La intolerancia atiza el acoso en las escuelas

Aseveran que prolifera el problema porque estudiantes no aceptan lo diferente en cuanto a raza, sexo y clase

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25/05/2014 08:06 Lilian Hernández con información de Notimex

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo.- El niño que ejerce acoso escolar puede lastimar al inteligente, al desaliñado, al bajito, al moreno, al güero, al que se viste mejor, al presumido, al menos hábil en deportes, al flaco o al gordito.

En la elección de la víctima la intolerancia o discriminación es clave: nadie se salva, todo depende del mismo físico, color, condición social, sexo o aprovechamiento académico que tenga el alumno acosador. Lo que sea opuesto a ello, es objeto de agresión.

Siete de cada diez alumnos agresores que lastiman a un compañero lo hacen por considerarlo diferente, según estudios de Brenda Mendoza González, investigadora de la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), quien por más de 15 años se ha dedicado a estudiar el acoso escolar entre compañeros.

70 por ciento de los acosadores lo hacen por considerar diferente a su víctima.

Otro 65 por ciento lo hace para demostrar su poder y fuerza sobre los demás y seis de cada diez simplemente agreden porque disfrutan ver el sufrimiento del diferente.

La especialista Mendoza González, quien también es doctora en sicología evolutiva y de la educación por la Universidad Complutense de Madrid, España, explicó que detrás de un estudiante que es considerado acosador hay varios factores que influyen en ese comportamiento agresivo.

Aunque muchos especialistas indican que es un reflejo de lo que ven en casa y que por tanto se vuelven violentos, el niño acosador no siempre es reflejo de la violencia que percibe en su familia, sino que también puede ser un niño consentido que no conoce límites.

Incluso, resaltó que ese alumno puede tratarse de un niño o adolescente que siempre fue sobreprotegido por sus padres, quienes le permitieron hacer lo que quería.

Son niños que no siguen instrucciones, que retan a los padres o al cuidador, que normalmente están solos en casa; son niños que son los líderes en el aula, al grado de que le quitan la autoridad al profesor, pero también son líderes en la casa. Ellos deciden si no se quieren bañar, si no hacen la tarea y no pasa nada”, puntualizó la académica de la UAEM especializada en acoso escolar.

Con base en las investigaciones de la doctora en desarrollo y comportamiento social, muchos niños agresores lo son porque “no hay prácticas de disciplina en casa, es decir, el niño puede romper reglas y no pasa absolutamente nada”.

Al haber crecido sin hábitos y sin reglas, hay una sensación de demostrar su poder y fuerza, especialmente contra quienes consideran diferentes, y eso explica que seis de cada diez agreden por demostrar que ellos mandan. De modo que discriminan, denigran con base en apariencia, raza, color, estatus migratorio, religión, sexo, orientación sexual o discapacidad.

Lo más lamentable y preocupante, enfatizó, es que se trata de niños y adolescentes que no son empáticos “y por lo tanto llegan a sentir placer o felicidad cuando lastiman al otro”.

En entrevista, la también integrante del equipo de Sicología y Educación de la UAEM detalló que los niños acosadores no siente dolor, ni les causa conflicto lo que le están causando al otro, porque “son niños racistas, sexistas y clasistas”, es decir, que todo lo que es diferente a ellos, lo van a rechazar.

Es por eso que reaccionan mal contra quienes ven diferentes a ellos”. Entonces si va mal en la escuela, buscará agredir al considerado el más inteligente, si es rubio, atacará al moreno o viceversa y si es alto, intentará lastimar al bajito, porque elige a las víctimas con base en ese racismo, clasismo y sexismo.

Pero el que el niño acosador disfrute del dolor o malestar que le causa al otro compañero no es algo que surgió “por azar”, sino que se trata de una conducta que aprendió en casa, donde careció de prácticas de disciplina.

Papás prepotentes

Las investigaciones de la especialista Mendoza revelan que seis de cada diez alumnos agresores quieren demostrar su poder y fuerza, lo cual también es aprendido en casa, pues con frecuencia sus papás son “prepotentes”.

Para el maestro de secundaria Andrés, quien lleva 26 años dando clases en un plantel de la colonia Santa Teresa en la delegación Magdalena Contreras, los niños que han sido calificados como acosadores en esa escuela, no respetan ni a los docentes, porque sus papás les han dicho que no tienen derecho a llamarles la atención.

“Antes los papás mostraban mucho apoyo, pero ahora confunden la disciplina con la violación a los derechos de los niños”, aseguró.

Al analizar algunas diferencias de cómo eran los estudiantes hace 15 años y cómo se comportan ahora, comentó que tanto los adolescentes rebeldes como los acosadores “son muy dados a molestar al maestro”; antes había más respeto al profesor, pero ahora transgreden la autoridad y las indicaciones de orden o disciplina.

 

Acepta SEP que  docentes no saben actuar

El acoso escolar ha crecido, pero poco son los docentes que saben cómo reaccionar ante la situación de un niño agresor y una víctima.

Pese a que la SEP asegura que existen protocolos de acción y prevención, lo cierto es que el problema ha rebasado la capacidad de los docentes para implementar mecanismos que resuelvan ese fenómeno.

