Obispo casado, amigo del papa Francisco

En la década de los 70, Jerónimo Podestá había escandalizado a la Iglesia por haberse casado con su secretaria, Clelia Luro

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11/06/2014 05:39 Juan Carlos Rodríguez

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de junio.- A mediados de 2000, cuando el obispo argentino Jerónimo Podestá se encontraba en su lecho de muerte, el único integrante de la Iglesia católica que lo visitó en el hospital fue el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hoy papa Francisco.

Tres décadas antes, cuando era obispo de Avellaneda, Podestá había escandalizado a la Iglesia por haberse casado con su secretaria, Clelia Luro, quien lo acompañó al Vaticano durante el proceso para despojarlo de su investidura. Todo el clero le dio la espalda.

Todos menos Bergoglio. “Él fue el único obispo que fue a visitar a su hermano obispo antes de morir y llevó una excelente amistad con Clelia misma”, relata Lauro Macías, presidente de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Católicos Casados, organismo fundado por el propio Podestá tras su “reducción al estado laical”.

Bergoglio y Clelia se tuteaban. Nunca miró mal la decisión que tomaron en su momento Clelia y Jerónimo. Ella lo quería muchísmo. De hecho, antes de que fuera elegido Papa, casi cada ocho días, a las 12 del día, era obligada una llamada de Jorge Mario a Clelia, y duraban larguísimos ratos, hasta horas, platicando. Él le llegó a decir ‘mi brujita’”, cuenta Macías, también sacerdote casado, originario de Durango.

Heredero del movimiento que Jerónimo y Clelia iniciaron en la década de los setenta en favor del celibato optativo, Lauro Macías afirma que conoció muy de cerca al matrimonio, pues su familia les daba hospedaje cuando viajaban a México, por lo que sostuvieron largas charlas sobre Bergoglio.

Clelia Luro falleció en noviembre de 2013, es decir, que sí pudo ver a su amigo y paisano convertido en Papa. “Ella le escribía a Francisco y le hacía llegar sus cartas a través de un conducto que sólo ellos conocían. Ella le dijo: ‘No te ocupes de nosotros (los que abogan por el celibato optativo), tú tienes cosas mucho más importantes que atender; nosotros hemos esperado cerca de medio siglo, quizá podemos esperar medio siglo más’”, recuerda Macías.

Nosotros, los sacerdotes católicos casados, queremos ser escuchados por el Papa. Tras la muerte de Clelia, le mandamos una carta al Pontífice. Tu servidor y el vicepresidente de la Federación, el argentino Guillermo Schefer, le planteamos que estamos en la mejor disposición de platicar con él.”

—El debate sobre la flexibilización del celibato abarca varios papados. ¿Cree que con Francisco haya avances?

—Yo creo que sí se puede avanzar, y sí creo que es viable. Su cercanía con Jerónimo Podestá y Clelia Luro me hacen pensar así.

Con Benedicto XVI no hubo mucho acercamiento. Con Juan Pablo II menos. Él tenía una línea muy rígida sobre el tema. Un obispo amigo mío me platicó que en una entrevista con Juan Pablo II un periodista le dijo: ‘Su santidad, sobre los sacerdotes casados...’ El Pontífice lo interrumpió para decirle: ‘Cambia usted de tema o se acaba la entrevista’.

Los sacerdotes católicos casados somos una realidad. Pero hay mucha animosidad sobre el tema, pues no se acepta que se discuta”, señala Macías, quien sostiene que el celibato flexible es ciento por ciento debatible. “Eso fue lo que dijo el papa Francisco, pues no es un dogma, sino una tradición eclesiástica”.

El líder de los curas casados recuerda que ayudó a Clelia Luro en la redacción de su libro de memorias Mi nombre es Clelia. Cuenta que la argentina escogió ese nombre porque cuando iba al Vaticano del brazo de su marido durante el proceso de separación del clero, los funcionarios se dirigían a ella como “la señora” o la “susodicha”.

Jerónimo Podestá siempre fue acompañado de Clelia, incluso cuando era citado en Roma. Muchos se escandalizaron de que tuviera a una mujer como secretaria que no fuera monja. Hubo persecuciones. Él era un hombre muy de avanzada, fue contestatario contra los regímenes militares de Argentina. De hecho, estuvieron refugiados aquí en Puebla.

En Argentina les hicieron mucho la guerra, la única excepción fue Jorge Mario Bergoglio. Clelia tenía una postura muy crítica sobre temas eclesiales, defendía la libertad que tenemos los hijos de Dios para hablar sobre nuestra Iglesia. Fue una crítica al clericalismo, ése que ha silenciado mucho a los laicos.

El clero entiende que son ellos los que mandan y que el pueblo de Dios somos borreguitos que tenemos que aprender y callarnos la boca. Clelia y Jerónimo no, siempre levantaron la voz contra esa situación”, reseña Macías, quien afirma que la relación entre el clero y los feligreses debe ser respetuosa y franca en ambos sentidos.

 

Hay 8 mil en pareja

En México son entre seis mil y ocho mil los curas católicos que han dejado el ministerio para unirse en pareja y formar una familia, informó Lauro Macías, presidente de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Católicos Casados.

Defensor de que la Iglesia flexibilice la ley del celibato, aseguró en entrevista que el enamoramiento y la procreación de hijos son las razones más frecuentes por las que un sacerdote católico solicita la dispensa de votos.

Macías confía en que durante el papado de Francisco se puedan dar los primeros pasos hacia flexibilizar el celibato sacerdotal, pues asegura que “es una medida artificial que arruina vidas” y que le impide a la Iglesia tener más vocaciones para el sacerdocio.

Yo estoy dedicado desde hace 30 años a la educación, convivo mucho con los muchachos y te puedo decir que hay miles de jóvenes que viven su cristianismo, que son generosos y que les gustaría ser ministros del Señor. El gran disuasivo es el celibato. Ellos dicen ‘yo le entro a lo que quieras, pero al celibato no.’”

Al preguntarle si el celibato hace mejores o peores sacerdotes, Macías responde: “Ni una ni otra. Lo que te hace mejor o peor sacerdote es tu disponibilidad para servir al pueblo de Dios, tu unión cercana con Jesús, vivir de su doctrina, vivir de su ejemplo, hacerlo presente entre los demás.”

Recuerda que Jesús en su momento confió la Iglesia a personas casadas.

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