Tienen avances las metas en desarrollo social

Con el fortalecimiento de la estrategia de Liconsa se ha logrado dotar de leche a 1.4 millones de nuevos beneficiarios, se han abierto tres mil 202 comedores comunitarios, hay 1.75 millones de usuarios de la tarjeta SINHambre, casi 400 mil familias se han incorporado a Oportunidades y 63 mil 566 familias al Programa de Apoyo Alimentario

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03/06/2014 05:43 Claudia Solera

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de junio.- A 18 meses del arranque de sexenio de Enrique Peña Nieto, la Cruzada Nacional Contra el Hambre es una estrategia estrella de uno de los cinco ejes nacionales de desarrollo de su gobierno: México Incluyente; hasta ahora ya tiene asegurados a tres millones de mexicanos de los 7.01 millones que se estableció como objetivo para lograr que coman mejor, de acuerdo con el gobierno federal y se prevé que al final de este año la cifra sea de 5.5 millones.

Además esta estrategia en marzo pasado concluyó su primera etapa, donde la meta fue atender 400 municipios y localidades del país que corresponden a las zonas con las mayores concentraciones de pobreza extrema alimentaria que incluyen todas las entidades federativas.

En los 400 municipios de esta primera etapa habita 51.7 por ciento de toda la población en pobreza extrema alimentaria.

Los estados de Chiapas, Guerrero, México, Veracruz, Oaxaca y Puebla concentran 53 por ciento del total de la población nacional en pobreza extrema de alimentación, por eso cuentan con un mayor número de municipios prioritarios de la Cruzada, en total, 313.

Según la Secretaría de Desarrollo Social, dependencia encargada de coordinar la estrategia, fue criticada por la metodología que usó para beneficiar a los 400 municipios, ya que algunos especialistas alegaban que podría servir para fines electorales, sin embargo, explicó que la selección de las alcaldías se llevó a cabo por los siguientes criterios: donde había mayor número de personas en extrema pobreza y donde existía un mayor número de personas con carencia alimentaria.

“Muchos actores políticos alegaban que era una forma o mecanismos de clientelismo”, explicó Gustavo López Montiel a Excélsior, doctor en Ciencia Política en The New School for Social Research.

En los 400 municipios considerados en la primera etapa de la Cruzada, hoy se cuenta con tres mil 202 comedores comunitarios, donde se alimentan diariamente 348 mil 633 personas; hay 1.75 millones de beneficiarios de la tarjeta SINHambre, con la que se pueden adquirir 14 productos básicos en las tiendas Diconsa; casi 400 mil familias se han incorporado a Oportunidades y 63 mil 566 familias al Programa de Apoyo Alimentario.

Coordinación

La Cruzada parte de los principios de coordinación entre 19 dependencias de la administración pública federal y una alianza con la sociedad. Además de converger más de 70 programas.

“Esta estrategia se pensó como una aglutinadora de los programas que ya existían y que se fueron alineando en torno del tema del hambre. Como había una multiplicidad de formas de seguir estos programas y no dependían directamente de la Sedesol, el primer reto u obstáculo que enfrentó fue la centralización o unificación”, afirmó Gustavo López Montiel.

Entre los programas de la Sedesol que han fortalecido dicha estrategia está Liconsa, con una inversión de mil 356 millones de pesos para dotar de leche fortificada a 1.4 millones de nuevos beneficiarios en el país, tanto urbanos como rurales.

Diconsa también ha abierto 723 nuevos establecimientos en apoyo a 753 mil 701 beneficiarios y una inversión de 76.4 millones de pesos, en materia de operación e infraestructura.

Para la construcción, instalación y apertura de tres mil 202 comedores comunitarios han participado la Sedesol, el DIF y el Indesol, con inversión de 324.6 millones de pesos, en favor de 300 mil 513 beneficiarios.

El Programa de Desarrollo Humano Oportunidades incorporó a 395 mil 680 nuevas familias y a 1.7 millones de beneficiarios con 674.2 millones de pesos.