El administrador general de Servicios Educativos del Distrito Federal, y quien fungió como vocero de la SEP sobre el problema del bullying, Luis Ignacio Sánchez, admitió que los maestros desconocen los mecanismos para actuar, por lo que es urgente implementar un programa con reglas claras, a fin de ayudar a los profesores a que atiendan ese fenómeno que va en aumento.

El asunto ha ido creciente y requiere mayor atención. Me parece que tenemos que ser mucho más pertinentes y puntuales para atacar desde el origen esas situaciones”, aceptó.

En entrevista, el funcionario de la SEP reconoció que frente al acoso escolar, los maestros están en “la indefensión”, porque muchas veces es subjetivo lo que hacen, de modo que “tenemos que normar con herramientas específicas para definir reglas del juego.”

Tengo que reconocer que falta muchísima capacitación para que los profesores sepan cómo actuar. Nos estamos quedando cortos, porque es un fenómeno que está creciendo, que nos tiene muy ocupados, que estamos buscando acciones para promover ambientes inclusivos, democráticos y pacíficos”, aseveró.

Tras señalar que no minimiza la poca capacidad de los maestros para actuar frente al acoso escolar, Luis Ignacio Sánchez, señaló que la violencia en las escuelas ha existido siempre, pero hoy es más visible, porque con un teléfono celular graban y evidencian.

No obstante, consideró que las autoridades sí tienen que actuar de manera inmediata, porque es un asunto “lo suficientemente grave” para que hagan más de lo que hasta ahora se ha implementado.

Tenemos que aplicarnos más de lo que estamos haciendo, para que los profesores estén más pendientes y tengan posibilidades de responder ante situaciones que se están presentando.”

Luego de la muerte del estudiante de secundaria Héctor Alejandro en Ciudad Victoria, Tamaulipas, tanto la SEP como las autoridades educativas de los estados tienen que buscar mecanismos más certeros de prevención y reacción inmediata, a fin de que no vuelva a ocurrir una tragedia como la que se presentó la semana pasada.

Indicó que 95 por ciento de los alumnos están contentos en la escuela; sin embargo, también es preocupante que ese mismo porcentaje considere normal que haya burlas, humillaciones, pleitos, golpes y acoso entre los compañeros y eso hay que atacarlo para que el fenómeno se atienda desde la raíz.

Van contentos a la escuela, pero saben que el ambiente es difícil y dan por sentado y consideran que está bien que haya burlas, que haya pleitos o que los golpeen y eso es lo que tenemos que cambiar, aunque la escuela no puede sola”, apuntó.

Al enfatizar que el fenómeno inicia desde la casa y que ahí las autoridades educativas no pueden hacer nada, su responsabilidad es lograr que la escuela sigue siendo un espacio agradable y de protección para los niños, porque muchas veces ahí  se sienten mejor.

En Quintana Roo adoptan medidas de prevención

Los casos de bullying en la entidad no son graves, gracias a que se implementan medidas preventivas, dijo el subsecretario de Vinculación de la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) de Quintana Roo, Raúl Armando Contreras Castillo.

Aseguró que los maestros hacen su labor para trabajar con los alumnos en cuanto a esta temática reforzando los esfuerzos por parte del gobierno del estado, a través de programas como Escuela Segura.

Explicó que la iniciativa comprende desde proveer información y elementos para que las escuelas sean más seguras, además de instalar cámaras de vigilancia y trabajar con la coordinación de las organizaciones policiales.

Consideró que los casos de bullying no representen un problema grave en Quintana Roo, y sobre los posibles casos que existan en el municipio, dijo que no son datos registrados como para establecer una alerta.

Sin embargo, detalló que sobre todo ahora que salen a relucir casos graves en otras partes del país, los padres y las familias enteras deben sumarse al trabajo de prevención que realizan los maestros.

En ese sentido, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) inició esta semana el taller Prevención del Delito en la Escuela Secundaria Técnica Número 16, “8 de Octubre” de la Región 92 de Cancún.

La directora de Prevención del Delito de la PGJE, Laura Susana Martínez, indicó que el curso está dirigido a 400 estudiantes, docentes y padres de familia del turno matutino.

En entrevista, manifestó que como parte del trabajo para fomentar entre la población la cultura de la prevención del delito y la violencia, se realizan pláticas, cursos, talleres y actividades lúdicas, tanto a la comunidad escolar como a la sociedad.

Manifestó que con este tipo de acciones, en el presente ciclo escolar, por medio de un trabajo coordinado con el sector educativo, han atendido a más de 15 mil estudiantes de nivel básico y bachillerato, así como a docentes y padres de familia del municipio de Benito Juárez.

Señaló que las actividades que llevan al cabo son fundamentales para fomentar esta cultura entre los estudiantes de nivel básico y que entre los temas destaca el manejo del bullying y ciberbullying, la violencia en la escuela, intrafamiliar, prevención de delitos sexuales y violencia en el noviazgo.

Martínez Cárdenas explicó que con ejercicios y exposiciones claras y sencillas, los especialistas de la PGJE brindan herramientas de apoyo para la comprensión y prevención de estas conductas.

Agregó que como en el caso de la violencia y el bullying, son una forma sistemática de abuso o victimización, que se sustenta en un desequilibrio de poder que se ejerce sobre una persona.

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