnología de punta de lo que hablan mucho nuestros políticos, no lo vemos, con trabajo tenemos unos cuantos mesabancos y pizarrón”.

Exigen clases, pese a contaminación

Debido a la contingencia ecológica en el Río Sonora, el regreso a clases se pospuso una semana en 88 escuelas, donde la mina de Cananea, del complejo minero Buenavista del Cobre derramó 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico; este paro afecta a cinco mil 806 alumnos que cursan preescolar, primaria o secundaria en planteles públicos de seis municipios.

Como hace más de 10 días que inició la contingencia ambiental, padres de familia lamentaron que sus hijos no puedan comenzar a tiempo el ciclo escolar, al considerar que la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) tuvo el tiempo suficiente para garantizar el abasto de agua en las escuelas.

El gobierno (de Sonora) tuvo suficiente tiempo para analizar la forma de darle agua a nuestros hijos en las escuelas, peligran más en las casas o las calles, pero prefirieron complicarnos más la vida a los padres, que no tenemos dónde dejar a los niños para ir a trabajar”, declaró Bertha Domínguez.

Jaime Varela, profesor emérito de la Universidad de Sonora, con especialidad en ingeniería química y metalurgia, opinó que “deberían tomar en cuenta a padres de familia, los niños están más seguros en la escuela que en la calle, porque se van a ir al río contaminado o a jugar, cuando podrían estar en el salón con agua potable para su consumo”.

Con información de Daniel Sánchez Dórame

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