La reforma de 1992 fue negativa: Sagarpa

Enrique Martínez y Martínez, titular de la dependencia, admite que el sector necesita créditos más baratos y una auténtica banca de desarrollo

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19/08/2014 02:14 Redacción
Enrique Martínez resaltó que México relanzó la producción de fertilizantes para el campo. Foto: Ana Reyes

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de agosto.- Con la reforma al campo, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto tendrá como objetivo elevar la productividad de los trabajadores agrícolas, la cual ha estado estancada desde hace más de dos décadas, sostuvo el secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Enrique Martínez y Martínez.

En entrevista para Excélsior Televisión con Pascal Beltrán del Río, el funcionario federal indicó que la reforma al artículo 27 constitucional en 1992 no tuvo impacto alguno para impulsar el desarrollo del campo, y desde ese entonces este sector se ha mantenido sin avance alguno.

—En los 90 hubo una reforma importante a la propiedad rural. ¿Qué repercusión tuvo esto en términos de productividad? ¿Qué significó para el campo?

—Lamentablemente no impactó en un mejor ingreso, mejor productividad del campo. De aquella reforma que se hizo en el 92 del artículo 27 constitucional todos tenían una expectativa de que iba a mejorar la productividad de los campesinos y las mujeres que están en el campo, y no fue así. En 1980 teníamos niveles de 63 mil pesos anuales de productividad, de producción per cápita del sector dedicado a la agricultura, y en los 90 se fue a 50, y en los dos miles sigue en 50. Crónicamente ha estado estancada la productividad del mexicano en el campo. Entonces esto es lo que ahora el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto trata de detonar: un verdadero crecimiento del sector.”

Enfatizó que el diagnóstico que hizo el gobierno del presidente Peña Nieto es que durante varios lustros el sector agropecuario no ha recibido los apoyos que le permitan contar con las herramientas necesarias para elevar la productividad, como créditos más baratos y una auténtica banca de desarrollo.

Asimismo, criticó a quienes afirman que el sector agropecuario apenas representa 4 por ciento del Producto Interno Bruto, cuando la realidad es que contribuye con hasta 10 por ciento.

Subrayó que ahora, el gobierno federal, junto con el Poder Legislativo, tendrán la encomienda de lograr un verdadero crecimiento del campo, y para ello mencionó que será necesario que los legisladores establezcan nuevas reglas de operación que permitan desburocratizar al sector agropecuario.

“Ahora estamos demasiado reglamentados, hay leyes que se duplican, otras que se contradicen, y que nos impiden o le meten una camisa de fuerza al sector. Hay una burocracia extraordinaria y uno de los pasos importantes es (establecer) nuevas reglas de operación que nos permita desburocratizar el marco jurídico que nos permita tener mayor claridad en el funcionamiento y menos burocráticas las acciones”.

Asimismo, consideró para lograr la transformación del campo no es necesaria una reforma constitucional, y en cambio pidió a los legisladores que tomen en cuenta las propuestas que expusieron los productores agropecuarios en distintos foros.

Dijo que la dependencia a su cargo lleva a cabo una estrategia que permita definir cuáles son los productos en los que nuestro país puede competir a nivel mundial “para no andar perdidos y andar haciendo disparos de escopeta”.

En este sentido, mencionó que México tiene las características para destacar en dos grandes vertientes: las hortalizas y las frutas, y la producción de proteína animal.

Dijo que las recientes alzas o escasez de algunos productos, como el caso del limón o del huevo, no se deben a problemas coyunturales o estructurales, sino a contingencias relacionadas con enfermedades  o clima, pero el mercado ya se normalizó.

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