Al Programa de Apoyo Alimentario (PAL) se han integrado 63 mil 566 nuevas familias con una inversión de 174.4 millones de pesos.

De acuerdo con la organización México Evalúa, “los esfuerzos por eliminar la pobreza alimentaria en México no son nuevos, ya que el pasado existieron planes y programas que terminaron por extinguirse. El presidente José López Portillo fue el primero en tratar de eliminar el hambre como tal. Durante su administración se creó la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados, y el Sistema Alimentario Mexicano. El último ejemplo de iniciativas gubernamentales para acabar con la pobreza alimentaria tuvo lugar durante la administración de Vicente Fox.

En mayo de 2003, el gobierno foxista dio a conocer el “Pa’quete Alcance”, el cual se enfocaría en atender a la población que vivía en las comunidades más dispersas, pequeñas y pobres del país. Esta iniciativa fue modificada para alinearse con la política social que había demostrado efectividad hasta entonces: Progresa-Oportunidades. El “Pa’quete Alcance” tuvo que ser modificado y hoy en día funciona como el “Programa de Apoyo Alimentario (PAL)”. Este programa atiende a la población rural que no ha sido cubierta por el Programa Oportunidades, otorgando transferencias alimentarias a cambio de recibir servicios de salud”.

Pensión

A través del Programa Pensión para Adultos Mayores, que desde el inicio de la administración del presidente Enrique Peña Nieto atiende a los beneficiarios mayores de 65 años, se han incorporado 924 mil 468 nuevos derechohabientes, mientras que el total nacional afiliado en 2013 llegó a 2.5 millones, para un total de 5.5 millones de adultos mayores.

En el  Seguro de Vida para Jefas de Familia se han registrado 1.6 millones de mujeres en los municipios de la Cruzada.

El programa de Estancias Infantiles tiene nueve mil 98 establecimientos, que atienden a 267 mil 440 niños y niñas, en beneficio de 248 mil 104 madres trabajadoras y cuatro mil 209 padres solos. Además, en dos mil 94 estancias había cinco mil 227 menores con algún tipo de discapacidad.

“Al atraer otros programas de distintas dependencias y alinearlas a su estrategia, obviamente eso generó una dinámica, donde primero se debía atender un problema administrativo, para luego resolver uno estratégico. Creo que pudo haber sido diferente como construir un sistema que arrancara con mecanismos administrativos propios”, cuestionó López Montiel.

Esta estrategia que entró por decreto presidencial el 21 de enero de 2013, se inspiró en el programa “Fome Zero” (Hambre Cero) implementado por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil durante 2003, el cual buscaba eliminar la indigencia y sus efectos.

Soluciones

“Se replicó de una estrategia, donde se buscaba atender un problema muy evidente de desnutrición y de hambre. Aquí construir un programa en el primer mes de gobierno era muy complicado, porque ubicar un programa de esta magnitud requiere de mucho análisis”, dijo López Montiel.

Los resultados de este programa en Brasil según la propia FAO, fueron acertados, porque este país consiguió cumplir diez años antes de lo previsto la primera meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas, que propone reducir la extrema pobreza a la mitad entre 1990 y 2015.

Los principales objetivos de esta cruzada en México son eliminar la desnutrición infantil aguda y mejorar los indicadores de crecimiento de niños y niñas en la primera infancia; aumentar la producción y el ingreso de los campesinos y pequeños productores agrícolas; minimizar las pérdidas post-cosecha y de alimentos durante el almacenamiento y transporte, así como en los comercios y promover la participación comunitaria.

“El nuevo gobierno ya está dejando de serlo y debe tener muy bien alineadas sus políticas públicas. Todavía el año pasado podíamos dar un margen a la experimentación y al error, pero ahorita ya es año y medio y si quiere este gobierno cosecha resultados para el fin de su administración, debe de cerciorarse que está haciendo bien las cosas”, aseguró Edna Jaime, directora general de México Evalúa.

