A salarios y burocracia, 84% del gasto educativo

Especialistas llaman a corregir inversión en enseñanza; de cada $100, 3.30 van para capacitar a maestros; sólo .70 para útiles escolares

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07/05/2014 07:52 Lilian Hernández y Laura Toribio

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de mayo.- México es uno de los países que destina miles de millones de pesos a la educación; sin embargo, invierte mal.

De cada 100 pesos del gasto público federal, 84.30 pesos se va en sueldos y salarios de profesores y personal, 4.40 en pago de servicios del inmueble; otros 4.40 pesos en becas de alumnos; 3.30 en capacitación a profesores; 3 pesos en infraestructura y apenas 70 centavos en libros, cuadernos y útiles escolares.

En 2012, por ejemplo, el gasto educativo fue de 975 mil millones de pesos, de los cuales el gobierno federal aportó 62 por ciento, los estados 16 por ciento y los municipios 0.2 por ciento, mientras que el resto es lo que aportaron los particulares.

Sin embargo, 84 por ciento de esos recursos se fue en salarios de maestros y trabajadores de la educación, mientras que el gasto anual por alumno de primaria fue de apenas 28 mil 405 pesos y en secundaria de 33 mil pesos.

Eso explica, en parte, que 55 por ciento de los estudiantes de primaria tengan habilidades académicas que van de insuficientes a elementales en español y matemáticas, cifra que se dispara hasta 80 por ciento en el caso de los estudiantes de secundaria.

Al respecto, Juan Martín Pérez García, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), lamentó que cada año nuestro país sea uno de los que más porcentaje de su PIB destina a la educación y los resultados de aprovechamiento académico sean tan bajos.

“Lamentablemente, pese a ser parte de los países que más destina a la educación, tenemos malos datos; muy poca posibilidad de mostrar comprensión en lectura o problemas matemáticos, y eso por supuesto se va arrastrando y se traduce en una dificultad para tener profesionistas altamente capacitados”, apuntó.

En 2012, el gobierno federal aportó a la educación 604 mil 500 millones de pesos, los estados destinaron 156 mil millones de pesos y los municipios gastaron mil 950 millones de pesos, pero esos recursos poco se han traducido en una educación de calidad, por lo que organizaciones como Mexicanos Primero han señalado de manera constante que se invierte mal.

Ejemplo del mal uso de los recursos lo revela el dinero que se va en el pago de sueldos de maestros fantasma. El Censo de Maestros, Alumnos y Escuelas, que el INEGI presentó el 31 de marzo, detectó que hay 39 mil 222 trabajadores que nadie los conoce donde supuestamente laboran.

Por esos supuestos docentes, el gobierno federal y los estados pagaron en los últimos seis meses más de dos mil millones de pesos. Cifra equivalente a lo que el gobierno federal le dio al GDF para concluir la Línea 12 y su ampliación a la terminal Observatorio.

Eso quiere decir que el gasto mensual que en promedio han hecho las autoridades educativas para los sueldos de esos maestros que nadie conoce y que nunca se han presentado en la escuela donde se supone que laboran es de 333 millones 387 mil pesos.

De modo que si la SEP logra hacer una limpieza profunda de esos docentes que cobran sin dar clase, representaría un ahorro millonario al erario y alcanzaría para otorgar becas de 850 pesos al mes a 392 mil 220 estudiantes de bachillerato o comprar casi 700 mil tabletas electrónicas para los alumnos de quinto de primaria.

Sobre esa fuga de dinero, el director de la REDIM, aseveró que en la medida en que no se tomen acciones para evitarlo “poco sentido va a tener que se inviertan miles de millones de pesos”.

Desgraciadamente, añadió, México presume a nivel internacional que la cobertura en educación básica es universal, pero no se especifica que hay niños que repiten grado escolar y que siguen estudiando, pero que el hecho de reprobar afecta en su eficiencia terminal.

Señaló que 30 por ciento de los estudiantes de secundaria terminan con una “sobre edad” y “eso va a tener un impacto para el acceso al bachillerato y, por supuesto, a la universidad. Entonces lo que vemos es que se destacan datos administrativos, pero se omite la garantía del derecho a la inclusión”.

Para la especialista en temas de infancia, Nashieli Ramírez, el reciente censo que levantó el INEGI revela “cuánto estamos malgastando, porque hay miles de escuelas sin agua potable, sin electricidad y planteles que sólo tienen los mínimos necesarios para fomentar el aprendizaje de los alumnos y eso refleja que se están usando mal los recursos”.

Lamentó que miles de millones de pesos no sirvan para poner vidrios en las escuelas y hacer de éstas, espacios dignos para que los niños aprendan, porque “básicamente se va a la burocracia”, pero confió en que la reforma educativa logre revertir esa problemática, porque “parece que hay un intento por quitarle la cabeza al dragón y esperemos que así sea”.

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