Objetivos

Durante 2014, además de que el presidente Peña Nieto anunció que en este año se destinarán 346 mil millones de pesos a diversas dependencias involucradas en este proyecto e instruyó también a la titular de la Sedesol, Rosario Robles como meta atender a 5.5 millones de personas en pobreza extrema alimentaria y a sumar 612 municipios en la estrategia; en diciembre el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, incluirá por primera vez un capítulo para arrojar los primeros resultados de esta estrategia de la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

“En la página de la Cruzada sólo hay datos muy generales de la estrategia, como descripciones de los muchos programas involucrados pero fuera de esto, aún no sabemos si va bien o va mal o si se está resolviendo el problema y por eso necesitamos esperar hasta que el Coneval ahora que empiece a indagar sobre si las acciones están repercutiendo sobre los factores que pretende modificar como la pobreza extrema y la carencia alimentaria”, dijo Edna Jaime, además de que sugirió que el portal de la Cruzada emitiera más información que le diga a la sociedad si está alcanzado sus objetivos.

Servicios de salud

Y como una vertiente fundamental del eje México Incluyente también se basa en asegurar el acceso a los servicios de salud, pues en 2012, aproximadamente uno de cada cuatro mexicanos no contaba con acceso en algún sistema de salud.

“Afortunadamente ahora el gran tema ya no es la cobertura, sino la calidad, porque es un tema que se ha ido ampliando y la eficiencia con la que se ejerzan los recursos”, opinó Jaime de México Evalúa.

Hoy, el Seguro Popular cuenta con una afiliación de 57 millones de personas y existen 8.2 millones de pacientes que, teniendo el servicio del IMSS, también están afiliados al Seguro Popular, de acuerdo con declaraciones que hace un par de semana dio a Excélsior, Gabriel O’Shea Cuevas, comisionado nacional de Protección Social en Salud, quien explicó que lo que se pretende con las reformas aprobadas en materia de salud el pasado 28 de abril es coadyuvar de cerca con los estados para que tengan claridad de cuáles son las prioridades epidemiológicas de sus habitantes a fin de brindarles una mejor calidad de atención y garantizarles que el dinero destinado a salud, se gaste en dicho rubro.

La reforma obliga a través de un sistema de fiscalización a los gobiernos estatales a destinar el cien por ciento del dinero de salud a ese rubro, es decir los los 80 mil millones de pesos que anualmente se asignan, en promedio, al Seguro Popular, y ya no a carreteras, escuelas o patrullas, como venía sucediendo.

“Vamos a ver si los mecanismos que se introdujeron para el control de los recursos son efectivos y si me parece que sí se avanzó en ese punto dimos un paso muy importante”, afirmó Jaime.

Portabilidad

También ahora el Seguro Popular tendrá la portabilidad, es decir, la posibilidad de que un mexiquense se atienda en un hospital en Sinaloa, un capitalino en Nuevo León o un hidalguense en el Distrito Federal, así como la obligación de los estados de abrir cuentas bancarias específicas en donde la Federación depositará el dinero para la prestación de servicios médicos a los afiliados del Seguro Popular, son parte de los cambios a la Ley General de Salud.

“Yo creo que tenemos que empezar a evaluar la calidad de manera sistemática y hay que resolver el tema de malgasto en los estados”, dijo

En el tema de obesidad también hay avances con la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, pues en las escuelas públicas se actualizaron los criterios nutrimentales para el expendio y distribución de bebidas y alimentos como la eliminación de alimentos preparados en el refrigerio, consumo de alimentos naturales y consumo de agua potable.

Así como la elaboración de materiales educativos sobre alimentación correcta, activación física y consumo de agua simple que incluye: once folletos, cinco manuales, dos libros informativos, tres guías, entre otros.

De acuerdo con estimaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, el costo de la obesidad fue de 67 mil millones en 2008 y México ocupó el segundo lugar en obesidad en la población general y el cuarto en la infantil, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2011.

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